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Juan Joaquín Atanasio de Pignatelli de Aragón y Moncayo

Biografía

Pignatelli de Aragón y Moncayo, Juan Joaquín Atanasio de. Conde de Fuentes (XVI). Caltanisetta (Italia), 2.V.1724 – Madrid, 13.V.1776. Diplomático.

Pertenecía a una ilustre familia, entroncada con la más alta nobleza napolitana y aragonesa. Su padre, Antonio Pignatelli de Aragón (1700-1746), era segundón de la casa de los duques de Monteleón y de Noya, en el Reino de las Dos Sicilias, y su madre, Francisca de Moncayo y Blanes (1700-1742), era condesa de Fuentes y marquesa de Coscojuela. Tuvieron seis hijos, entre ellos los futuros jesuitas Ramón (1734-1793) y Nicolás (1740-1789). El hijo mayor, Joaquín Atanasio, aunque nacido en Sicilia, se crió en España y heredó de su madre sus títulos y sus posesiones de Fuentes del Ebro. Muy joven aún, casó en Madrid, el 15 de agosto de 1741, con María Luisa de Gonzaga y Caracciolo, nacida en 1726, hija y heredera del duque de Solferino. De esta unión nacieron ocho hijos, siendo los más conocidos José María, marqués de Mora y esposo de la hija de Aranda; Francisca (1748-1768), duquesa de Medinaceli; Luis (1749-1801), conde de Fuentes, y María Manuela (1753-1816), duquesa de Villahermosa.

El joven conde era desde 1751 gentilhombre de cámara y Grande de España de 1.ª Clase, cuando ingresó el 3 de mayo de 1754 en la carrera diplomática, como embajador cerca del rey de Cerdeña. Llegado a Turín el 22 de julio pasó allí tres años y medio sin pena ni gloria. De vuelta a Madrid, con una licencia temporal, no pudo lograr el puesto de París, que deseaba, y tuvo que aceptar el de embajador extraordinario en Gran Bretaña (30 de mayo de 1758). Tal como se definía en su instrucción (11 de septiembre), el cometido que se le encargaba era delicado en extremo: por una parte se trataba de obtener satisfacción sobre los puntos en litigio con la Corte de Londres (usurpaciones en América, contrabando), y, por otra, de sondear al Gobierno británico acerca de una eventual paz con Francia. Pero la enfermedad y la muerte de Fernando VI aplazaron esta misión. Una vez en España, Carlos III confirmó el nombramiento de Fuentes (11 de abril de 1760). De él se mostró satisfecho el embajador francés Ossun: después de aludir a “la larga, recta y silenciosa figura” del conde, le describía como “un bueno y honrado español”, partidario de la unión con Francia. Todo al contrario su ministro, Choiseul, escribía: “Conozco personalmente a este embajador y le tengo por uno de los hombres más honrados que existan, pero el más incapaz de una misión semejante”.

Acompañado de su secretario, Bernardo de Iriarte, Fuentes llegó el 24 de mayo a Londres, donde encontró un ambiente muy poco propicio a concesiones inglesas. Después de algunos meses de negociaciones, sus esfuerzos acabaron en un rotundo fracaso que contribuyó no poco al acercamiento hispano-francés, al pacto de familia y a la ruptura con Inglaterra. El 1 de enero de 1762 Fuentes abandonó Inglaterra y el 27 de marzo llegó a Madrid. Aunque no habían dado resultados, sus servicios fueron premiados con el Toisón de Oro (investido el 27 de junio) y una plaza de consejero de Estado el 8 de agosto.

Al ser nombrado Grimaldi primer secretario de Estado, su cargo de embajador en París recayó en el conde de Fuentes (1 de septiembre de 1763), escogido “por falta de sujetos”, como confió Carlos III a Tanucci. Ese mismo año de 1763 fue nombrado consiliario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. El 21 de febrero de 1764 Fuentes llegó a París, teniendo su primera audiencia el 24. Alquiló el hotel de Soyecourt, calle de la Universidad, en el barrio de San Germán. De edad de cuarenta años, medianamente inteligente, no carecía de buen sentido, de prudencia, de dignidad. Sobre todo, destacaba por sus prendas morales: sinceramente religioso, de costumbres intachables, amante de su familia, fiel a sus amistades, de una perfecta honradez, supo merecer el respeto de todos en una Corte que practicaba poco estas virtudes. Muy apegado a la política de unión entre las dos Coronas, era íntimo amigo de Grimaldi, con quien se tuteaba y carteaba, y logró conquistar a Choiseul, cuya opinión respecto a él cambió radicalmente.

