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Valentiniano I

Biografía

Valentiniano I. Flavius Valentinianus. Colonia Aurelia Cibalae (Provincia de Pannonia) (Vinkovci, Croacia), 321 – Brigetio (Pannonia superior) (Szony, Hungría), 17.XI.375. Emperador de Roma (364-375).

Nacido el año 321, como pude deducirse de la edad que tenía cuando murió el 375 (Ammiano Marcelino, Historia, 30, 6, 6), fue natural de la ciudad pannonia de Cibalae (Zósimo, Nueva Historia, 3, 36, 2; Libanio, Discursos, 20, 25) e hijo de un personaje llamado Graciano, perteneciente a una familia humilde de la localidad (Ammiano, 30, 7, 2); Graciano hizo una larga carrera militar, llegando a estar al mando del ejército romano de África y de Britannia; más tarde, Constancio II le confiscó sus bienes acusado de haber colaborado con Magnencio (Ammiano, 30, 7, 3). Valentiniano I fue hermano mayor del futuro emperador Valente. Estuvo casado en primeras nupcias con Marina Severa hasta c. 370, en que se separó; de este matrimonio nació el emperador Graciano; hacia el año 370 casó con Iustina, viuda del usurpador Magnencio (Zósimo, 4, 19, 1 y 43, 1) y fallecida seguramente en el 388, de la que nacerían Valentiniano II, Iusta, Grata y Galla, la segunda esposa de Teodosio I. Valentiniano I fue la cabeza visible de una dinastía que ocupó el Trono de Roma durante dos décadas.

Los primeros datos conocidos sobre su carrera le sitúan el año 357 en las Galias, donde ejerció como tribuno militar al mando de tropas de Caballería y a las órdenes del futuro emperador Juliano, que había sido nombrado César por Constancio II el 6 de noviembre del año 355 para hacer cargo de este territorio. Más tarde, hacia 359-361, continuó como oficial en Mesopotamia, a donde fue enviado por Constancio II. El año 362, ya con Juliano en el Trono, fue desterrado a Tebas, en Egipto, a causa de sus creencias cristianas; de allí volvió durante el corto gobierno de Joviano (363-364) y recuperó su mando militar, siendo enviado con Lucillianus —el suegro de Joviano— a Mediolanum (Milán) y Reims para obtener el respaldo a Joviano de las tropas occidentales; en Reims escapó del tumulto de las tropas —alteradas ante el rumor de que la muerte de Juliano era una patraña y que Joviano estaba dando un golpe de estado— en el que pereció Lucillianus (Ammiano, 25, 10, 6-9).

Durante el breve vacío de poder producido a la muerte de Joviano el 17 de febrero del año 364 en Dadastana, en la frontera de Bithynia y Galatia, al norte de Turquía (Ammiano, 25, 10, 12), Valentiniano fue elegido para sucederle por el ejército que combatía con Joviano en Oriente; tras viajar desde Ancyra (Ankara, Turquía), en donde se encontraba al frente de sus tropas, fue proclamado Augusto en Nicea el 25 de febrero de ese año (Ammiano, 26, 1, 5-7 y 26, 2, 1-3; Zósimo, 3, 36, 2-3) y tres días después, el 28 de febrero del año 364, cooptó a su hermano Valente en Constantinopla (Ammiano, 26, 4, 3; Zósimo, 4, 1, 2).

Roma volvía a tener dos emperadores en el Trono, con las funciones territoriales claramente deslindadas: Valente se haría cargo de la defensa de los territorios de Oriente con sede en Constantinopla (Istambul, Turquía), mientras Valentiniano se reservaba el Oeste y las tierras del Illyricum, fijando su residencia en Mediolanum (Milán, Italia). En un segundo nivel y desde el punto de vista práctico, al frente de Oriente quedaba el prefecto Saturninius Secundus Salutius —que había presidido el tribunal de Calcedonia en tiempos de Juliano—; Claudius Mamertinus sería el prefecto de Italia, África e Illyricum, mientras Decimius Germanianus —que había sido gobernador de la Baetica en tiempos de Constancio II— se hacía cargo de la prefectura de las Galias, que incluía Hispania (Ammiano, 26, 5, 5).

