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David Vázquez Martínez

Biografía

Vázquez Martínez, David. San Miguel de Tucumán (Argentina), 24.III.1930 – Madrid, 15.II.1986. Biólogo molecular, microbiólogo.

El menor de los dos hijos de David Vázquez Martínez, asturiano emigrado a Argentina en busca de trabajo y que llegó a ser propietario de un cine en Tucumán, y de Rosario Martínez Vigil, su prima, nació en Tucumán por casualidad. El padre había regresado a Asturias para casarse, pero debió volver, ya con su esposa y un hijo, Florencio, para solventar problemas en el negocio. Allí se trasladó toda la familia hasta su regreso definitivo a Feleches (Siero, Asturias) en 1932. El padre murió en 1933, a los cuarenta y siete años, cuando el niño David tenía solo tres. Cursó la enseñanza primaria en un colegio de monjas en Laviana y posteriormente en la Escuela de esa localidad.

Desde la Guerra Civil, la familia se instaló en León.

En 1940 estudió el bachillerato en el Colegio leonés del Buen Consejo, de los Agustinos. En 1948 ingresó en la Facultad de Ciencias de Oviedo, en el curso preparatorio de Farmacia, y se trasladó a Madrid para licenciarse, pues no había facultad de Farmacia en Oviedo. Vivió los primeros años en una pensión y después en un piso con su madre y su hermano. En la facultad madrileña conoció a José María Albareda, secretario general del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y catedrático de Mineralogía y Zoología en esa misma facultad. En ella, Albareda seleccionaba entre sus estudiantes a los de mejores calificaciones, les invitaba a conferencias que organizaba el CSIC y compartía con ellos excursiones dominicales por el campo cercano a Madrid. Aunque David Vázquez no estaba entre los primeros miembros de aquel grupo, tuvo contacto con ellos. Licenciado en 1954, abrió una farmacia en La Felguera, localidad asturiana de la que procedía su familia y donde pasaba sus vacaciones.

Premio extraordinario de su promoción, fue becario del CSIC en el departamento de Fermentaciones Industriales desde 1955. Su intención era estudiar el proceso de fermentación de la sidra, asunto al que dijo haberse dedicado por ser típico de Asturias, región que siempre consideró su tierra natal. Se licenció también en Química y se doctoró en 1957 en Farmacia con una tesis sobre ese tema dirigida por Lorenzo Vilas y, en 1959, también en Química, con otro trabajo relacionado con la sidra dirigido por Baldomero Íñigo Leal, a quien siempre consideró uno de sus maestros. Consciente de las dificultades para la investigación en España, mantuvo abierta su farmacia y se presentó también a unas oposiciones para veedor de vinos de la Comisaría de Abastecimientos y Transportes; estuvo unos meses en su primer destino en Segovia y después solicitó la excedencia.

En 1957 le operaron de un tumor en el maxilar izquierdo, y quedó con una cicatriz en el mentón. Tras doctorarse, quiso pasar un tiempo en Cambridge (Inglaterra).

Albareda le comunicó que no había conseguido una beca para él en aquella universidad británica pero sí para Francia. Se esforzó en aprender la lengua y viajó a París en 1960 para hacer un curso de microbiología en el Instituto Nacional Agronómico del Centre Nationale de la Recherche Scientifique (CNRS). Estuvo nueve meses en la capital francesa. Confiaba en llegar a trabajar en algún centro de investigación aplicada en Asturias, y por ello hizo algunos estudios sobre un virus que afectaba a la producción de queso.

Finalmente en 1961 obtuvo una beca del British Council para continuar su formación en productos lácteos y su microbiología en el National Institute for Research in Dayring, en Reading (Inglaterra). Ya tenía treinta años y confiaba en obtener una plaza estable como científico, de colaborador en el CSIC, aunque no estaba seguro de poder lograrlo, pues calificaba a las oposiciones de “simulacros”; obtendría la plaza en 1963. De Reading se trasladó a Cambridge para ingresar en 1961 en Unit for Chemical Microbiology con Ernest F. Gale. Ingresó como alumno de posgrado, el Ramsay Memorial Fellowship Trust le concedió una beca para pagar sus estudios y permaneció en Cambridge cinco años.

