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Aureliano

Biografía

Aureliano. L(ucius) Domitius Aurelianus. ?, 9.IX.214 – Caenophrurium (Corlu, Turquía), IX o X.275. Emperador de Roma.

Nacido al parecer en Sirmium (Sremska Mitrovika, Serbia), hay, sin embargo, otras noticias de los autores latinos que le hacen proceder de la Dacia Ripensis (en la orilla sur del bajo Danubio) (Scriptores Historiae Augustae [SHA], Vita Aureliani, 3, 2). Era de familia modesta, con pocos recursos económicos. Estuvo casado con Ulpia Severina, de quien sólo tuvo una hija. Su hermana, de nombre desconocido, tenía un hijo que Aureliano habría hecho matar en uno de sus actos de extrema crueldad.

Dice su biógrafo en la Historia Augusta (SHA, Vita Aureliani, 4, 1) que, desde niño, era elegante y encantador, alto y fuerte, con un extraordinario talento y una notable formación. En la descripción de su carácter, incluye entre sus virtudes la moderación en todos los placeres, aunque aficionado a comer carne asada y beber vino tinto, pero le acusa de una excesiva severidad y crueldad en los castigos. En Roma vivía, al parecer, en los jardines de Salustio o en los de Domitia, en lugar de residir en palacio.

La carrera anterior a su ascenso al trono apenas se conocería si no fuese por las noticias de la Historia Augusta (SHA, Vita Aureliani, 6 y 3 ss.). Dada la corta duración de los reinados en el siglo iii d. C., la promoción de Aureliano se produjo bajo tres monarcas: Valeriano (253-260), Galieno (253-268) y Claudio II Gótico (268-270). Tuvo un destacado papel en las campañas contra los sármatas y, parece que como tribuno de la legión VI Gallicana, contra los francos. En palabras de Valeriano, que le habría encargado la organización de los campamentos, Aureliano era “el libertador del Ilírico, restaurador de las Galias, un general ejemplar para todos [...]” (SHA, Vita Aureliani, 9, 1 y ss.). Al parecer, le atribuía muchas cualidades, aunque sin dejar de reconocer su excesiva crueldad. Le asignó el mando de la guerra en sustitución de Ulpius Crinitus, que estaba enfermo y, según la Historia Augusta, se convertiría después en su padre adoptivo. Durante el reinado de Claudio II (SHA, Vita Aureliani, 17, 1 y ss.), recibió el mando del ejército que controlaba toda la frontera con los godos y posteriormente el mando de toda la caballería romana. Fue responsable de algunas victorias en la frontera danubiana, pero también de una gran derrota contra los marcomanos que habría puesto en peligro la seguridad de Italia (SHA, Vita Aureliani, 21, 1 y ss.).

Tras la muerte de Claudio II Gótico, había sido elegido su hermano Quintilo para ocupar el trono. Después de un breve reinado de apenas unos días, Aureliano fue elegido emperador en Sirmium, en septiembre del año 270. Inmediatamente venció a Quintilo en Aquileia, aniquilando así cualquier división en la más alta magistratura de Roma. Ese invierno del año 270-271, Aureliano permaneció en Roma, iniciando en la primavera una campaña contra los vándalos y sármatas que seguían amenazando las fronteras. El invierno siguiente (271-272), el Emperador volvió a pasarlo en Roma, en donde comenzó la construcción de la muralla de la ciudad (Eutropio, 9, 15, 1; Aurelio Víctor, 35, 1; SHA, Vita Aureliani, 39, 2). Es posible que antes de terminar el año 271 iniciara su gran reforma en el bajo Danubio, en donde aplicó una solución drástica a un problema heredado de tiempos de Trajano. La provincia de Dacia proporcionaba a Roma una peligrosa frontera al norte del Danubio a la que se aplicaron diferentes soluciones a lo largo del tiempo. Aureliano abandonó los territorios al otro lado del río y creó la Dacia Ripensis al sur del curso fluvial (SHA, Vita Aureliani, 39, 7).

Al terminar el invierno del año 272, Aureliano volvió a enfrentarse a la presión de los pueblos “bárbaros” sobre los Balcanes. A continuación, el Príncipe emprendió viaje hacia Oriente, pasando por Bizancio y Bitinia. Al llegar a la ciudad de Tiana (Turquía), encontró las puertas cerradas y se dice que declaró: “No dejaré ni un perro en esta ciudad” . (SHA, Vita Aureliani, 22, 5-23, 4). Sin embargo, tras su captura, habría demostrado clemencia con sus habitantes. Entre los años 272 y 273 llevó a cabo la guerra contra Palmira, en donde la reina Zenobia se había sublevado, extendiendo el conflicto también a Egipto (SHA, Vita Aureliani, 22, 1 y ss.; Zósimo,1, 50, 2 y ss.). Las ciudades de Antioquía, Emesa y Palmira fueron recuperadas. De vuelta a Roma, se celebró la ceremonia del triunfo sobre Oriente.

A mediados del año 274, Aureliano se enfrentó y venció a Caius Pius Esuvius Tetricus, que había sido aclamado Emperador por el ejército de la Galia. A finales de año (diciembre?), dedicó un templo al Sol. También en Roma tuvo que hacer frente a una sublevación de los funcionarios encargados de la acuñación de moneda, que se habían rebelado al parecer para ocultar un delito de malversación, llegando a matar a siete mil soldados (SHA, Vita Aureliani, 38, 3-4).

El último año de su reinado, Aureliano volvió a enfrentarse al peligro en la frontera danubiana. En otoño (septiembre/octubre), el Emperador fue asesinado por los soldados en Caenophrurium (Corlu, Turquía) (SHA, Vita Aureliani, 36, 1 y ss.). Debió sufrir damnatio memoriae, ya que algunas de sus inscripciones sufrieron el borrado de su nombre, aunque más tarde sería divinizado. La imagen de Aureliano pasó a las generaciones posteriores como la de un emperador eficaz en su gestión, que se habría encargado de salvaguardar la seguridad en las fronteras y en el interior del estado. Sin embargo, quedó también el recuerdo de una actitud excesivamente severa e incluso con un alto grado de crueldad, que le llevó a reprimir las sublevaciones con dureza e incluso a provocar la muerte de algunos senadores acusados de traición e incluso de su propio sobrino.

En la Península Ibérica, hay testimonios de Aureliano en varias inscripciones en las provincias de Córdoba, Sevilla y Valencia, así como en Linares (Jaén), Barcelona y Faro (Portugal). Algunas son miliarios y en otros casos se trata de dedicaciones de las ciudades como Astigi (Écija, Sevilla), Valentia (Valencia), Ossonoba (Faro) o Barcino (Barcelona) al Emperador.

Estando ya en el trono, Aureliano desempeñó el consulado tres veces, respectivamente durante los años 271, 274 y 275. Como resultado de sus victorias, le fueron concedidos varios títulos durante su reinado, entre ellos los de Germanicus, Gothicus y Parthicus.

 

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María del Pilar González-Conde