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Ibn Hayyan

Biografía

Ibn Hayyan: Abū Marwān ayyān b. Jalaf b. ayyān. Córdoba, 987 – 29.X.1076. Cronista andalusí, erudito.

La familia de Ibn Hayyan procedía de un cliente (o liberto) del primer emir omeya de al-Andalus, Abd al-Rahman b. Muawiya (731-788), dato que no arroja mucha luz sobre su origen, puesto que entre esos clientes había tanto indígenas hispanos convertidos al Islam como esclavos manumitidos o bereberes. En contra de lo que fue habitual con las familias vinculadas por clientela al emir, la de este Hayyan no parece que gozara de una posición importante dentro de la administración civil o militar del estado, pues no poseemos noticias de ninguno de sus miembros hasta varias generaciones después. El primer Ibn Hayyan en desempeñar un cargo de cierto relieve fue el padre del historiador, Jalaf b. Husayn (951/952-1036), quien fue secretario de Almanzor y de su hijo al-Muzaffar. El profundo conocimiento que, gracias a su posición, tuvo Jalaf de las interioridades de la política cordobesa de los últimos años del califato no fue desaprovechado por su hijo, que recurrió con mucha frecuencia en su obra histórica a las informaciones que su padre le había suministrado.

Abu Marwan b. Hayyan creció, por tanto, en un ambiente acomodado y muy cercano al círculo del poder político, detentado entonces por el senescal Almanzor. Su educación no fue la especializada de un ulema, el sabio dedicado a las ciencias religioso-jurídicas, sino la más amplia de un miembro de una familia de buena posición que recibe una formación completa, pero más orientada hacia las disciplinas del adab (lengua, gramática, literatura, etc.). Este aprendizaje se reflejaría posteriormente en las obras históricas escritas por Ibn Hayyan, en las que utiliza un estilo elegante y, en ocasiones, rebuscado, claramente distinto del que los cronistas anteriores habían empleado hasta entonces, sobrio y conciso.

Las noticias sobre la vida de Ibn Hayyan son muy escasas, probablemente porque su actividad pública fue muy limitada. Dedicado en cuerpo y alma desde muy temprana edad a la elaboración de su obra histórica, únicamente en la etapa final de su vida, durante el gobierno de Abu l-Walid ibn Yahwar (1043-1064), aceptó un cargo oficial, aunque más bien se trataba de un medio encubierto de remediar la penuria por la que pasaba Ibn Hayyan: el gobernante cordobés, que sentía un gran aprecio por el historiador, lo nombró redactor de los anales palatinos y le asignó un sueldo elevado.

Ibn Hayyan vivió muy de cerca un período decisivo de la historia de al-Andalus. Nacido durante el reinado de Hisam II y el gobierno de Almanzor, asistió a la fulgurante caída del califato omeya y a la instauración de los reinos de taifas. Irreductible legitimista, la desaparición del único poder que reconocía como legal y la proliferación de reyezuelos que combatían entre sí marcó amargamente no sólo su vida, sino también su obra, que está impregnada en su totalidad de un odio indisimulado hacia los que él consideraba responsables de la calamidad que había caído sobre al-Andalus: los bereberes y los gobernantes andalusíes que habían provocado, permitido o aprovechado la ruina de la dinastía omeya.

La obra histórica de Ibn Hayyan se ha perdido en su mayor parte, pues sólo se han conservado cuatro fragmentos de su Muqtabis y ninguno del Matin, pero fue tal su influencia sobre los cronistas posteriores que, gracias a las numerosas y amplias citas que éstos hacen de su Historia, podemos conocerla con bastante precisión. Aunque algunos autores le atribuyen una serie de títulos menores —todos de tipo histórico—, lo cierto es que la producción escrita de Ibn Hayyan se contiene en dos obras claramente diferenciadas, el Muqtabis, crónica elaborada exclusivamente con citas de los autores anteriores a él, y el Matin, texto redactado personalmente por Ibn Hayyan en el que utiliza las informaciones suministradas por los testigos y protagonistas de los hechos, uno de los cuales era él mismo. Es imposible ofrecer una fecha de redacción de ninguna de las dos obras, puesto que hay datos suficientes para asegurar que ambas fueron labor de toda una vida, comenzada cuando Ibn Hayyan era un joven de veinte años y finalizada en los últimos años de su existencia.

