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Miguel Sanz y Lafuente

Biografía

Sanz y Lafuente, Miguel. San Martín de Unx (Navarra), 15.X.1804 – Madrid, 19.II.1880. Sacerdote, auditor quinto del Tribunal Supremo de la Rota, senador y académico.

Miguel Sanz y Lafuente participó en la Primera Guerra Carlista (1833-1839), en el bando carlista, siendo capitán de Caballería, consejero del infante Carlos María Isidro de Borbón en la Corte de Oñate y redactor de La Gaceta. Después se ordenó sacerdote, y llegó a ser presidente de la Junta General de Beneficencia y auditor quinto del Tribunal Supremo de la Rota, cargo que desempeñó desde el 28 de noviembre de 1851.

Consejero de Instrucción pública, Miguel Sanz y Lafuente fue nombrado, por Real Decreto de 29 de marzo de 1867, senador vitalicio durante la legislatura 1867, cargo que juró el 11 de abril de 1867, y que ocupó hasta su fallecimiento.

El 27 de mayo de 1860, Miguel Sanz y Lafuente ingresó en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, tras la lectura de su discurso titulado La moral cristiana ha sido el poderoso elemento de nuestra civilización.

 

Obras de ~: Oración fúnebre que en las solemnes exequias del Excmo. Sr. Capitán General del Ejército y Duque de Bailén Don Fernando Javier Castañas, celebradas en el Santo Templo Metropolitano del Pilar de Zaragoza el día 22 de octubre de 1852, dijo el Ilmo. Sr. D. Miguel Sanz y Lafuente, Zaragoza, Imp. y Lib. de Cristóbal y José María Magallón, 1852; Sobre el celibato eclesiástico. Memoria leída en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas por el Académico de número Don Miguel Sanz y Lafuente, Madrid, Imprenta Nacional, 1864; La moral cristiana ha sido el poderoso elemento de nuestra civilización. La moral filosófica, por sí sola, era impotente. Discurso leído en el acto de su recepción [...] el día 27 de mayo de 1860, Madrid, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Imp. de Fermín Martínez García, 1875.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Histórico del Senado, Expedientes personales, HIS-0434-02.

S. de Tejada, “Contestación”, en M. Sanz y Lafuente, La moral cristiana ha sido el poderoso elemento de nuestra civilización. La moral filosófica, por sí sola, era impotente [...], op. cit., págs. 27-29; F. J. Caminero y Muñoz, La filosofía disidente, en lo que tiene de tal, no puede darnos la verdad, y en sus aplicaciones a las ciencias morales y políticas, no puede darnos el bien. Discurso de recepción del Académico de número [...]. Contestación del Ilmo. Sr. D. Vicente de la Fuente, Madrid, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Imp. y Fundición de Manuel Tello, 1884, págs. 597-603; C. Leoz Floristán, El Excmo. Sr. Don Miguel Sanz y Lafuente, Pamplona, Analecta, 2005.

 

José Tomás Velasco Sánchez