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Sabino Fernández Campo

Biografía

Fernández Campo, Sabino. Conde de Latores (I). Oviedo (Asturias), 17.III.1918 – Madrid, 25.X.2009. Militar, político, jefe de la Casa de Su Majestad el Rey.

Hijo único de un comerciante establecido en Oviedo, que supo darle una sólida formación, Sabino Fernández Campo estudió el bachillerato en su ciudad natal, en cuya Universidad se licenció en Derecho en 1941, con un brillante expediente: diez matriculas de honor, seis sobresalientes y tres notables, en un total de diecinueve asignaturas.

Las actividades militares de Fernández Campo comenzaron al sumarse al levantamiento del 18 de julio de 1936 y participar como combatiente con los empleos de alférez y teniente provisional de Infantería.

Tomó parte en la defensa de Oviedo e intervino en los frentes de Asturias, Teruel, Castellón, el Ebro, Cataluña y Toledo. Después de la Guerra Civil estuvo destinado de teniente en el Regimiento de Infantería Milán 32, en Oviedo.

Ingresó en las primeras oposiciones del Cuerpo de Intervención Militar en 1941 y, dentro de él, ocupó distintos empleos en Valladolid, Trubia, Oviedo y Gijón, hasta que, al ascender a teniente coronel, fue trasladado a Madrid en diciembre de 1956, como interventor en la Dirección General de Industria y Material del Ministerio del Ejército. Fue también interventor de la Casa Militar y del Regimiento de la Guardia del general Franco, así como profesor de Contratación Administrativa y jefe de Estudios en la Academia de Intervención Militar, interventor de la Junta Central de Acuartelamiento y de la Intervención General del Ejército. Ocupó la secretaría militar de seis ministros del Ejército.

Diplomado en Economía de Guerra, realizó el curso The Economic of the Nacional Security en el Industrial College de los Estados Unidos. Formó parte de numerosas comisiones de trabajo y de estudios sobre temas profesionales, económicos y militares, pronunció conferencias y publicó variados artículos.

Ascendió a general interventor del Ejército en agosto de 1974 y estuvo al frente de la Jefatura de Intervención de la Primera Región Militar. Fue nombrado interventor general del Ejército, máxima categoría del Cuerpo al que pertenece, en abril de 1980. Por Real Decreto 351/1993, de 5 de marzo, se le concedió el empleo de teniente general honorífico del Cuerpo Militar de Intervención; fue la primera persona que ostentó dicha categoría.

Entre sus actividades civiles y políticas figura el haber sido subsecretario de la Presidencia del Gobierno (19 de junio de 1975); subsecretario del Ministerio de Información y Turismo, del 23 de junio de 1976 al 17 de julio de 1977, fecha en la que cesó a petición propia, por entender que se encontraba dentro de las incompatibilidades del Real Decreto-Ley 10/1977, de 8 de febrero, sobre actividades políticas y sindicales de los miembros de las Fuerzas Armadas.

El ministro de Información y Turismo expresó, en el Consejo de Ministros del día 17 de junio de 1977, “el sentimiento que le producía prescindir de su primer colaborador, que ha servido en su cargo con una entrega y lealtad acreedoras de la mayor gratitud. Y el Presidente de Gobierno Adolfo Suárez, propuso al Consejo que conste en acta su gratitud y la de todo el Gobierno, al Señor Fernández Campo por la eficacia y lealtad que ha probado en el desempeño de su cargo”.

Las actividades de Fernández Campo al servicio del Estado se centraron, pues, sucesivamente en el campo militar, en el desempeño de cargos políticos y, desde el 11 de julio de 1977, en la Casa de Su Majestad el rey Juan Carlos I, como secretario general, primero, hasta que el 22 de enero de 1990 el Rey lo nombró, jefe de su Casa. En septiembre de 1977 tomó parte activa en las gestiones para hacer realidad el nacimiento de la Fundación Principado de Asturias, organizadora de los Premios Príncipe de Asturias, con sede en Oviedo, y a la que prestó en todo momento su apoyo y simpatía.

Tuvo una actuación destacada al lado de Su Majestad el Rey en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. El prestigio nacional e internacional alcanzado por ello fue extraordinario y recibió gran cantidad de distinciones; entre otras, las de hijo predilecto de Asturias, hijo predilecto y Medalla de Oro de la Ciudad de Oviedo y Medalla de Oro del Principado de Asturias.

