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Juan Tafalla Navascués

Biografía

Tafalla Navascués, Juan. Corella (Navarra), 8.VIII.1755 – Lima (Perú), 1.X.1811. Botánico y docente universitario.

Cinco años antes de su nacimiento, su padre, José de Tafalla y Baduz, se estableció en Corella, en calidad de boticario. No se sabe si Juan realizó estudios para ejercer como boticario. Lo que se conoce es que Juan practicó en la botica paterna hasta la edad de veinte años, cuando se enroló como soldado del Regimiento de Infantería de Soria. El Regimiento partió desde Cádiz, con destino al Perú, con la misión de ayudar a detener la sublevación de los indígenas capitaneados por Tupac Amaru. Además de sus funciones como soldado, debía actuar como boticario del regimiento.

A comienzos del siglo xviii había surgido una dura controversia, entre los científicos y sus respectivas Academias de París y Londres. La Academia de Ciencias de París sostenía que la tierra era alargada hacia los polos. En cambio, los ingleses, sostenían que la tierra era aplanada hacia los polos, de acuerdo con los cálculos de Newton. Para poner punto final a la áspera polémica, la Academia de París resolvió enviar a Sudamérica, una misión para que realizase las mediciones de un arco de meridiano al norte y al sur de la línea equinoccial. Para el efecto se escogió el territorio de la Real Audiencia de Quito. A los académicos, además de sus investigaciones geodésicas les interesaba reconocer los árboles de quina. La Condamine y el botánico Joussieu viajaron a Loja y la Condamine hizo la primera descripción botánica de la planta que, más tarde, Linneo denominó Cinchona succirrubra (1737). Por ese entonces había gran interés, en Europa, por la quina o cascarilla, droga maravillosa que curaba la malaria o paludismo y que era originaria de la zona de Loja, al sur de la Real Audiencia de Quito.

Jorge Juan y Antonio de Ulloa, aunque no eran botánicos, se percataron de las riquezas, variedad y utilidad de la flora de los territorios recorridos y en sus informes sugirieron la inaplazable conveniencia de que España enviase una misión botánica. La Corona organizó sucesivas Expediciones Botánicas: al Perú (1777- 1788), a la Nueva Granada (1783-1815) y la Nueva España (1787-1803).

Los botánicos Hipólito Ruiz (1754-1840) y José Pavón (1754-1816) resultaron ser los seleccionados para las investigaciones en el Perú; los objetivos principales fueron: el estudio de la flora y en particular de la quina, de la canela de Quijos y las plantas maderables de la zona de Guayaquil. Los botánicos y sus ayudantes llegaron a Lima (Perú) y de inmediato iniciaron sus trabajos de campo y de laboratorio. De tiempo en tiempo eran remitidas cajas conteniendo las plantas disecadas, los correspondientes dibujos y textos al Real Jardín Botánico de Madrid, dirigido por Casimiro Gómez, quien además fue un patrocinador de la expedición. Debido a diversas circunstancias: la falta de vías transitables, enfermedades que sufrieron y la gran diversidad de vegetales, que obligaban a mayores estudios, los botánicos tuvieron que pedir prórrogas.

Gómez Ortega sugirió que se autorizase a fin de que en Lima se seleccionase a uno o dos jóvenes y que de inmediato se incorporasen al grupo para el respectivo entrenamiento. Ellos debían continuar los trabajos pendientes.

Con ayuda del padre Francisco González, de entre los soldados licenciados del regimiento Soria, fueron seleccionados el “boticario” Juan Tafalla y Francisco Pulgar. El primero sería educado como botánico y el segundo, como dibujante. Fueron contratados el 15 de septiembre de 1784. A los tres meses, los botánicos, un tanto descorazonados, pidieron autorización para dar por terminados los contratos. Pero mientras el pedido iba a Madrid y venía la autorización, en más de un año, Tafalla y Pulgar habían progresado tanto que ya no era conveniente despedirlos sino, por lo contrario, acelerar su formación. A los dos años, en vísperas del regreso a España de Ruiz y Pabón, Tafalla alcanzó tan buena formación que podían confiar en la apropiada continuación de los trabajos. Tafalla ya era capaz de redactar, en latín, las descripciones de las plantas.

