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Augusto González de Linares

Biografía

González de Linares, Augusto. Valle de Cabuérniga (Cantabria), 28.X.1845 – Santander (Cantabria), 1.V.1904. Biólogo.

Realizó estudios primarios en la escuela municipal de su lugar de nacimiento y posteriormente en los escolapios de Villacarriedo y en el instituto de Santander.

Entre 1861 y 1864 cursó simultáneamente estudios universitarios de Ciencias Naturales y Derecho en la Universidad de Valladolid, que finalizó en Madrid. En 1863 realizó algunas traducciones como colaborador del diario El Tren.

En la capital de España conoció a Francisco Giner de los Ríos, uno de los personajes más eminentes del movimiento krausista español. Su amistad con él fue tan grande que le convirtió en el discípulo “que tuvo mayor intimidad personal con el maestro”.

Entre 1867 y 1869 ocupó el puesto de ayudante de Mineralogía y Geología en el madrileño Museo de Ciencias Naturales y fue sustituto de la cátedra de Historia Natural del instituto de Noviciado de la capital, más tarde denominado del Cardenal Cisneros.

En 1870 finalizó el doctorado en Ciencias Naturales y dos años más tarde obtuvo, por oposición, la cátedra de Historia Natural del instituto de Albacete, que ejerció durante cuatro meses y abandonó como consecuencia de haber logrado la cátedra universitaria de Historia Natural en la Universidad de Santiago de Compostela, que detentó desde agosto de 1872 hasta abril de 1875. El joven profesor trabó entonces contacto con dos profesores de ese centro, el catedrático de Fisiología Ramón Varela de la Iglesia (1845- 1922) y el de Química Orgánica Laureano Calderón y Arana (1847-1894), personalidades que, como él, tuvieron una gran importancia en los inicios de la Institución Libre de Enseñanza (ILE). Con Calderón trabajó en el estudio de la colección de mil veinticuatro modelos de tipos cristalográficos que había sido de René-Just Haüy.

En la Universidad compostelana se manifestó como un fuerte defensor de las ideas evolucionistas que empezaban a entrar en España. En la década de 1870, las Universidades de Granada y Santiago de Compostela fueron dos centros importantes de las polémicas sobre el darwinismo y Augusto González de Linares fue uno de los protagonistas en el centro gallego. En este sentido, el profesor montañés diseñó una filosofía natural de carácter evolucionista con categorías como Unidad, Organicidad, etc, muy utilizadas por el krausopositivismo. Así, avaló la idea de que los astros eran seres vivos. El montañés lamentaba el maltrato recibido por el estudio “idealista” de la Historia Natural (Burdach, Oken y otros) por parte de naturalistas empíricos como Cuvier. De esta orientación es su Ensayo de una introducción al estudio de la Historia Natural (1873).

Cuando en 1875 se produjo la restauración borbónica en la persona del príncipe Alfonso, en el primer Gobierno de Cánovas ocupó la cartera del Ministerio de Fomento el marqués de Orovio que, en febrero de 1875, publicó una circular por la que se limitaba la libertad de cátedra del profesorado. El biólogo cántabro fue, con Calderón, uno de los principales protagonistas de la protesta en contra de la circular ministerial. En marzo de ese año se adhirieron a los docentes compostelanos otros de la Universidad Central.

La actuación del profesorado finalizó en la llamada “segunda cuestión universitaria” (poco antes de la Revolución de 1868 se produjo una primera muy similar), en la que muchos de ellos fueron apartados de sus cátedras. Uno de los resultados de la misma fue la fundación en 1876, por parte de un grupo de profesores represaliados adscritos al ideario krausista, de la ILE. En esta obra, que se inició gracias al impulso de Francisco Giner, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón, también participaron otras personalidades, entre las que se encontraba González de Linares.

Augusto fue el primer secretario de la Institución; además, ejerció la docencia en la misma desde 1876 hasta 1880, impartiendo clases de Cristalografía y Morfología Natural. En la ILE utilizaba, al igual que sus compañeros, el método de enseñanza intuitiva por el que los estudiantes debían aprender tocando los objetos, usando el microscopio y estudiando los seres vivos desde un punto de vista evolucionista. De 1876 es una de sus aportaciones científicas más interesantes, la demostración de la existencia del “weáldico” en la provincia cántabra.

