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Diego Guzmán de Haro

Biografía

Guzmán de Haro, Diego. Ocaña (Toledo), 1566 – Ancona (Italia), 21.I.1631. Capellán real, capellán mayor, abad, patriarca de Indias, miembro del Consejo de Inquisición, arzobispo, cardenal y canónigo.

Era hijo de Pedro Guzmán y Mencía Benavides, de una familia distinguida de la localidad toledana de Ocaña. Fueron sus abuelos paternos Alonso de Guzmán, natural de Ávila, y Catalina Sarmiento, natural de Ocaña; y sus abuelos maternos, Francisco de Benavides, comendador de Castroverde, natural de La Bañeza (León) y Juana de Villalobos y Carvajal, natural de Plasencia. Estudió en la Universidad de Salamanca doctorándose en Teología y Derecho. Habiéndose ordenado sacerdote, su carrera en el ámbito eclesiástico le fue encumbrando en las cotas más altas. Comenzó con los nombramientos de canónigo de la catedral de Toledo por designación pontificia por haber sido elevado su antecesor en la canonjía, Fernando de Acevedo, al Obispado de Osma, abad de Santander, capellán mayor de las descalzas franciscanas de Madrid y capellán y limosnero mayor del Rey (1608). En 1613 es nombrado miembro del Consejo Supremo de la Inquisición y el 14 de marzo de 1616 es nombrado patriarca de las Indias Occidentales. Su presencia en el ámbito de la Corte Real fue también intensa desde un principio. Felipe III lo nombró maestro de las infantas Ana y María, futuras reina de Francia y emperatriz de Alemania, respectivamente. Bautizó al infante Alonso, en 1611, sin solemnidad y con urgencia ante el peligro de que falleciera, y asistió a la reina Margarita de Austria en su agonía. Su labor como maestro de las infantas reales fue muy apreciada por el Monarca, el cual, en vísperas del viaje de Ana de Austria a Francia para casarse con Luis XIII, le recomendó la lectura de una obra de Diego Guzmán: Vida y muerte de la reina Doña Margarita de Austria, reina de España, que se imprimió en Madrid en 1617.

Su nombramiento como canónigo de Toledo llevó consigo, previo a su toma de posesión, la realización de un expediente de limpieza de sangre. Este se inició en el sitio de San Lorenzo el Real el 27 de octubre de 1610, estando presente y conforme el doctor Diego Guzmán de Haro, designado por Su Santidad canónigo de Toledo al haber sido elevado su antecesor en la canonjía, Fernando de Acevedo, al obispado de Osma, y siendo firmado ante Francisco Gil, escribano real y de número en el Ayuntamiento de la villa de El Escorial. El Cabildo Primado designó como presidente del Tribunal informante al canónigo Francisco de Acuña, concediéndole todo los poderes necesarios para designar y examinar a los testigos y para realizar eficazmente el expediente. El resultado final fue positivo y se le dio la colación canónica.

El 18 de abril de 1616 es nombrado arzobispo de Tiro, siendo consagrado el mismo año. En septiembre de 1618, a petición del Rey, y con dispensa, salió para Malta donde el Papa le impondría la Gran Cruz ad honorem. Poco tiempo después se le encomendó el cargo de comisario general de la Cruzada, el cual desempeñó durante cinco años (1620-1625). Mientras estuvo en la corte junto al monarca en calidad de patriarca de las Indias Occidentales asistió espiritualmente a la Familia Real y al propio Felipe III en varias ocasiones. A finales de 1619, en su viaje de regreso de Lisboa, Felipe III enfermó gravemente en la localidad de Casarrubios del Monte (Toledo). Hasta allí llevaron desde Madrid el cuerpo de san Isidro, patrón de la ciudad, con lo que comenzó a remitir el mal. El 4 de diciembre el Rey podía regresar a Madrid. Agradecido a la salud recobrada, solicitó al papa Pablo V la canonización de san Isidro y de otros santos. Su mejoría duró poco tiempo. Diego de Guzmán, su capellán, limosnero mayor y patriarca de las Indias, el 29 de marzo de 1621, antes de su inminente fallecimiento, le administró la unción de enfermos.

