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Juan Cornago

Biografía

Cornago, Juan. ?, p. m. s. XV – s. m. s. XV. Compositor.

No es seguro que se trate del Johannes Eximii de Cornago, natural de Calahorra, que entre 1420 y 1429 solicitó al papa Martín V ciertos beneficios en parroquias de poca relevancia. Tras graduarse en 1449 por la Universidad de París, el 6 de abril de 1453 aparece documentado por vez primera al servicio de la capilla de Alfonso V el Magnánimo, en Nápoles.

Por lo elevado de la cantidad en que se fijó su sueldo, 300 ducados anuales, ya entonces se habría convertido en un músico de prestigio al que su ingreso en la capilla del Magnánimo supondría alcanzar la cumbre de su carrera. En 1455 ésta contaba al menos con veintidós chantres adultos, entre los que había españoles, italianos y franco-flamencos, varios niños cantores y dos organistas, lo que la convertía en la más importante de toda Italia y una de las tres mejores de Europa, junto con la de Enrique VI de Inglaterra y la de Felipe el Bueno, duque de Borgoña. Una bula del papa Calixto III, emitida el 20 de abril de aquel mismo año, identifica a Cornago, que a la sazón estaba en Roma, como capellán de Alfonso, permitiéndole gozar de cualquier privilegio que le fuese otorgado, a pesar de los votos de pobreza que le ligaban por su condición de fraile franciscano. Tras el óbito del Monarca, Cornago se incorporó a la capilla de su hijo Ferrante I, rey de Nápoles, en la que se registra ejerciendo el cargo de limosnero mayor el 3 de abril de 1466. En mayo de 1475 servía como cantor en la capilla de Fernando el Católico, en España.

Cornago debió escribir las dos únicas obras sacras suyas que se conservan antes de abandonar Italia. Una es la Missa ‘Ayo visto’, cuya única copia conocida es la del manuscrito de Trento 88 (Museo Provinziale d’Arte, Castello del Buonconsiglio), y la otra el motete Patres nostri peccaverunt del Códice de Montecassino 871 (Biblioteca dell’ Abbazia). La misa constituye uno de los primeros ciclos del Ordinario que utiliza un cantus firmus de origen profano, la canción Ayo visto lo mappamundi referida a Sicilia, cuyo original no se ha conservado. Puesto que los primeros ejemplos de misas basadas en una melodía no litúrgica son la Missa ‘Se la face ay pale’ y la Missa ‘L’homme armé’ del compositor francés Guillaume Dufay, fechables en la década de 1450, no es probable que la de Cornago sea anterior a pesar de sus similitudes con los ciclos del Ordinario de la primera mitad del siglo XV de autor inglés, que se basan, no obstante, en melodías sacras. En cuanto al motete Patres nostri peccaverunt, se trata de la primera versión polifónica de autor conocido de un fragmento de las Lamentaciones de Jeremías.

Aunque el canto de las Lamentaciones pertenece a la liturgia de Maitines del Triduum sacrum (Jueves, Viernes y Sábado Santos), la composición de Cornago no iría destinada a tal fin al no basarse en la correspondiente melodía gregoriana. Es probable que ésta y otras composiciones sacras del Códice de Montecassino, cuyo repertorio se relaciona con la Corte aragonesa de Nápoles, se interpretasen dentro de las representaciones que tuvieron lugar en el Castelnuovo napolitano para conmemorar la Pasión de Cristo; fueron célebres en tiempos de Alfonso el Magnánimo y siguieron celebrándose durante el reinado de su sucesor.

Se conservan once composiciones profanas de Cornago, ocho de las cuales llevan el texto en español y tres en italiano. Aunque es difícil establecer una cronología entre ellas, al menos tres podrían datar de la época del rey Alfonso. La primera, Yerra con poco saber, es una canción basada en un poema de Pere Torroellas, que se trasladó a Nápoles como mayordomo de Juan de Aragón, hijo bastardo de Juan II de Navarra, hermano del Magnánimo, regresando a Navarra a la muerte de este último. La colaboración entre Cornago y Torroellas durante su estancia conjunta en Nápoles parece plausible, lo que hace que la canción se convierta en la primera fechable con relativa certeza de todas las del cancionero musical español. A pesar de conocerse a través de tres fuentes distintas, la única que la atribuye a Cornago es el Códice de Montecassino.

El texto de la segunda canción, Porque más sin duda creas, es de Juan de Mena, poeta activo en la Corte de Juan II de Castilla en la que se educó Alfonso el Magnánimo.

Nada impide que Cornago musicase uno de los poemas de Mena una vez que el Monarca hubiese fallecido, pero tampoco es imposible que lo hiciese en vida de don Alfonso, que tuvo ocasión de conocerle.

Esta canción, conocida gracias al Cancionero de la Colombina (Sevilla, Biblioteca Colombina, ms. 7-I-28), es característica del estilo de Cornago, que compone básicamente un dúo formado por la voz del tiple, que lleva el texto, y la del tenor, a la que se suma un contratenor como complemento armónico y contrapuntístico.