En la ILE ejerció la docencia durante un tiempo y junto con su amigo íntimo, el naturalista Salvador Calderón y Arana (1853-1911) —hermano menor de Laureano—, realizó viajes de estudios por diversos centros científicos europeos. Así, hizo trabajos botánicos bajo la tutela de Van Thiegen en el parisino Museo de Historia Natural. En París visitó a un pariente lejano llamado Federico de la Vega, que había casado en segundas nupcias con la francesa Emilia Wetter.

Con Luisa, la hija de éstos, se casó poco después y tuvo tres hijos: María, Genara y Antonio.

En 1881, con el gobierno liberal, volvió a ocupar su cátedra. No obstante, la plaza que tenía en la Universidad de Santiago de Compostela se encontraba ocupada, por lo que fue nombrado catedrático de Mineralogía y Botánica en la Universidad de Valladolid.

Desde 1881 hasta 1884 continuó sus viajes a Europa y con comisiones oficiales visitó el londinense Museo de Historia Natural y los laboratorios franceses de Wilmereux, Concarneau y Marsella, y el napolitano de biología marina. Era una época en la que las investigaciones oceanográficas estaban de moda como consecuencia de los estudios que, entre 1872 y 1876, sobre este asunto había realizado el buque Challenger. Además, en esos años setenta se crearon en diversos países de Europa los laboratorios costeros más importantes y muy especialmente la famosa Stazione Zoologica de Nápoles, punto de referencia de la que se iba a fundar en España y en la que Augusto González de Linares tuvo una participación importante.

Fueron los años en los que comenzaron las investigaciones sobre el litoral español. Así, fue comisionado en 1883 para estudiar las costas españolas y, muy especialmente, las cantábricas; bien es cierto que sus trabajos, no publicados, debieron de ser muy elementales y rudimentarios. Eran los primeros pasos de la que iba a ser su obra intelectual, la creación de una estación de biología marina.

En 1884 retomó su actividad docente en la Universidad de Valladolid, donde participó activamente en la promulgación de la Real Orden de 1886 por la que se creaba el primer instituto español de biología marina, la Estación Marítima de Zoología y Botánica Experimentales, que iba a depender del rector del distrito universitario de la ciudad costera donde se radicara el establecimiento. La finalidad de la estación era la de estudiar la flora y la fauna de las costas y mares adyacentes, aplicar estos conocimientos al desarrollo de las industrias marítimas y formar o incrementar las colecciones científicas de los museos y centros de enseñanza.

La idea de González de Linares tuvo el apoyo de los krausistas de la ILE y muy especialmente de Francisco Giner y de Ignacio Bolívar y Urrutia (1850- 1944), catedrático de Entomología en la Universidad de Madrid.

En 1879 Marcelino Sanz de Santuola descubrió la cueva de Altamira y muchos estudiosos emitieron informes contradictorios acerca de la antigüedad de las pinturas. Sin embargo, en la sesión celebrada el 3 de febrero de 1886 en la Real Sociedad Española de Historia Natural, González de Linares se mostró firme partidario de la autenticidad de las pinturas.

En septiembre de 1886 Augusto fue comisionado para estudiar la organización de la Stazione Zoologica de Nápoles. El biólogo cántabro fue al centro científico en enero de 1887 y permaneció en él hasta junio del mismo año. Es muy probable que la estancia italiana fuera el principio de su formación en biología marina.

En junio de 1887 fueron nombrados por concurso González de Linares como director de la Estación y José Rioja Martín (1866-1945) como ayudante.

La vida del montañés se ligó permanentemente a la misma, que la dirigió hasta su muerte en 1904. No obstante, aún no había un lugar asignado al establecimiento.

Fue entonces cuando González de Linares fijó su residencia en la capital cántabra.

En 1887 y 1888, acompañado de Rioja, visitó las costas atlánticas del norte y oeste de España y gran parte de las gaditanas. Se trataba de determinar la ubicación de la estación biológica. Así, en marzo de 1889 el biólogo de Cabuérniga presentó un informe al Ministerio de Fomento en el que proponía su instalación en Santander.

Realizó gestiones con el fin de establecer tres pensiones que habían de ser sostenidas por los Ministerios de Marina, Fomento y Ultramar para enviar a Nápoles a jóvenes biólogos y oficiales de la Armada con el fin de aprender las técnicas de la biología marina.

De esta forma, los trámites de González de Linares desembocaron en un contrato por cinco años (1888-1983) con la estación biológica napolitana.

Uno de los científicos que estuvo en ese centro fue el botánico Blas Lázaro e Ibiza, que dedicó al montañés la especie Centaurea linaresii.

