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Andrés Ovejero Bustamante

Biografía

Ovejero Bustamante, Andrés. Madrid, 13.III.1871 – 31.I.1954. Político y catedrático universitario, bibliotecario y académico numerario de San Fernando.

Cursó Filosofía y Letras y Magisterio en Madrid. A lo largo de su vida, compaginó su vocación por la enseñanza con la periodística (colaboró con El Globo, Revista Política Ibero-Americana, Diario Universal y El Socialista) y con la política. Tras pasar por el Partido Radical, se afilió a la Agrupación Socialista Madrileña en 1914. Participó en numerosos congresos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y llegó a ser diputado provincial en las elecciones de 1919 y diputado a Cortes por Madrid capital durante la Segunda República en 1931. Como parlamentario en la etapa republicana, Andrés Ovejero Bustamante formó parte de la Comisión de Instrucción Pública. Perteneció, igualmente, a la Comisión Ejecutiva del PSOE, en la que ocupó diversos cargos. Demostró su fuerte personalidad, al darse de baja en el partido en 1934, oponiéndose a la revolución de Asturias.

Por lo que respecta a su faceta docente, fue profesor de Historia de las Bellas Artes en la Escuela de Institutrices (1894-1895 y 1895-1896), profesor de Gramática y Literatura en la Escuela Normal Central de Maestros (1899-1900) y catedrático numerario de Lengua y Literatura en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de Cádiz (1901-1902). Esta experiencia le debió de facilitar el acceso a la Cátedra de Teoría de la Literatura y de las Artes en la Universidad de Madrid en 1902. Asimismo, desde 1914 desempeñó por acumulación la Cátedra de Literatura Española-Curso de Investigación, que había dejado vacante por renuncia Ramón Menéndez Pidal. En 1935 Ovejero ocupó, también por acumulación, la Cátedra de Literatura Hispanoamericana. Su actividad en el Ateneo de Madrid (donde asumió la responsabilidad de secretario primero de la Sección de Literatura) y sus viajes de estudio al extranjero (fue pensionado de la Junta para Ampliación de Estudios en 1911-1912 en Italia, Bélgica y Holanda, y en 1928 estuvo en Argentina y Uruguay) contribuirían a ampliar sus horizontes. Uno de los mayores reconocimientos que tuvo en vida fue el de ingresar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (1934).

Andrés Ovejero Bustamante no fue un investigador de muchas publicaciones, sino que su legado a la Universidad española fue, fundamentalmente, el de su docencia, para la cual tenía grandes dotes. Impartir tanto clases de Literatura como de Arte le permitió contemplar ambas disciplinas de forma interrelacionada, de tal manera que su análisis de textos literarios se enriqueció con comparaciones en el terreno del arte y viceversa. Como han recordado muchos de sus alumnos, la de Ovejero era una mirada a la Literatura y al Arte que transcendía el dato erudito, al entenderlos como parte de la Historia de la Cultura; una mirada fruto de múltiples lecturas y expuesta con tanta pasión como facilidad oratoria.

“Creo —dijo Pedro Sainz Rodríguez— que, si se interrogase a los alumnos de esta época, todos coincidirían en que el profesor que les había abierto un mundo nuevo, el que les había mostrado métodos de enseñanza inusitados y originales y el que más impresión había dejado en su sensibilidad y su formación fue, sin duda, don Andrés Ovejero”. No por su gran cultura, ni porque hubiese realizado publicaciones importantes; la influencia de Ovejero era algo peculiar, personal, que nacía, por un lado, de su elocuencia y facilidad de palabra y, por otro, de su contacto con el alumno. Convertía su cátedra en una especie de laboratorio de ideas, muy diferente a la exposición rutinaria que es tan frecuente aún en la enseñanza superior.

El estallido de la Guerra Civil sorprendió a Ovejero en la capital. Según narra en la declaración jurada con motivo de su expediente de depuración, fue “detenido por las milicias de la CNT en Madrid y librado del ‘paseo’ por la rápida intervención de un comandante de seguridad amigo”. Consiguió llegar a Valencia, donde el Gobierno republicano le declaró jubilado forzoso (22 de enero de 1937), contra lo que protestó, por lo que ello significaba de desafección al régimen. Alguna actividad de divulgación de la cultura debió de desarrollar en el Ateneo Popular de Valencia, a juzgar por alguna de sus publicaciones.

