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Cayo Mario

Biografía

Mario, Cayo. Caius Marius. Cereatae, Arpino (antes Arpinum, Italia), c. 157 a. C. – Palestrina (Praeneste, Italia), 17.I.86 a. C. Militar, político.

General y político que tuvo una participación fundamental en el devenir histórico de la República romana durante la última década del siglo II y las primeras del siglo I a. C. Da idea de su importancia el hecho de que asumió siete consulados, algo que nadie había conseguido hasta ese momento. Según Plutarco (Vidas Paralelas, Mario, 3, 2), su primera campaña militar fue contra los celtíberos, bajo el mando de Escipión el Africano, durante el sitio de Numancia (133 a. C.). En 119 a. C. consiguió, con la ayuda de Caecilius Metellus, ser tribuno de la plebe (ibid., 4, 1).

Cuatro años más tarde (115 a. C.) fue elegido pretor y, cuando terminó este cargo, le correspondió el mando de la provincia Hispania Ulterior. Plutarco menciona, como principal labor que Mario tuvo que acometer en ella, la lucha contra los bandidos y salteadores, que eran endémicos en el territorio (ibid., 6, 1).

Su creciente prestigio llevó a que, en el 109 a. C., Caecilius Metellus le llamara a África para ocupar el puesto de legado en la guerra contra los Númidas de Yugurta (ibid., 7, 1 y ss.) y, posteriormente, a ser elegido para el consulado, a pesar de las reservas del propio Metellus (Salustio, La Guerra de Yugurta, LXIV, 1 y ss.). Finalmente, sería el propio Mario quien culminaría con éxito la guerra de Numidia (Plutarco, ibid., 10, 1 y ss.; Salustio, ibid., LXXXIV, 1 y ss.). Su talla de gran estratega militar alcanzó su más alta cota con sus victorias ante los Teutones en Aquae Sextiae (102 a. C.) y, posteriormente, ante los Cimbrios en Vercellae (101 a. C.), lo que le permitió conseguir hasta su sexto consulado (Plutarco, ibid., 28, 9).

Finalizadas las guerras, Mario inició la fase más intensa de su vida como político, en el contexto de los conflictos entre optimates y populares y las luchas de las comunidades itálicas por la obtención de la ciudadanía romana. Sin duda, en esta vertiente de su carrera no tuvo tanto éxito como durante su plena dedicación a la vida militar.

Se alió con el tribuno Apuleius Saturninus (ibid., 29, 1 y ss.) para obtener apoyo político y compensaciones para los veteranos que habían participado en las guerras, pero Saturninus fue desplazado del poder.

Posteriormente, las tensiones políticas se polarizaron entre los grupos de senadores que apoyaban a Mario o a Sila, para encabezar la guerra contra Mitrídates.

El poder que proporcionaría el mando del ejército sería determinante para decantar la hegemonía política en Roma hacia uno de los grupos que rivalizaban por ella. Los intentos de Mario y sus aliados de usurpar el mando de dicha guerra, motivó que Sila entrara en Roma con sus soldados y Mario tuviera que huir al exilio. Cuando Sila partió finalmente hacia oriente con sus tropas, la situación en Roma cambió y Mario pudo volver a tomar el poder con el apoyo de Cinna, asumiendo su séptimo consulado para el año 86 a. C.

Sin embargo, el fin de la guerra mitridática permitió que Sila volviera con su ejército y recuperara el gobierno de Roma. El general puso sitio a Praeneste, donde se encontraba Mario, quien acabaría suicidándose.

 

Bibl.: A. Passerini, “Caio Mario come uomo politico”, en Athenaeum, 12 (1934), págs. 11-44; Th. F. Carney, Biography of C. Marius, Assen, African Classical Association, 1961; J. C. Richard, “La victoire de Marius”, en Mélanges d’Archéologie et d’Histoire de l’École Française de Rome, 77 (1965), págs. 69-86; T. J. Luce; “Marius and the Mithridatic Command”, en Historia, 19 (1970), págs. 161-194; E. Gabba, “Mario e Silla”, en Aufstieg und Niedergang der Römischen Welt I-1, Berlin, New York, Walter de Gruyter, 1972, págs. 764- 805; R. J. Evans, Gaius Marius. A Political Biography, Pretoria, University of South Africa, 1994.

 

Juan Carlos Olivares