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Francisco Ulloa

Biografía

Ulloa, Francisco de. España, p. s. XVI – México, c. 1540. Navegante, explorador y capitán.

Se ignora la fecha exacta de su nacimiento, así como el lugar, aunque se sabe que era español. Hijo de un oficial del Ejército de Carlos V, siguió también la carrera militar y combatió en Argel. Se trasladó a México en fecha que se desconoce.

Participó en las expediciones a California organizadas por Hernán Cortés en 1535 y 1539, pero no se sabe con certeza si también lo hizo en los dos viajes a esta zona que Cortés, en calidad de capitán general y adelantado de la Mar del Sur (océano Pacífico), había organizado anteriormente: los de 1532 con Hurtado de Mendoza al frente, y 1533, bajo el mando de Diego Becerra.

Aunque estos dos intentos de Cortés de ampliar sus conquistas resultaron fallidos, a raíz de ellos se supo de la existencia de perlas en la zona. Atraído por la riqueza perlífera de la península de California (que por aquel entonces se creía que era una isla), el afán de extender su conquista e impulsado por la búsqueda del famoso estrecho de Anián que supuestamente comunicaba el océano Atlántico con el Pacífico, Cortés decidió ir personalmente. En este viaje marcharía Francisco de Ulloa en calidad de capitán y teniente de gobernador. El 5 de abril de 1535, los barcos Santa Águeda, San Lázaro y Santo Tomás zarparon del puerto de Chiametla. En ellos viajaban tanto soldados como familias enteras, ya que una de las finalidades del viaje era fundar colonias en el noroeste mexicano. Tal fue el poder de convocatoria de Cortés, que las tres naves resultaron insuficientes para transportar a todos los que se engancharon como futuros pobladores, por lo que muchos de ellos hubieron de permanecer en Chiametla a la espera del regreso de los barcos.

Llegada la expedición al sur de la Baja California el 3 de mayo de 1535, Cortés fundó una colonia a la que puso el nombre de Bahía de la Santa Cruz (actual La Paz). Pronto surgieron problemas: la aridez del suelo y la falta de aprovisionamiento empezaron a provocar hambre y enfermedades. Cortés marchó a Acapulco con objeto de preparar allí una armada y dejó a Francisco de Ulloa al frente de la colonia. Ulloa permaneció allí casi dos años, hasta que en 1537, ante las enfermedades provocadas en los colonos por el malsano clima, el virrey de México, Antonio de Mendoza, ordenó el abandono de la colonia y el regreso de todos sus pobladores. Éste fue el primero de una serie de intentos frustrados de establecer una colonia permanente en California. Pero Cortés no se arredró ante el fracaso y pronto empezó con los preparativos de otro viaje de exploración, esta vez, comandado por Francisco de Ulloa.

La expedición partió del puerto de Acapulco el 8 de julio de 1539. La formaban tres buques: Santo Tomás, Santa Águeda (el de mayor tonelaje, en el que iba Ulloa) y Trinidad. A poco de zarpar, comenzaron los problemas en la navegación. Antes de llegar a la desembocadura del río Santiago, los fuertes vientos y las corrientes hicieron que el Santa Águeda se averiase y hubiera de permanecer allí para ser reparado, hasta que el 23 de agosto pudo hacerse de nuevo a la mar. Cuatro días después, cuando la expedición navegaba a la altura de las islas Marías, enfrente del actual estado mexicano de Nayarit, el navío Santo Tomás naufragó a consecuencia de un temporal y tuvo que ser abandonado. Las otras dos embarcaciones continuaron viaje hasta el golfo de California. Una vez allí, los expedicionarios navegaron frente a las costas de Sinaloa y Sonora y visitaron la abandonada colonia de Santa Cruz, desde donde se dirigieron hacia el extremo norte del Golfo, hasta que el 28 de septiembre alcanzaron la desembocadura del río Colorado, a la que Ulloa puso el nombre de Ancón de San Andrés. Después de desembarcar y tomar posesión de estos territorios, Francisco de Ulloa ordenó el regreso a Santa Cruz. La expedición arribó allí el 18 de octubre, un mes y veinticinco días después de la partida desde ese punto, un tiempo récord teniendo en cuenta las demoras debidas a los reconocimientos costeros, los vientos contrarios, las fuertes corrientes y el problema de abrirse paso a través de rutas que todavía no habían sido cartografiadas.