Tanto en su faceta de compilador como en la de historiador, Ibn Hayyan representa la más importante figura de la historiografía andalusí. Su Muqtabis es, a la vez, recopilación de todo lo escrito con anterioridad sobre la historia de al-Andalus —desde la conquista musulmana hasta el final de los amiríes— y fuente de casi todo lo que se escribió después. El Matin, por su parte, además de ser también la crónica de la que bebieron casi en exclusiva los historiadores posteriores para narrar el desmoronamiento de la dinastía omeya y el surgimiento de las taifas, es un monumento histórico y literario surgido de la pluma de un hombre de amplísima cultura, testigo dolido, pero no silencioso, de unos acontecimientos que le afectaron intensamente y ante los que reaccionó utilizando las armas que tenía a su alcance y en las que era verdaderamente diestro: la crítica punzante, la ironía demoledora, la denuncia firme e insobornable. Frente a la aparente objetividad del Muqtabis, colección de citas textuales e in extenso de otros autores entre las que muy pocas veces aparece la voz de Ibn Hayyan, el Matin es antes que nada la expresión de los sentimientos y de la ideología del autor, pero lo que en manos de cualquier otro se hubiera convertido en una vulgar proclama panfletaria, en las de Ibn Hayyan resulta ser una obra cumbre de la historiografía árabe en la que se dan cita el más depurado y preciso lenguaje, el aquilatado estudio de la psicología de los protagonistas, las atinadas observaciones sobre la política de la época, las expresivas escenas de la vida cotidiana, el pulso de una ciudad, Córdoba, que contempla estupefacta cómo se diluye su esplendor. Ante la magnitud de la empresa brillantemente culminada por Ibn Hayyan, ¿qué importa que la dedicatoria de su Historia estuviese dirigida a al-Mamun b. Di l-Nun, uno de esos régulos de taifas a los que tanto odiaba?

Obras de ~: Al-Muqtabis, s. l., s. f., del que se conservan fragmentos de cuatro de sus libros: II (IIb, final del reinado de al-Hakam I y comienzo del de ,Abd al-Rahman II, ed. facs. de J. Vallvé, Madrid, 1999; ed. crít. de M.A. Makki, Riyad, 2003; trad. de M. A. Makki y F. Corriente, Crónica de los emires Alhakam I y Abdarrahman II entre los años 796 y 847 [Almuqtabis II-1], Zaragoza, 2001; y IIc, final del reinado de Abd al-Rahman II y comienzo del de Muhammad, ed. de M. A. Makki, Beirut, 1973); III (comienzo del reinado de Abd Allah, ed. de M. Martínez Antuña, París, 1937; trad. de J. E. Guráieb, “Al-Muqtabis de Ibn Hayyan”, en Cuadernos de Historia de España, vols. XIII [1950] al XXXI-XXXII [1960]); V (comienzo del reinado de Abd al-Rahman III, ed. de P. Chalmeta et al., Madrid, 1979; trad. de M.ª J. Viguera y F. Corriente, Crónica del califa Abdarrahman III An-Nasir entre los años 912 y 942 [al-Muqtabis V], Zaragoza, 1981); VII (cinco años del reinado de al-Hakam II, ed. de AR. A. al-Hayyi, Beirut, 1965; trad. de E. García Gómez, Anales palatinos del califa de Córdoba al-Hakam II, por Isà b. Ahmad al-Razi, Madrid, 1967).

Bibl.: E. García Gómez, “A propósito de Ibn Hayyan”, en Al-Andalus, XI (1946), págs. 395-423; M.ª J. Viguera, “Referencia a una fecha en que escribe Ibn Hayyan”, en Al-Qantara, IV (1983), págs. 429-432; M.ª L. Ávila, “La fecha de redacción del Muqtabis”, en Al-Qantara, V (1984), págs. 93-108; L. Molina, “La Crónica anónima de al-Nasir y el Muqtabis de Ibn Hayyan”, en Al-Qantara, VII (1986), págs. 19-30; M.ª J. Viguera, “Cronistas de al-Andalus”, en España, al-Andalus, Sefarad: síntesis y nuevas perspectivas, Salamanca, Universidad, 1988, págs. 85-98; M.ª L. Ávila, “Obras biográficas en el Muqtabis de Ibn Hayyan”, en Al-Qantara, X, (1989), págs. 463-484; L. Molina, “Historiografía”, en M.ª J. Viguera (coord.), Los Reinos de Taifas, en J. M.ª Jover Zamora (dir.), Historia de España de Menéndez Pidal, t. VIII-1, Madrid, Espasa Calpe, 1994, págs. 1-27; B. Soravia, “Ibn Hayyan, historien du siècle des Taifas. Une relecture de Dahira I/2, 573-602”, en Al-Qantara, XX (1999), págs. 99-117; J. Mohedano Barceló, “Ibn Hayyan”, en J. Lirola Delgado y J. M. Puerta Vilchez (dirs. y eds.), Biblioteca de al-Andalus, 3: De Ibn al-Dabbag a Ibn Kurz, Almería, Fundación Ibn Tufayl de Estudios Árabes, 2004 (Enciclopedia de la Cultura Andalusí), págs. 357-374.

Luis Molina Martínez