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Macrino

Biografía

Macrino. M(arcus) Opellius Macrinus. Caesarea, Mauretania, Cherchell (Argelia), 11.IV.164 o 166 – Capadocia (Turquía), VI.218. Emperador de Roma.

De origen norteafricano (maurus, como decía Dión Cassio, 78, 11, 1) y de familia humilde para lo que se esperaba de un candidato al trono, fue el primer Emperador de extracción ecuestre. Sobre su carrera en la Administración, las fuentes han transmitido varios cargos, a los que, al menos en parte, se promocionó bajo la protección de Plautianus. Tras una procuratela, se ocupó de las arcas públicas como advocatus fisci, así como del mantenimiento y tránsito de carreteras (praefectus vehiculorum per Flaminiam). Desde el año 208, tuvo bajo su cargo el patrimonio privado de la casa imperial (procurator rationis privata), un puesto de confianza que demostraba su cercanía a la dinastía de los Severos. En 212 (o 217) d. C. alcanzó el puesto más alto que la Administración romana reservaba a los ecuestres, convirtiéndose en prefecto del pretorio, al mando de la guardia del emperador Caracalla.

Desde esta responsabilidad, que compartía con M. Oclatinius Adventus, acompañó al príncipe a Oriente para hacer frente a los Partos.

El 8 de abril del 217, el emperador Caracalla fue asesinado como resultado de un complot en el que se sospechaba la participación de Macrino (Scriptores Historiae Augustae [SHA], Vita Antonini Caracallae, 6, 6).

El prefecto del pretorio aprovechó su posición privilegiada y sus influencias para hacerse proclamar Imperator por el ejército el día 11 de abril, la fecha oficial de su ascenso al trono (dies imperii; Herodiano, 4, 14, 1-2). Era una situación impensable hasta entonces en Roma, en donde los candidatos al trono se barajaban exclusivamente entre los grupos senatoriales.

Tras su nombramiento, Macrino no volvió a Roma, sino que escribió una carta al Senado pidiendo la ratificación de su nueva situación. Su contemporáneo Herodiano decía, en su Historia del Imperio Romano, que el gran error del nuevo príncipe había sido no licenciar a sus hombres y no ir a Roma en ese momento (Herodiano, 5, 1 y ss.). Si el historiador estaba en lo cierto, las primeras palabras de Macrino al Senado habrían consistido fundamentalmente en una crítica a su predecesor en el trono y en una alabanza de las virtudes que él mismo reunía para convertirse en la cabeza del Estado romano, prometiendo gobernar junto a la Asamblea y asegurar la libertad y la seguridad. El Senado confirmó su nombramiento, le admitió entre los senadores y le concedió otros poderes que se asociaban a la institución del Principado, a saber: el título de Pater Patriae y la tribunicia potestas.

El mismo año 217 (parece que al menos desde octubre), desempeñó el consulado por primera vez (D. Kienast: 169), terminando así con la extraña situación de un príncipe que no había sido cónsul antes de su ascenso al trono (a comienzos del 218 repetiría en el cargo). La Asamblea senatorial le ofreció también en un primer momento los sobrenombres de Pius y Felix, de los que él sólo aceptó el segundo (SHA, Vita Macrini, 7, 2 y 5, matizando que se lo adjudicó él mismo). Ese mismo año 218 fue nombrado Pontifex Maximus y aceptado como miembro de otros collegia sacerdotales.

Macrino hizo llevar junto a él a su hijo, M. Opellius Diadumenianus, que fue nombrado César y Princeps Iuventutis, recibiendo además el nombre de Antonino para evocar la dinastía de la que se quería ser continuador (Cassius Dio, 79, 19, 1). El príncipe pasó su corto período de gobierno en Oriente, adonde le había llevado la guerra de su predecesor contra los Partos y en donde él mismo había llegado al trono con el apoyo de las legiones. Desde su base de operaciones en Antioquía de Siria, firmó la paz con Artabano, rey de Partia.

