Ayuda

Antonio Basagoiti Arteta

Biografía

Basagoiti Arteta, Antonio. Algorta (Vizcaya), 22.X.1849 – Madrid, 8.V.1933. Principal promotor del Banco Hispano Americano.

La trayectoria de Antonio Basagoiti Arteta es un paradigma de las carreras de los “indianos” —emigrantes españoles hacia América— que triunfaron en México. Hijo de marino, Basagoiti emigró cuando tenía sólo quince años, tras haber cursado estudios en la Escuela de Comercio de Cádiz, ciudad donde eran frecuentes los embarques hacia América. En México trabajó para diversos empresarios de origen español, entre los que cabe destacar a Bruno Zaldo Rivera, nacido en Pradoluengo (Burgos) y con importantes negocios textiles en Veracruz. También trabó relación con la poderosa familia Ibáñez, casándose en 1885 con Francisca Ruiz Ibáñez, sobrina del afamado asturiano de Colombres Manuel Ibáñez Posada. Fruto de este matrimonio serían trece hijos y la inserción definitiva de Basagoiti en la elite de los “indianos”.

Los mayores esfuerzos de Basagoiti se centraron en el sector textil, donde llegó a tener como socio a otro célebre hijo de Colombres, Íñigo Noriega Laso. En 1899 su intervención fue decisiva para crear la mayor fábrica textil del estado de Puebla. Pero Basagoiti, como otros empresarios españoles en México, optó por la diversificación, y así participó en empresas del cuero, explotaciones agrícolas, ferrocarriles, minas y, sobre todo, en impulsar la imponente Fundidora de Monterrey, creada en 1900. Finalmente, Basagoiti tuvo abierta una reputada casa de banca en su domicilio de la capital mexicana y fue consejero del Banco Nacional de México, lo que terminaría por inclinarle hacia los negocios financieros.

Al despuntar el siglo xx, como otros “indianos”, Basagoiti consideró que había llegado el momento de regresar a la “madre patria”. El 16 de junio de 1900 tuvo lugar en el domicilio madrileño de Basagoiti la reunión fundacional del Banco Hispano Americano, donde participaron de forma destacada Bruno Zaldo Rivera, Luis Ibáñez Posada y Florencio Rodríguez Rodríguez. En octubre se firmó la escritura de constitución, con un elevado capital inicial, y el 2 de enero de 1901 se procedió a la inauguración oficial.

La evolución del banco fue firme hasta diciembre de 1913, cuando los españoles residentes en México, que tanto debían a la dictadura de Porfirio Díaz (1876- 1911), se opusieron abiertamente a la revolución que estaba en marcha. Hubo rumores de que el Banco Hispano Americano había sido muy perjudicado por estos acontecimientos y empezó la retirada de los depósitos.

Se suspendieron pagos, pero el problema pudo resolverse gracias a la intervención del Banco de España, que ejerció, por primera vez en su historia, como prestamista de última instancia, aunque algo tarde y exigiendo garantías desproporcionadas. La rápida y feliz recuperación del Banco Hispano Americano demostró que la entidad se encontraba sana y con fuerzas para encarar su desarrollo a largo plazo.

La crisis de 1913 tuvo dos consecuencias positivas.

Primero, indujo a practicar una política conservadora que fue muy útil para mantener al banco al margen de operaciones arriesgadas durante el auge español de la Primera Guerra Mundial. Segundo, abrió el camino a una reorganización que otorgó mayores competencias a los directivos profesionales. Así fue posible que, en 1929, Andrés Moreno García, un hombre de origen modesto pero que se había formado en el Midland Bank, fuera nombrado director general. Con Basagoiti en la presidencia y Moreno en la dirección general, el Banco Hispano Americano se convirtió en una de las primeras “empresas modernas” españolas, es decir, en una empresa gerencial y descentralizada.

Antonio Basagoiti murió en Madrid en 1933 y se celebró al día siguiente de su fallecimiento un funeral corpore insepulto en la iglesia de San Jerónimo. Posteriormente fue inhumado en la cripta de la iglesia de los Trinitarios del Redentor, en su Algorta natal. A su muerte se creó el Premio Antonio Basagoiti para condecorar a los alumnos más aplicados de la academia que había implantado el banco en 1932; ésta perseguía facilitar el trasvase del escalafón de empleados al de jefes o funcionarios, ofreciendo posibilidades formativas en la profesión bancaria imposibles de encontrar en ninguna otra institución pública o privada del momento.

 

Bibl.: G. Tortella y J. L. García Ruiz, Una historia de los Bancos Central e Hispano Americano (1900-2000). Un siglo de gran banca en España (ms. inéd.); C. M. Zabala, Historia de Guecho, Getxo, Padres Trinitarios, 1989; M. Cerutti, Empresarios españoles y sociedad capitalista en Méjico (1840- 1920), Madrid, Fundación Archivo de Indianos-Júcar, 1995; L. Francia, “Los Basagoiti y el BCH (1900-1997): cuatro generaciones ya”, en Letras de Cambio, n.º 15 (1998), págs. 75- 82; J. L. García Ruiz, “La nueva banca mixta en el Madrid de comienzos de siglo”, en P. Tedde (ed.), Economía y colonias en la España del 98, Madrid, Síntesis-Fundación Duques de Soria, 1999, págs. 261-297; C. Marichal, “De la banca privada a la gran banca. Antonio Basagoiti en México y España, 1880- 1911”, en Historia Mexicana, n.º 4 (1999), págs. 767-793; J. L. García Ruiz, “Antonio Basagoiti Arteta (1849-1933)”, en E. Torres (dir.), Los 100 empresarios españoles del siglo xx, Madrid, LID, 2000, págs. 57-61.

 

José Luis García Ruiz