El microbiólogo británico Ernest Gale dirigía esa unidad desde 1948, cuando había sustituido a su predecesora, Marjorie Stephenson. Julio Rodríguez Villanueva, compañero de facultad algo mayor que David Vázquez, fue quien aconsejó a este que optara a ser admitido en aquel departamento en el que él mismo se había formado. El grupo de Gale estaba dedicado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial al estudio de la acción de los antibióticos en bacterias, asunto por el que había mucho interés desde el aislamiento en Oxford de la droga milagrosa que fueron consideradas las penicilinas y tras la posterior demostración de su eficacia terapéutica contra las infecciones. En plena expansión de la producción y del uso masivo de estos nuevos fármacos, las investigaciones sobre ellos contaban en Gran Bretaña con subvenciones y apoyo público que hicieron a muchos científicos reorientar sus trabajos hacia ellas. Gale, experto también en nutrición, se había especializado, junto a varios de sus colaboradores, en la incubación, el aislamiento y la selección de aminoácidos y proteínas producidas en estafilococos. Había hecho trabajos pioneros sobre el modo de acción de los antibióticos y su relación con el metabolismo (la producción y degradación) del ácido ribonucleico (ARN). En la década de 1950 se había dedicado a la relación entre ARN y síntesis de proteínas, asunto sobre el que había ya evidencias previas, para lo cual había incorporado a las técnicas en uso en su laboratorio el manejo de isótopos radiactivos (inestables), utilizando aminoácidos marcados con el isótopo del carbono 14C. Era el momento en el que se promovían los usos pacíficos de la energía atómica y los isótopos radiactivos que se producían en los ciclotrones y en las pilas atómicas empezaban a aplicarse a la investigación biológica.

En ese medio estimulante se introdujo David Vázquez en la investigación sobre biosíntesis de proteínas y la acción inhibidora que ejercían los antibióticos en ese proceso. Empezó sus trabajos en Cambridge con la estreptogramina y sus efectos en distintos organismos.

Sus investigaciones posteriores con cloranfenicol “marcado” con 14C (radiactivo) le permitieron detectar que este antibiótico se fijaba a los ribosomas –orgánulos intracelulares donde parecía sintetizarse el ARN– y concluyó que cada ribosoma incorporaba una molécula de cloranfenicol; esto sugería que era una de las proteínas del ribosoma la que reaccionaba con el antibiótico, la cual debía de desempeñar algún papel en la síntesis de proteínas puesto que este proceso se detenía en su presencia. Sus resultados le animaron a dedicarse al proceso de biosíntesis de proteínas y se convirtió en un experto en el estudio de los antibióticos como inhibidores de la síntesis de proteínas en sitios y moléculas celulares específicas. Con sus investigaciones se doctoró en bioquímica por la Universidad de Cambridge en 1965. Ese mismo año fue elegido fellow (miembro de la junta de gobierno) del Fitz Williams College de Cambridge. Eran los años en los que las funciones y la estructura de los ribosomas estaban en el centro de las preguntas que los expertos en la denominada biología molecular (o genética molecular) se formulaban, y alrededor de las cuales se articulaban encuentros, congresos y reuniones específicas que profundizaban en el conocimiento de ese proceso esencial de los sistemas vivos. En 1966 la Society for General Microbiology británica le invitó a presentar sus resultados en un simposio específico sobre la acción de los antibióticos, lo que se consideró un reconocimiento importante y temprano (hacía sólo cinco años que trabajaba en el tema) de sus colegas de Cambridge. Formado en uno de los centros más activos en las investigaciones sobre ese asunto, David Vázquez participaba en la producción de conocimiento sobre la biosíntesis de proteínas y sus trabajos eran parte de la red de saberes y prácticas que contribuían a aclarar sus mecanismos.

En 1966 regresó a Madrid para instalarse en el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) del CSIC como Colaborador Científico. Inaugurado en 1957, el CIB estuvo en funcionamiento ya desde 1956 y para cuando David Vázquez se incorporó a él había un buen núcleo de investigadores dedicados a la investigación en bioquímica del metabolismo, como el grupo de Alberto Sols; a la bioquímica vegetal, en el grupo dirigido por Manuel Losada; y a la microbiología, dirigido por Julio Rodríguez Villanueva. Nuevas generaciones de investigadores estaban introduciendo nuevos temas de trabajo, y se había convertido ya en un centro español de referencia en esas áreas. Ese mismo año murió José María Albareda, siendo ministro de Educación Manuel Lora-Tamayo, químico orgánico que había sido secretario general del Patronato Juan de la Cierva (parte del CSIC dedicada a investigaciones más aplicadas y de carácter más técnico, que incluyeron circunstancialmente a la química). Con la mudanza de Julio Rodríguez Villanueva a su cátedra en Salamanca y de Manuel Losada a la suya en Sevilla, quedaron algunos jóvenes dispuestos a integrarse en el grupo de trabajo de Vázquez, en el Instituto de Biología Celular. Allí David Vázquez organizó ciclos de seminarios bibliográficos y sobre técnicas instrumentales que contribuyeron a introducir a investigadores más jóvenes en la biología molecular. Por todo lo cual, se le considera, junto a Eladio Viñuela, Margarita Salas, Jaime Palau y Juan Antonio Subirana, uno de los introductores de esta nueva disciplina biológica en España.