Sin embargo, los problemas que acabarían con su reinado comenzaron inmediatamente. En mayo de 218 se produjo ya una sublevación de las tropas de Emesa (Siria). Una parte del ejército encontró un candidato a quien dar su apoyo para sustituir a Macrino.

Se trataba de un nieto de Iulia Mesa, tía de Caracalla y siria de origen, que reunía en su patria los apoyos suficientes para llevar a buen término la operación (Herodiano, 5, 3, 1 y ss.). El joven aspirante era el futuro emperador Heliogábalo. La reacción de Macrino fue el nombramiento de su hijo como Augusto a finales de mayo en Apamea (Siria).

El día 8 de junio, las tropas de Macrino sufrieron la derrota frente a los que apoyaban a Julia y Heliogábalo.

El príncipe huyó hacia Chalkedon (Kadiky, Bitinia) y fue apresado y muerto en Archelais (Aksaray, Cappadocia) (para las diferentes precisiones sobre el recorrido final, vid. D. Kienast: 169; Herodiano, 5, 4, 10 y ss.; SHA, Vita Macrini, 15, 1; Cassius Dio, 79, 40, 1 y ss.), siendo su cabeza llevada ante su sucesor (SHA, Vita Macrini, 15, 1; Herodiano, 5, 4, 11). Su hijo corrió la misma suerte. Las fuentes sobre Macrino le describen como un buen conocedor de las leyes y eficaz gestor, aunque diletante, presumido, cruel y mezquino con los soldados y también con la población civil. Tras su muerte, sufrió damnatio memoriae.

En la Península Ibérica, los testimonios de Macrino se concretan en tres miliarios hallados en el distrito de Vila Real (Portugal), de los que dos mencionan también a su hijo (Hispania Epigraphica, 2, 1991, n.os 861 y 888, y 7, 2001, n.º 1251).

 

Bibl.: H. von Petrikovits, “Die Chronologie der Regierung Macrinus”, en Klio, 31.1 (1938), págs. 103-107; H. Mattingly, E. A. Sydenham y C. H. V. Sutherland, Roman Imperial Coinage, IV.2. Macrinus to Pupienus, London, Spink, 1938, págs. 1-22; H. von Petrikovits, “M. Opellius Macrinus”, en Paulys Realencyclopädie der classischen Altertumswissenschaft (RE), XVIII.1 (1939) (Stuttgart, Alfred Druckenmüller, 1970), págs. 540-558; P. Salama, “L’empereur Macrin Parthicus Maximus”, en Revue des Études Anciennes, 66 (1964), págs. 334-352; “Une rareté épigraphique, le titre de Parthicus Maximus attribué à Macrin (Résume)”, en Akten des IV International Kongresses für Grieschiche und lateinische Epigraphik (Viena, 1962), Wien, Osterreichische Akademie der Wissenschaften, 1964, págs. 348-351; R. Syme, “The Son of the Emperor Macrinus”, en Phoenix, 26.3 (1972), págs. 275-291; C. L. Clay, “The Roman Coinage of Macrinus and Diadumenian”, en Numismatische Zeitschrift, 93 (1979), págs. 21-40; K.-P. Johne, Prosopographia Imperii Romani saec. i, ii, iii. Editio altera (PIR²). Pars V, fasc. 3, Berlin, Walter de Gruyter, 1987, págs. 445-450, n.º O 108; Hispania Epigraphica, 2 (1990), Madrid, Ministerio de Cultura, 1991, n.os 861 y 888; D. Baharal, “The emperor Marcus Opellius Macrinus and the gens Aurelia”, en R. Katzoff (ed.), Classical Studies in Honor of David Sohlberg, Ramat Gan (Israel), Bar-llan University Press, 1996, págs. 415-432; D. Kienast, Römische Kaisertabelle. Grünzuge einer römischen Kaiserchronologie, Darmstadt, Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 1996, págs. 169-171; Hispania Epigraphica 7 (1997), Madrid, Universidad Complutense, 2001, n.º 1251.

 

María Pilar González-Conde