En 1901, la estación santanderina pasó a depender del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, y en 1907 ambos centros quedaron bajo la tutela de la Junta para la Ampliación de Estudios.

La Estación de Biología Marítima de Santander, como se la denominó más tarde, fue un centro que inspiró dos importantes realizaciones institucionales españolas: el Instituto Español de Oceanografía, fundado por Odón de Buen, y el Laboratorio de Hidrobiología creado por Celso Arévalo Carretero.

González de Linares publicó sus trabajos más importantes en la Revista de la Universidad de Madrid, en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, en la Revista de España y en los Anales de la Sociedad Española de Historia Natural. Aunque la mayor parte de su bibliografía es de carácter biológico, también hizo trabajos de índole filosófica, investigaciones geológicas, traducciones de algunos libros jurídicos, etc.

El 2 de mayo de 1904, un día después de su fallecimiento, se convocó un pleno municipal extraordinario en el que se hacía constar el sentimiento de la Corporación por la muerte de “tan eminente sabio”, se le declaraba Hijo Ilustre de Santander, se cedía gratuitamente un terreno en el cementerio donde, con fondos municipales, se construiría un mausoleo y se daba su nombre a una plaza de la ciudad. Desde febrero de 2005 sus restos descansan en el Panteón de Personalidades del cementerio de Ciriego.

 

Obras de ~: “Goethe como naturalista y como filósofo”, en Revista de Instrucción Pública (Madrid) (1866); “Indicación sumaria de las causas más probables del ennegrecimiento de las maderas halladas en las explotaciones romanas de las minas de San Bartolomé de Udías”, en Anales de la Sociedad Española de Historia Natural (ASEHN) (1873), pág. 19; Ensayo de una introducción al estudio de la Historia Natural, Madrid, Imprenta de M. Rivadeneyra, 1873; “Restos de Rhinocerus tichorhinus hallados en la Ziconisa de Udías (Santander), y sobre la clasificación del terreno en que se han encontrado”, en ASEHN, 5 (1876), págs. 23-28 y 34-35; “La morfología de Haeckel”, en Boletín de la Institución Libre de Enseñanza (BILE), 9, 14, 15, 19, 20, 21 (1877), págs. 18, 34, 39, 53, 58, 64, 74, 78 y 81; “Geometría y Morfología natural”, en BILE, 1 (1877), págs. 1-2; “La célula vegetal: contradicción que envuelve su concepto en la botánica contemporánea”, en ASEHN, 7 (1878), págs. 475-483; “Sobre la existencia del terreno weáldico en la cuenca del Besaya (Provincia de Santander)”, en ASEHN, 7 (1878), págs. 487-489; “Confirmaciones de la existencia del weáldico en el Escudo de Cabuérnica”, en ASEHN, 7 (1878), pág. 50; “De algunas publicaciones recientes sobre Cristalografía y Mineralogía”, en BILE (1878); “Indicaciones para una excursión geológica por España”, en Revista de España (RE), 63 (1878), págs. 529-544; “Descripción geológica de la Península Ibérica”, en RE, 13 (1878), pág. 529; “Catálogo de una colección de rocas de la provincia de Santander”, en BILE (1878); “El criterio actual en la Morfología terrestre”, en BILE (1878); “Sobre cristalografía y mineralogía”, en BILE, 25, 27, 31 (1878), págs. 25, 41 y 109-110; “Sobre la clasificación de la figuras geométricas”, en BILE (1878); “Sobre la clasificación de la figuras geométricas”, en BILE (1878); “Nuevos trabajos del profesor L. Calderón”, en BILE, 71 (1878), págs. 9-10; con F. Giner de los Ríos y G. de Azcárate, Enciclopedia jurídica o Exposición orgánica de la Ciencia del Derecho y el Estado de Ahrens, Madrid, Victoriano Suárez, 1878-1880, 3 vols.; “La Geometría y la Morfología de la Naturaleza”, en RE, 69 (1879), págs. 185-196; “La extirpación de la laringe”, en BILE (1879), pág. 19; “Carne luminosa”, en BILE, 64 (1879), págs. 151-152; “Sobre la forma general de los vegetales superiores”, ASEHN, 8 (1879), págs. 335-337; “Sobre el concepto de la Naturaleza”, en BILE, 58 (1879), pág. 98; “El P. Las Casas juzgado por un alemán”, en BILE, 74, 75, 76 (1880), págs. 34-35 y 43-51; “El descubrimiento del alma, por Jaeger”, en BILE, 79 (1880), págs. 77-78; “Presentación de algunos fósiles determinados en Londres correspondientes al terreno weáldico del Escudo de Cabuérniga (Santander)”, en ASEHN, 9 (1881), pág. 27; “Intervención de los animales en la reproducción de las plantas. Dos precursores de Darwin (Köbrenter, Sprengel)”, en RE (1884), pág. 359; “Sobre la fecundación vegetal”, en BILE, 202 (1885), págs. 199-203; “Observaciones sobre las pinturas de la cueva de Altamira”, en ASEHN, 15 (1886), pág. 20; “Zoología: La Regadera y otras esponjas afines”, en El Globo, Madrid, 26 de agosto de 1887; “Desarrollo de las esponjas y estructura del esqueleto de la Regadera y otras afines”, en El Globo, Madrid, 9 de septiembre, 1887; “Qué debe ser el Laboratorio español de Biología marítima”, en BILE, 293 (1889), págs. 126-128; “Informe sobre el emplazamiento de la estación biológica marina, elevado al Excmo. Sr. Ministro de Fomento por el Director de la misma D. A.G. de Linares”, en Cantabria (1890), págs. 266-277; “Preocupaciones abstractas sobre la noción del espacio”, en BILE, 316 (1890), págs. 106-109; “Conceptos actuales sobre el individuo natural”, en BILE, 338, 339 (1891), págs. 78- 80, 95-96 y 108-110; “Nota sobre varios animales vivos que el Laboratorio de Biología Marítima de Santander envía a la Sociedad”, en ASEHN, Actas, XX, 20 (1891), págs. 74-76; “Explicación de dos fotografías de cetáceos obtenidas obtenidas en el Laboratorio de Biología Marítima de Santander”, en ASEHN, Actas, XX, 20 (1891), págs. 99-100; “El parentesco y el supuesto ideal en la Naturaleza”, en BILE (1892); “La individualidad vegetal”, en BILE, 358 (1892), págs. 11-12; con J. Rioja, “Un cachalote hallado muerto en el Cantábrico”, en ASEHN, Actas, XXIII, 23 (1894), págs. 169-171; “Datos sobre la Geología de Santander”, en VV. AA., Diccionario Enciclopédico Hipano-Americano, vol. XVIII, Barcelona, Montaner y Simón, 1896, pág. 630; “La vida de los astros”, en BILE (1904-1905), págs. 32-33, 55, 87, 117, 155-159, 349-351 y 382-384; “Epistolario Emilia Pardo Bazán-Augusto González de Linares (1876-1878)”, selecc. de P. Faus, en Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo (1984), págs. 271-313; Epistolario de Augusto G. de Linares a Francisco Giner de los Ríos (1869- 1896): Semblanza de una amistad, selecc., est. y notas de P. Faus Sevilla, Santander, Ayuntamiento, Delegación de Cultura, 1986.