Muerto Felipe III, acompañó al nuevo rey, Felipe IV, durante su visita a Sevilla en el mes de marzo de 1624. Esta circunstancia y la constancia de que Diego se encontraba a gusto en la ciudad muy posiblemente fueron las razones que movieron al Rey para solicitar, el 9 de agosto de 1625, la titularidad de la archidiócesis de Sevilla para Diego, al quedar la sede vacante. La propuesta fue bien recibida y, en consecuencia, fue nombrado arzobispo de Sevilla el 15 de septiembre de 1625. Antes de haber tomado posesión de la sede hispalense, el 9 de septiembre de 1625, el Rey católico propuso su nombramiento como cardenal de la Iglesia. Éste se haría efectivo algunos años más tarde, en 1630. Habiendo tomado posesión de la diócesis sevillana por medio de su procurador, Andrés de Rueda, en diciembre de 1625, sin embargo no hizo su entrada pública en Sevilla hasta el 6 de diciembre de 1626. Nada más llegar impulsó el culto a san Fernando, rey de Castilla, de suerte que en poco más de un año pudo enviar a Roma toda la documentación necesaria para su canonización. Junto a ella enviaba también un volumen in folio editado en Sevilla y prologado por el arzobispo: Memorial de la excelente santidad y heroicas virtudes del señor rey Don Fernando, tercero de este nombre, del padre Juan de Pineda (SI), con el fin de acelerar el proceso. El 18 de agosto de 1628 declaró festivo el día de san Agustín, doctor de la Iglesia. Sería su último acto memorable en Sevilla.

El tiempo de residencia en la diócesis no fue muy prolongado pues, inmediatamente a este hecho, dejó el gobierno de la diócesis en manos de su provisor, Luis Venegas de Figueroa, y se trasladó a la Corte para acompañar a la infanta María en su viaje nupcial para ser la esposa de Fernando, hijo del Emperador y rey de Hungría. La ceremonia religiosa se celebró por poderes el 25 de abril de 1629, presidiéndola el patriarca de las Indias.

Estando en Nápoles, Diego Guzmán recibió la noticia de que Urbano VIII lo había nombrado públicamente cardenal el día 15 de julio de 1630. Previamente había sido nombrado cardenal in pectore el 19 de noviembre de 1629. En Liorna recibió el birrete cardenalicio que le fue impuesto por el nuncio, monseñor Serra, el día 26 de julio.

Murió en Ancona (Italia), el 21 de enero de 1631, cuando estaba a punto de cumplir con su misión de entregar la persona de la reina doña María a su esposo don Fernando. Su cadáver fue depositado en una iglesia de los padres capuchinos y más tarde fue llevado a la iglesia del colegio de la Compañía de Jesús de Ávila, que él había fundado y dotado.

 

Obras de ~: Vida y muerte de doña Margarita de Austria, reyna de España, Madrid, 1617.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Capitular de Toledo, Fondo Expedientes Limpieza de Sangre, n.º 109.

P. D. Ortiz de Zúñiga, Anales eclesiásticos y seculares de la ciudad de Sevilla, vol. IV, Madrid, Imprenta Real, 1796; J. Alonso Morgado, Prelados sevillanos o episcopologio, Sevilla, Izquierdo y Cía., 1906; P. Gauchat, Hierarchia Catholica medii et retentioris aevi, IV, Monasterii, Librairiae Regensberkianae, 1935, págs. 204, 209 y 351; C. Ros, Los arzobispos de Sevilla, Sevilla, Carlos Ros, 1986; J. Goñi, “Guzmán de Haro, Diego”, en Q. Aldea Vaquero, T. Marín Martínez y J. Vives Gatell (dirs.), Diccionario de la Historia Eclesiástica de España, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Enrique Flórez, 1987; V. Guitarte Izquierdo, Episcopologio Español (1700-1867), Españoles obispos en España, América, Filipinas y otros países, Roma, Instituto Español de Historia Eclesiástica, 1994; L. Cabrera de Córdoba, Relaciones de las cosas sucedidas en la corte de España desde 1589 hasta 1614, Salamanca, Junta de Castilla y León, 1997; A. Fernández Collado, Obispos de la provincia de Toledo, 1500-2000, Toledo, Instituto Teológico San Ildefonso, 2000.

 

Ángel Fernández Collado