Tomó parte en la coordinación de los trabajos, estudios y planes para la formación de Su Alteza Real el príncipe de Asturias, tanto en Lakefield (Canadá) como en las academias militares y en la Universidad Autónoma de Madrid. Realizó más de ciento veinte viajes oficiales al extranjero y visitó más de trescientas cincuenta ciudades de todo el mundo, acompañando a Sus Majestades los Reyes. Tras tres años como jefe de la Casa del Rey, el 18 de enero de 1993, cesó en el cargo. En el Real Decreto 1/1993, Su Majestad expresó lo siguiente: “Don Sabino Fernández Campo, Conde de Latores, ha prestado durante muchos años destacados servicios cerca de Mi persona y a la Familia Real, con la mayor lealtad, acierto y generosidad ilimitada, demostrando en todo momento una adhesión inquebrantable a la Corona. Como muestra de Mi agradecimiento y cariño, a fin de no prescindir de su colaboración y experiencia, de forma compatible con las condiciones que en él concurren en la actualidad, después de tanto tiempo de dedicación primero en la Secretaría General y después como Jefe de Mi Casa; de acuerdo con el artículo 65, apartado 2, de la Constitución, y conforme a lo previsto en los artículos 10.1, 9.3 y 14 del Real Decreto 434/1988, de 6 de mayo, vengo en disponer que Don Sabino Fernández Campo, Conde de Latores, cese como Jefe de Mi Casa y desempeñe, en lo sucesivo, las funciones que como Consejero Privado le sean encomendadas por Mi Persona”. Su Majestad el Rey le concedió el título de conde de Latores con grandeza de España, exponiendo los siguientes motivos: “Tras una larga y brillante trayectoria de servicios destacados, militares y civiles, al Estado, Don Sabino Fernández Campo fue llamado para incorporarse a Mi Casa, primero como Secretario General y más tarde como Jefe de la misma. En ambos puestos me ha asistido en todo momento con agudo talento, prudente criterio, leal consejo y generosidad ilimitada en las tareas que me ha correspondido realizar a lo largo de una etapa trascendental en la historia de España, durante la que se llevó a buen término la transición política, que ha culminado en el asentamiento de la democracia y de la Monarquía parlamentaria, en el marco de la Constitución, por lo que, queriendo demostrarle Mi Real aprecio por sus servicios inestimables, vengo en otorgar a Don Sabino Fernández Campo el Título de Conde de Latores, con Grandeza de España, para sí y sus sucesores, de acuerdo con la legislación nobiliaria española”.

Fue académico de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas —de la que se le nombró presidente por unanimidad el 31 de octubre de 2007—; de honor de la Real Academia de Doctores de España y de la Real Academia de Medicina de Asturias y León; académico correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de Buenos Aires.

Fue, además, miembro del Consejo rector de la Sociedad de Estudios Internacionales (SEI).

Estuvo en posesión de las grandes cruces militares españolas de San Hermenegildo, del Mérito Militar y del Mérito Aeronáutico, y de las grandes cruces civiles de la Orden de Carlos III, de Cisneros y del Mérito Civil. Cuarenta y dos países le concedieron sus más altas condecoraciones.

Por su formación jurídica, la madurez de juicio y capacidad de reacción ante hechos o situaciones graves e insospechadas, Sabino Fernández Campo siempre cumplió fielmente el criterio que Carlos III expresó en sus Ordenanzas militares de 1768: “hacerse querer de sus inferiores y desear de sus superiores”.

Sabino Fernández Campo falleció en Madrid el 25 de octubre de 2009, siendo presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Su muerte causó un conmovedor impacto social por recordar todos los políticos y ciudadanos que su actuación el 23 de febrero de 1981 contribuyó decididamente a salvar la democracia y la transición política. Sus familiares recibieron multitud de pésames: desde la Familia Real hasta ciudadanos anónimos. Todos afirmaron que fue un gran patriota; ser recordado como hombre de concordia era su mayor deseo.

 

Bibl.: M. Soriano, Sabino Fernández Campo, La sombra del Rey, Barcelona, Editorial Planeta, 1995; J. Fernández López, Sabino Fernández Campo, un hombre de Estado, Barcelona, Editorial Planeta, 2000.

 

Fernando de Salas López