En 1967, además de sus jóvenes colaboradores, se unió al grupo el biólogo molecular británico Robin E. Monro, procedente de Cambridge, donde ya había colaborado con David Vázquez. Monro introdujo algunas técnicas en el laboratorio, entre ellas, el estudio de la polimerización de aminoácidos en la subunidad mayor de los ribosomas y contribuyó al montaje del laboratorio.

Las investigaciones de David Vázquez sobre síntesis de proteínas en microorganismos contribuyeron al nivel científico e investigador del CIB, de los grupos de investigación que lo integraban y a crear las bases de numerosas carreras científicas de muchos de los que se formaron con él. Prosiguiendo los trabajos que emprendió en Cambridge, permaneció muy activo y competitivo y participó en los enfoques por entonces nuevos en estas investigaciones, tales como el uso de ARN mensajeros sintéticos, purificación del ARN de transferencia y el número creciente de antibióticos que fueron describiéndose. Localizó, con sus discípulos y colaboradores, sitios concretos de acción antibiótica en los ribosomas y participaron en la caracterización de estas unidades celulares.

A partir de 1980 planeó un nuevo proyecto de investigación sobre un nuevo tipo de antibióticos, las ßlactamas, lo cual exigía nuevos medios técnicos y más estudio. Organizó con sus colaboradores un congreso monográfico sobre estas moléculas que se celebró en El Escorial en verano de 1982, y que sentó las bases para sus permanentes contactos en el extranjero sobre ésta, para él, nueva línea de investigación.

Cuando se creó el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), inaugurado en 1975, David Vázquez dirigió el Instituto de Bioquímica Macromolecular y se hizo cargo del departamento de Microbiología de la Universidad Autónoma, con responsabilidades en la docencia y en las prácticas de laboratorio de los estudiantes. Como uno de los investigadores designados para dirigir el CBMSO, David Vázquez consolidaba así su autoridad científica y académica.

Fue nombrado profesor de investigación del CSIC en la primera convocatoria de estas plazas, creadas en 1971 para dotar a la carrera investigadora del CSIC de niveles académicos comparables a la carrera docente universitaria. El grupo que había dirigido en el CIB se trasladó en 1977 a los locales habilitados para ello en el CBMSO, en el edificio de la Facultad de Ciencias de la UAM. En 1979 fue elegido miembro de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO, creada en 1964) y entró así a formar parte de la élite selecta de biólogos europeos, cuando EMBO sólo contaba con cinco miembros españoles.

Fue miembro del comité editorial de revistas extranjeras de difusión internacional, entre ellas, Biochimica et Biophysica Acta, Journal of Antibiotics, Antimicrobial Agents Chemotherapy y el European Journal of Biochemistry.

En 1982 presidió el Harvey Group of Life Sciences de la División de Asuntos Científicos de la OTAN. Dirigió el Instituto de Biología Celular, presidió la Sociedad Española de Microbiología, la Sociedad Española de Bioquímica y también el patronato Santiago Ramón y Cajal del CSIC. Sus colegas le consideraban tan buen científico como buen gestor, y la variedad de cargos que desempeñó reflejaban su creencia en la necesidad de asumir responsabilidades de gestión para hacer posible la investigación.

Hábil experimentador y con conocimientos permanentemente actualizados sobre su área de trabajo, en 1979 publicó la monografía Inhibitors on Protein biosíntesis, que se convirtió en una referencia clásica. En 1983 fue elegido académico de número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. En 1985 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencia y Tecnología, concedido por un jurado presidido por Severo Ochoa.

En 1985 le detectaron un tumor intestinal, del que fue operado, pero las metástasis le debilitaron paulatinamente, pese a lo cual se mantuvo activo en el laboratorio hasta pocos días antes de morir el 15 de febrero de 1986. David Vázquez estaba casado con Rosario Santiago, secretaria del CIB, desde 1967. El matrimonio tuvo tres hijos: María, Pelayo y Paloma.

Entre 1958 y 1986 publicó con sus discípulos y colaboradores más de dos centenares de artículos, la mayor parte de ellos en revistas extranjeras de difusión internacional.

 

Obras de ~: Inhibitors of Protein Biosynthesis, Berlin-Heidelberg- Nueva York, Springer Verlag, 1979.

 

Bibl.: M. de Somovilla, David Vázquez 1930-1986: de la sidra a los antibióticos, La Felguera, Comisión Homenaje a David Vázquez-Caja de Ahorros de Asturias, 1989, con epílogos y testimonios de colegas y discípulos; M. J. Santesmases y E. Muñoz, Establecimiento de la bioquímica y de la biología molecular en España, Madrid, Fundación Ramón Areces, 1997; M. J. Santesmases, Entre Cajal y Ochoa: ciencias biomédicas en la España de Franco, Madrid, CSIC, 2001; “National politics and internacional trends: EMBO and the making of molecular biology in Spain”, Studies in History and Philosophy of Biological and Biomedical Sciences, vol. 33, 2002, págs. 517-531.

 

María Jesús Santesmases