La tercera canción, Señora, qual soy venido, pone en música un poema del Marqués de Santillana, que estuvo al servicio de la Corte de Aragón entre 1412 y 1418. Ésta es una de las canciones que cita el autor de En Ávila por la A, poema fechable a principios de la década de 1460 que da el íncipit de veintitrés composiciones conocidas de la época. La de Cornago la llevan el Cancionero de la Colombina y también el Cancionero Musical de Palacio (Madrid, Palacio Real, ms II-1335), con la diferencia de que este último la da como anónima mientras que el de la Colombina atribuye el tiple y el tenor a Cornago y el contratenor a Juan de Triana, cantor de la catedral de Toledo del que no hay noticias anteriores a 1477. El Cancionero de la Colombina brinda la posibilidad de cantar la misma pieza con un texto sacro que copia a continuación, Infante nos es nascido, lo cual la convierte en uno de los primeros villancicos de tema navideño de los que es posible recuperar la música.

Entre las canciones de Cornago más celebradas figura en primer lugar Qu’es mi vida preguntays, que el Cancionero de Montecassino transmite en versión a tres voces mientras que el de la Colombina la da a cuatro voces, con un Contra primus y un Contra secundus atribuidos al compositor franco-flamenco Johannes Ockeghem que sustituyen al contratenor original. Es probable que Ockeghem escribiese esta adaptación en 1469, cuando estuvo en la Corte de Castilla formando parte de una embajada francesa cuya misión era la de solicitar la mano de la futura reina Isabel para el hermano del rey de Francia, Luis XI, a cuyo servicio estaba.

Cornago fue uno de los primeros compositores españoles plenamente incorporados al Renacimiento.

Es de presumir que con su regreso a España al final de su carrera, como hicieran otros miembros de la capilla real napolitana, contribuyese de forma decisiva a la renovación del panorama musical del país.

 

Obras de ~: Música sacra: Missa Ayo visto lo mappamundi (a tres voces; Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Agnus); Patres nostri peccaverunt (a cuatro voces).

Música profana: Donde estás que non te veo (a tres voces); Gentil dama non se gana (a tres voces); Moro perche non day fede (a tres voces); Morte o merce (a tres voces); Non gusto del male estranio (a tres voces); Porque más sin duda creas (a tres voces); Pues que Dios te fizo tal (a tres voces); Qu’es mi vida preguntays (a tres voces; versión a cuatro voces con Contratenor I y II de Ockeghem); Según las penas me days (a tres voces); Señora, qual soy venido (a tres voces, con Contratenor de Triana; contrafactum: Infante nos es nasçido); Yerra con poco saber (a tres voces).

Ediciones: H. Anglés, La música en la corte de los Reyes Católicos I. Cancionero Musical de Palacio, Barcelona, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Monumentos de la Música Española V, 1947, nrs. 2, 38, 52; G. Haberkamp (ed.), Die weltliche Vokalmusik in Spanien um 1500: der “Cancionero musical de Colombina” von Sevilla und ausserspanische Handschriften, Tutzing, Hans Schneider, Münchner Veröffentlichungen zur Musikgeschichte 12, 1968, nrs. 4, 14, 18, 22, 27; M. Querol (ed.), Cancionero Musical de la Colombina (siglo XV), Barcelona, CSIC, Monumentos de la Música Española XXXIII, 1971, nrs. 4, 14, 18, 22, 27; I. Pope y M. Kanazawa (eds.), The Musical Manuscript Montecassino 871. A Neapolitan Repertory of Sacred and Secular Music of the Late Fifteenth Century, Oxford, Clarendon Press, 1978, nrs. 2, 10, 16, 19, 26- 28, 84, 103; R. L. Gerber (ed.), Johannes Cornago: Complete Works, Madison, A-R Editions, Recent researches in the music of the Middle Ages and Early Renaissance XV, 1984.

 

Bibl.: I. Pope, “The secular compositions of Johannes Cornago”, en M. Querol (ed.), Miscelánea en homenaje a Monseñor Higinio Anglés, vol. II, Barcelona, CSIC, 1958-1961, 2. vols., págs. 689-706; R. S tevenson, Spanish Music in the Age of Columbus, The Hague, Martinus Nijhoff, 1960, págs. 121-124; A. Atlas, Music at the Aragonese Court of Naples, Cambridge, University Press, 1985, págs. 62-69, 119-123; D. Fallows, A Catalogue of Polyphonic Songs 1415-1480, Oxford, University Press, 1999, págs. 614 y ss.; M.ª C. Gómez, La música medieval en España, Kassel, Reichenberger, 2001, págs. 302-307; K. Kreitner, “The dates (?) of the Cancionero de la Colombina”, en M.ª C. Gómez y M. Bernadó (eds.), Fuentes Musicales en la Península Ibérica (c. 1250-c. 1550), Lérida, Universitat, Institut d’Estudis Ilerdencs, 2001, págs. 121-140.

 

María del Carmen Gómez Muntané

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