El siguiente paso de Tafalla fue trasladarse a Guayaquil, a estudiar la flora de esa zona y posteriormente avanzar a la región de las quinas. Con el ánimo de que sus exploraciones botánicas se publicasen en un volumen, independiente, bautizó su trabajo con el nombre de Flora Huayaquilensis. Se inició así la expedición Tafalla (1799-1780). En Guayaquil se le unió al botánico, Javier Cortez, uno de los dibujantes que Mutis, director de la Real Expedición Botánica de la Nueva Granada, había contratado para ilustrar su obra. Su colaboración con Mutis había terminado y regresó a su país.

En la zona de Yaguachi, al norte de Guayaquil pudo conocer varios de los famosos árboles maderables que servían para la construcción de barcos. Luego ascendió a la región interandina del actual Ecuador, hasta más allá de Quito; no halló quinas. Volvió al Sur, por fin llegó a Loja, el país de las quinas, donde encontró algunas variedades. Los esqueletos de las plantas, los dibujos y las descripciones fueron enviados a Madrid.

Sirvieron para la publicación de Ruiz y Pavón sobre las quinas. También fueron enviados los materiales de las excursiones botánicas por el resto de la Audiencia de Quito y que constituye el volumen Flora Huayaquilensis con excelentes láminas a colores, todo lo cual le acredita a Tafalla como el primer botánico que describió parte de la flora de la Audiencia de Quito. Es cierto que años antes Jussieau hizo una valiosa colección, pero la mayor parte se perdió y no logró dejar un texto escrito y menos dibujos. España tiene en su haber no sólo las expediciones a México, Colombia, Perú-Chile, sino también al Ecuador.

Terminada la misión, Tafalla fue nombrado profesor de Botánica de la Universidad de San Marcos, en Lima, cargo que ejerció por muchos años, hasta su fallecimiento. Contribuyó a formar nuevos profesores de Botánica.

El doctor Eduardo Estrella, profesor de la Universidad Central del Ecuador, obtuvo una beca del programa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para estudiar algunos de los aspectos de los trabajos botánicos de Ruiz y Pavón. Revisó, en el Jardín Botánico de Madrid, muchos de los materiales enviados por los dos botánicos desde Perú y Chile.

Inesperadamente encontró un cajón relativamente grande y que tenía el rótulo “Material no clasificado”.

Por curiosidad examinó su contenido y allí encontró más de cien láminas de las plantas estudiadas por Tafalla.

En dos años logró localizar los textos e integrar el volumen de la Flora Huayaquilensis.

En un esfuerzo cooperativo entre el Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza, el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación, el Real Jardín Botánico y el Gobierno del Ecuador por fin pudo ver la luz del día la extraordinaria obra Flora Huayaquilensis publicada en 1989.

 

Obras de ~: Método de extraer y acopiar la Corteza de Cascarrillas que se remite todos los años al Soberano para su Real Botica, de la Provincia de Loxa, Loxa 1805; Flora Huayaquilensis. Sive descriptiones et icones plantarum Huayaquilensium secondum sistema Linnaeanum digesta. Editio Facta ab Instituto ad Conservandam Nautra (ICONA M.A.R.A.) et ab Horte Regio Matritence (CSIC), Matriti, Anno MCMLXXXIX [1989].

 

Bibl.: H. Ruiz, Quinología o tratado del árbol de la Quina y otras especies de Quinos nuevamente descubiertos en el Perú, Madrid, Ed. Viuda e Hijos de Marín, 1792; H. Ruiz y J. Pavón, Florae Peruvianae et chilensis prodromus, siva novarum Generum Plantarum Peruvianarum et Chilensium descripciones et icones, Madrid, Imprenta de Sancha, 1794; J. Olmedilla, Estudio biográfico del sabio botánico Hipólito Ruiz, Madrid, Juste, 1825; M. A. Calatayud, Catálogo de las Expediciones y viajes científicos Españoles, siglos xvii y xix, Madrid, CSIC, 1984.

 

Plutarco Naranjo