 

Bibl.: S. Rivas Goday, “Centaurea linaresii, Láz.: Centaurea mayor dedicada por Lázaro e Ibiza al naturalista González de Linares, primer maestro de Rodríguez Carracido”, en Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (1969), págs. 481-485; B. Madariaga de la Campa, Augusto González Linares y el estudio del mar, Santander, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Juan de la Cosa, Institución Cultural de Cantabria, 1972; Augusto González de Linares, Santander, Universidad, 1984; P. Faus Sevilla, Semblanza de una amistad. Epistolario de Augusto G. de Linares a Francisco Giner de los Ríos (1869-1896), Santander, Librería Estudio, 1986; B. Madariaga de la Campa, De la estación de Biología marina al Laboratorio oceanográfico de Santander, Santander, Artes Gráficas Resma, 1986; F. González Posada, Augusto González de Linares: su historiabilidad, Santander, Amigos de la Cultura Científica, 1989; O. Cendrero Uceda, El legado de González de Linares: cien años de investigación marina en el laboratorio oceanográfico de Santander, Madrid, Caja de Ahorros de Santander y Cantabria, Amigos de la Cultura Científica, 1990; X. A. Fraga Vázquez, “La institucionalización de la biología Marina en España. El mito de González Linares (1845-1904)”, en Antilia, 2 (1996), págs. 1-15; B. Madariaga de la Campa, Augusto González de Linares: vida y obra de un naturalista, Madrid, Instituto Español de Oceanografía, 2004.

 

Francisco Teixidó Gómez