Desde este punto, los expedicionarios costearon hasta doblar el cabo de San Lucas, en el extremo meridional de la península de California, para entrar a continuación en el océano Pacífico, navegar hacia el noroeste y explorar la costa occidental de la península. Pasaron por la bahía de Magdalena y el 14 de enero de 1540 descubrieron la isla a la que llamaron de los Cedros, situada a 28.º de latitud norte. En esta isla permanecieron tres meses, a la espera de que mejorase el clima. Después siguieron subiendo hasta llegar a la Punta del Engaño, a 30.º de latitud aproximadamente, y de ahí navegaron hasta San Diego, unos 3 o 4.os todavía más al norte, para iniciar después el regreso hacia La Paz.

Desde La Paz, la expedición zarpó nuevamente hacia la isla de Cedros, desde donde, el 5 de abril de 1540, Ulloa escribió una carta a Cortés que, junto con una relación de todo lo acaecido en la exploración, en la que se demostraba la peninsularidad de California, envió en la nave Santa Águeda, mientras él proseguía sus exploraciones en el Trinidad con unos pocos hombres. La Santa Águeda arribó al puerto de Colima el 18 de septiembre. Mientras, el Trinidad se perdía en la mar, frente a las costas de California o Nayarit. Nunca más se supo de Ulloa ni de los hombres que le acompañaban, a excepción del piloto Pablo Salvador Hernández, quien consiguió regresar a Acapulco en un bote después de varios meses de navegación y declaró bajo juramento haber abandonado el buque Trinidad en agosto de 1540 por haber muerto su tripulación.

Los viajes de Francisco de Ulloa constituyeron un importante hito geográfico. Cruzó dos veces el golfo de California, cuyas aguas bautizó con el nombre de mar de Cortés en honor al organizador del viaje y fue el primer navegante europeo que costeó la totalidad del perímetro de California, demostrando así, sin lugar a dudas, la peninsularidad de ésta. También fue el primero en alcanzar latitudes tan al norte como la de San Diego, constituyéndose así en el descubridor de la Alta California.

Todos estos descubrimientos fueron puntualmente reseñados por Ulloa en su diario de viaje, mientras que el cartógrafo que lo acompañaba, Domingo del Castillo, levantaba los primeros mapas de California.

 

Bibl.: C. E. Chapman, A History of California, New York, Macmillan Company, 1923; H. R. Wagner, Spanish Voyages to the Northwest Coast of America in the Sixteenth Century, San Francisco, California Historical Society, 1929; M. G. Holmes From New Spain by Sea to the Californias 1519-1668, Glendale, Arthur H. Clark Company, 1963; J. H. Parry, Europa y la expansión del mundo 1415-1715, México, Fondo de Cultura Económica, 1968; I. Abbad y Lasierra, Descripción de las costas de California, ed. de S. Lyn Hilton, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo, 1981; A. del Portillo, Descubrimiento y exploraciones en las costas de California 1532-1650, Madrid, Rialp, 1982; M. León-Portilla, Cartografía y crónicas de la antigua California, México, Universidad Nacional Autónoma (UNAM), 1989; S. L. Hilton, La alta California española, Madrid, Mapfre, 1992; A. Landín Carrasco, España en el mar, padrón de descubridores, Madrid, Editorial Naval, 1992; F. Picatoste y Rodríguez, Apuntes para una biblioteca científica española, Madrid, Ollero y Ramos, 1999; A. López Urrutia, El Real Ejército de California, Madrid, Grupo Medusa, 2000.

 

Cristina González Hernández