En octubre del año 364 Valentiniano I ya se encontraba en Milán y al año siguiente, el 365, ambos hermanos ocuparon conjuntamente su primer consulado. Al referirse a esa elección consular, Ammiano Marcelino indica que ese año el Imperio Romano sufrió tremendas calamidades (Ammiano, 26, 5, 6). Las tales calamidades fueron la insurrección de los alamanes en Germania, que obligaron a Valentiniano I a dirigirse a las Galias en otoño para repeler la invasión (Ammiano, 26, 5, 7), y la usurpación de Procopius, que el 28 de septiembre del año 365 se proclamó Augusto en Constantinopla con el apoyo de las tropas godas (Ammiano, 26, 6; Zósimo, 4, 5, 4). Ambos conflictos se solucionaron el año 366 con sucesivas victorias en el Rhin y con la captura y ejecución de Procopius el 28 de mayo (Ammiano, 26, 9, 9).

El 24 de agosto del año 367 Graciano, el hijo de Valentiniano I, fue elevado a la condición de Augusto en Samarobriva Ambianorum (Amiens, Francia) y se convirtió en el tercer personaje de la familia con ese rango (Ammiano, 27, 6, 5). Por entonces, la Corte se había establecido en Trier, más cerca de los frentes militares occidentales, en unos años en que la guerra iba a sacudir todas las fronteras del Imperio. Mientras Valente se ocupaba en la Primera Guerra Gótica (367-369) y Theodosius —el padre del futuro emperador Teodosio I— dirigía los combates en Britannia contra los Pictos (368-369), Valentiniano, acompañado por un Graciano aún niño, se ocupó de la Segunda Guerra contra los alamanes a lo largo del Rhin y comenzó la fortificación de esta frontera mediante la construcción de diversas fortalezas (Ammiano, 28, 2, 1). Esa sería también la tónica de los años siguientes (370-374), agravados por las revueltas de Firmus en África (373-375), a las que hizo frente de nuevo Theodosius (Ammiano, 29, 5, 6); su hijo y futuro emperador Teodosio I combatiría el año 374 la invasión del territorio romano por Quados y Sármatas en la zona de Pannonia. El propio Valentiniano partió hacia Pannonia en junio del año 375; estando en Brigetio sufrió lo que Ammiano describe como un ataque al corazón (Ammiano, 30, 6, 3-6) y murió el 17 de noviembre. Tras su muerte fue divinizado (Código de Teodosio, 11, 28, 9, 3).

Con Valentiniano I se llevó a cabo la primera división del Imperio Romano que se puede considerar casi definitiva, más allá de lo previsto en la estructura administrativa tetrárquica. Junto a esta importante transformación, y pese a no residir nunca en la ciudad, mantuvo hacia Roma y su Senado un claro trato de favor, al menos en la primera parte del gobierno. La nobleza senatorial mantuvo sus privilegios, pero junto a ella se fortaleció definitivamente una nobleza militar que formaba la Corte, y los méritos militares se convirtieron en instrumento de promoción social; la dura crítica a su carácter y forma de proceder que aparece en los textos de Ammiano Marcelino (30, 8-9) forma parte de esa reacción senatorial que, valorando sus éxitos militares, era consciente de la pérdida del protagonismo de las viejas familias senatoriales; a esa crítica contribuyó sin duda la actuación de Maximinus, el prefecto de la annona que el año 371 llevó a cabo una importante depuración de las viejas familias de la ciudad bajo un sin número de acusaciones. Valentiniano I mantuvo el principio de tolerancia religiosa y sólo se enfrentó a los movimientos heréticos cristianos, permitiendo la existencia de cultos paganos y prohibiendo sólo determinados ritos y ceremonias nocturnas.

No se sabe cómo afectaron a Hispania las medidas de Valentiniano I. El único gobernador hispano cuya estancia se puede fechar con seguridad en esta etapa es Tanaucius Isfalangius, que fue gobernador de la Baetica entre los años 368 y 371; este senador llegó a ser prefecto de Roma a finales del reinado y Ammiano Marcelino (Ammiano, Historia, 28, 1, 26) le cita como el gobernador de la Baetica que ordenó ejecutar a Loliano, acusado de haber escrito un libro de magia. El nombre del Emperador aparece también en una placa honorífica de Italica (Santiponce, Sevilla) y a este período corresponde el modio de Ponte Puñide (Gonzar, O Pino, Coruña). Una decena de miliarios de los distritos portugueses de Viana do Castelo, Braga y Beja atestigua la atención del sistema viario en esta época.

 

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Juan Manuel Abascal Palazón