A pesar de su trayectoria política, el hecho de que abandonara el PSOE en 1934, sus creencias religiosas, su indiscutido españolismo y su significada defensa del patrimonio artístico de la Iglesia evitaron que fuera represaliado como tantos de sus compañeros. El 7 de diciembre de 1939 se le autorizó en la Universidad de Madrid a “organizar durante el curso 1939-1940 un laboratorio de Teoría e Historia del Arte en el que sea objeto de especial investigación la Historia de las ideas estéticas en España e Italia durante el siglo XIX”, aunque poco tiempo tuvo para desarrollar estos nuevos proyectos, pues se jubiló como catedrático el 13 de marzo de 1941. Sus servicios al Estado le fueron reconocidos por el nuevo régimen con la Medalla al Mérito en el Trabajo, en su categoría de Plata, de 1.ª Clase (Orden del 15 de octubre de 1945; BOE del 25 de octubre). Con todo, los últimos años de Ovejero no debieron de ser fáciles, afectado cada vez más por la sordera y problemas económicos, a los que pudo hacer frente gracias a un pequeño trabajo en la Escuela de Capacitación Social de Trabajadores en el barrio de La Guindalera, de Madrid, adonde se trasladó a vivir. Fue una época en la que, por otro lado, vieron la luz algunas de sus publicaciones y en la que también desempeñó el cargo de bibliotecario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. A su muerte, acaecida en Madrid el 31 de enero de 1954, sus libros sobre temas hispanoamericanos pasaron a la biblioteca de su Facultad.

 

Obras de ~: Ensayos poéticos, Madrid, Tipografía R. Angulo, 1887; Teatro romántico español, Madrid, Est. Tipográfico de R. Angulo, 1887; Del humorismo. Discurso leído en el Ateneo de Madrid, Madrid, Imprenta, Fund y Fáb. De tintas de los hijos de J. A. García, 1895; “Informes o testimonios”, en J. Costa, Oligarquía y caciquismo, Madrid, Imprenta de los Hijos de M. G. Hernández, 1902, págs. 578-584; “De la muerte de don Quijote”, en El Ateneo de Madrid en el III Centenario de la publicación de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Madrid, Bernardo Rodríguez, 1905, págs. 189-209; “El discurso de las armas y las letras”, en Conferencias en pro de Francia en 1916, Madrid, Instituto Francés de España, 1916, págs. 191-223; con Á. Pascual, “Familia, economía y cultura”, en El Evangelio de la República. La Constitución de la Segunda República comentada para niños, Madrid, Instituto Samper, 1932, págs. 72-85; Concepto actual del museo artístico. Discurso de ingreso en Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Recepción pública celebrada el día 14 de junio de 1934, Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1934; “Benavente y los niños”, en Homenaje a Benavente. Charlas realizadas en la semana homenaje al ilustre dramaturgo español D. Jacinto Benavente, Valencia, Ateneo Popular Valenciano, 1938, págs. 69-83; “Castilla y el mar: en el milenario de Castilla”, en Verdad y Vida, 5 (1944), págs. 195- 204; “Iconografía del trabajo en la pintura española”, en Revista de Trabajo (1945), págs. 263-278; “La visión artística de África”, en Archivos del Instituto de Estudios Africanos, 6 (1948), págs. 137-153; Isabel I y la política africanista española. Estudio de la reina católica en el marco de la tradición española de África, Madrid, Instituto de Estudios Africanos, 1951; “Cisneros en África. Conferencia pronunciada en el Instituto de Estudios Africanos el día 11 de enero de 1950”, en Archivos del Instituto de Estudios Africanos, 16 (1951), págs. 31-51.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General de la Administración, Expedientes de Andrés Ovejero Bustamante, caja 32/16164-3; Archivo Central del Ministerio de Educación, caja 92662-15; Archivo General de la Universidad Complutense de Madrid, P-630,54 y caja 108/08-16; Archivo de la Junta para Ampliación de Estudios (Residencia de Estudiantes, Madrid).

P. Parra Garrigues, Historial de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid (ensayo bio-bibliográfico), Madrid, Universidad, 1956, pág. 336; R. Ezquerra Abadía, “Un antiguo profesor: Andrés Ovejero”, en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, 18 (1981), págs. 521-532; A. Martín Nájera, El grupo parlamentario socialista en la Segunda República: estructura y funcionamiento, vol. II, Madrid, Fundación Pablo Iglesias, 2000, págs. 980 y 1397; M. Roca Sierra y S. López-Ríos, “Los estudios de literatura hispánica”, y M. S. García Felguera, “Los estudios de Historia del Arte”, en S. López-Ríos Moreno y J. A. González Cárceles (eds.), La Facultad de Filosofía y Letras de Madrid en la Segunda República. Arquitectura y universidad durante los años 30, Madrid, SECC-Ayuntamiento de Madrid-Ediciones de Arquitectura, 2008, págs. 344-365 y págs. 430-434; VV. AA., Diccionario biográfico del socialismo español (http:// www.diccionariobiografico.org/); S. López-Ríos, “‘Abrir un mundo nuevo’, ‘hacer sentir la belleza’: Andrés Ovejero Bustamante y la enseñanza del arte y la literatura”, en J. Escribano, J. Herrera Navarro, J. Huerta Calvo, E. Peral Vega y H. Urzáiz Tortajada (eds.), Paso honroso. Homenaje al profesor Amancio Labandeira, Madrid, Fundación Universitaria Española, 2010, págs. 511-528.

 

Santiago López-Ríos Moreno