Estrechamente unidos estos tres hombres se dedicaron a fortalecer y desarrollar el pacto de familia, y a preparar la revancha contra Inglaterra. Sin embargo, Fuentes tuvo que hacer frente a varios problemas personales durante su embajada. Problemas de salud, en primer lugar, que le obligaron a una larga ausencia entre el 14 de abril de 1764 y el 16 de junio de 1766. Problemas familiares luego: aunque parte de su familia le había acompañado a París (donde su hijo Luis concluyó un ventajoso enlace), su esposa pugnaba por volver a España a cuidar a su hija enferma, duquesa de Medinaceli, quien falleció en 1768, dejando desconsolados a sus padres. Problemas financieros finalmente al hallarse seriamente mermada la fortuna de Fuentes por los gastos de sus embajadas: preocupación que quiso atenuar Carlos III nombrándole presidente del Consejo de las Órdenes Militares, con un buen sueldo (marzo de 1768), y caballero de Santiago (1 de agosto del mismo año). Pero nada bastó para templar el creciente hastío que a Fuentes y aún más a su mujer les causaba la continuación de su residencia en París. Choiseul tuvo que presionar a Grimaldi para que resistiese las reiteradas instancias de renuncia que le presentaba el embajador. Y con este motivo pudo medirse hasta qué punto había llegado el aprecio del ministro francés por el embajador, a quien ahora tachaba de “espíritu apto a los negocios”, de “amplio genio”, de “hombre muy honrado y apegado a nuestro sistema”. Iba aún más lejos en sus cartas a su embajador en Madrid, cuando sugería que a Fuentes se le podría ofrecer la Secretaría de Estado de Marina o el mismo puesto de Grimaldi si éste llegaba a dimitir.

Mantenido a pesar suyo en su embajada, Fuentes fue duramente afectado por la caída de Choiseul (19 de diciembre de 1770), ocasionada por la crisis de las Malvinas y las intrigas de la camarilla de la nueva favorita de Luis XV, la condesa du Barry. El embajador no reparó en enfrentarse con el nuevo equipo ministerial al que despreciaba. No sólo hizo gestiones, muy mal recibidas, para que se suavizara el exilio de su amigo Choiseul, sino que se negó a tener cualquier trato que fuera con la favorita, como relató su colega napolitano Caracciolo: “El conde de Fuentes, hombre sabio y respetado, verdadero español de rancio abolengo, había juzgado indecente e indigno de su carácter de representante de un gran rey hacer su corte a la condesa du Barry [...] y ni siquiera aceptó acudir a una cena a ella ofrecida... donde, invitado, estuvo todo el cuerpo diplomático”. En tales circunstancias, su situación se hizo insostenible y Grimaldi no tuvo más remedio que atender a sus ruegos, concediéndole una licencia temporal para volver a España. Fuentes salió de París el 10 de septiembre de 1772 y no volvió más a su embajada, aunque quedó titular de ella hasta que se le nombró sucesor en la persona de su pariente el conde de Aranda el 23 de junio de 1773.

Instalado en Madrid, Fuentes no quiso aceptar la presidencia del Consejo de Castilla, que dejaba Aranda, y se dedicó a desempeñar sus funciones de presidente del Consejo de Órdenes. Perdió a su esposa María Luisa el 12 de octubre de 1773 y se volvió a casar el 3 de enero de 1775 con María del Pilar Ana de Silva Bazán y Sarmiento (1740-1784), viuda del duque de Huéscar, de la que no tuvo descendencia.

Se enfriaron algo desde 1775 sus relaciones con Grimaldi, y poco antes de su fallecimiento se barajaba su nombre como posible sucesor del ministro.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General de Simancas, Dirección General del Tesoro, invent. 2, leg. 52; invent. 16, g. 22, leg.

51; Tribunal Mayor de Cuentas, legs. 2048, 2069, 2081, 2089, 2133; Archivo Histórico Nacional, Estado, leg. 3450/2; Órdenes Militares, Santiago, exp. 6459; Casamientos, exp. 10152; Alcántara, exp. 64.

F. Barrios, El Consejo de Estado de la Monarquía española (1521-1812), Madrid, Consejo de Estado, 1984; D. Ozanam, Les diplomates espagnols du xviiie siècle, Madrid-Bordeaux, Casa de Velázquez-Maison des Pays Ibériques, 1998; A. Ceballos Escalera, La insigne Órden de Toisón de Oro, Madrid, Palafox y Pezuela, 2000, n.º 750.

 

Didier Ozanam