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Martín Waldseemüller

Biografía

Waldseemüller, Martín. Lorena (Fracia), c. 1470 – c. 1521. Cartógrafo, cosmógrafo, teólogo.

Martín Waldseemüller era también conocido por Hylacomylus, Hilacomylus e Ilacomilus Waltzenmüller. Nació en Friburgo/Breisgau o en Radolfzell/Bodensee (Lorena) entre 1470 y 1475 y murió en Estraburgo o en Sant-Dié, en la Lorena, entre 1518 y 1521 (según Walther Killy), aunque normalmente se considera natural de Lorena (Bleiberg). Aproximadamente en 1505, Waldseemüller estudió en Friburgo/ Breisgau. Posteriormente, trabajó para el duque René III, en Sant-Dié, en una de las más importantes compañías de cartografía y cosmografía del siglo XVI. En 1507 confeccionó un mapamundi (Universalis Cosmographia), y el primer planisferio impreso. Es autor del libro Cosmographiae introductio (1507), aunque Walther Killy considera que es, por el contrario, Matthias Ringmann, que está impreso en Saint-Dié.

Cosmographiae introductio es la primera obra geográfica en que se emplea el topónimo de América para referirse a la parte meridional del nuevo continente descubierto en 1492, a partir obtener una copia manuscrita de la Lettera o Quatour Navigationis de Américo Vespucio (Américo Vespucio, 1454-1512, que había sido publicada anteriormente en 1504, con unas ligeras modificaciones), y tener en consideración una expedición ficticia de Vespucio, a la que aludía el propio navegante florentino entre 1497 y 1503, para poder priorizar este descubrimiento del continente americano antes de que Colón llevara a cabo su tercer viaje a América, de 1498 a 1500, en el que bordeó la tierra de Paria, la costa de la actual Venezuela. Pues según esta carta, los reyes de España así como los de Portugal habían patrocinado cada uno de ellos dos viajes que realizó Vespucio para obtener información sobre los territorios asignados por el Tratado de Tordesillas (firmado entre los Reyes españoles Isabel y Fernando y el Rey de Portugal Juan II, el 4 de julio de 1494, que desplazaba hasta 370 leguas al oeste de las islas portuguesas de Cabo Verde, las 100 leguas que en un principio se habían establecido por el “meridiano pontificio” fijado por el papa Alejandro VI —bula alejandrina—). Pero este “improvisado marino” (según Morales Padrón) o “marinero de tierra” en alta mar a partir de 1499, a pesar de que nunca organizó una expedición propia, y nunca fue piloto o capitán de una flotilla descubridora, aunque no hubiese necesitado serlo para, como mercader en Sevilla al servicio de Juanoto Berardi y como experimentado geógrafo y cartógrafo, escribir sobre el descubrimiento de un Nuevo Mundo tal como si lo hubiera realizado él mismo, y no igualmente otro italiano, Cristóbal Colón. Vespucio defendía este imaginario descubrimiento personal, por medio de cuatro cartas manuscritas y dos escritos publicados con los títulos de Mundus Novus y Lettera o Quatour Navigationis, en los que, además, alude a haber participado en cuatro viajes a América: el primero lo realizó entre 1497 y 1498, con Vicente Yáñez Pinzón y Juan Díaz de Solís, llegó a América central y pasó por el golfo de Nueva España (México); el segundo lo efectuó con Ojeda y Juan de la Cosa (denominado “primer viaje andaluz”), de 1499 a 1500; el tercero en cambio lo hizo en nombre de Portugal y viajó a América del Sur, de 1501 a 1502; y el cuarto, igualmente con Portugal, navegó de 1503 a 1504, pero, como dirá Morales Padrón, “el primero y último son tenidos por falsos”, por la cantidad de errores y contradicciones expresadas en sus textos, y sólo queda documentado su presencia en el primer viaje andaluz con Ojeda, porque éste así lo testificó en los Pleitos Colombinos, y el tercero es igualmente cuestionado por no estar exento de polémica todo su contenido, y también se pone en duda el alcance supuestamente logrado por esta expedición, de la que no se conoce ni el nombre de su jefe ni de ninguno de sus componentes (marinos..., según Morales Padrón). Pero ambos viajes son posteriores a 1497 y 1498, a las fechas emblemáticas a la que alude Vespucio, y por tanto no puede demostrar que fuera el primer marino que descubriera tierra firme en América.

Existen historiadores —como indica Fischer— que dudan de la autentificidad de la carta, y alegan en su defensa que la mentira debió de forjarse en Florencia, sin el conocimiento de Vespucio, en un esfuerzo por destacar a Vespucio (florentino), por encima de Colón (genovés). Y que Vespucio sólo efectuó en realidad el segundo y tercer viaje referidos en su carta. Pero si la carta era falsa o no, parece que no importa atendiendo al enorme eco que se hizo en el siglo xvi de su “supuesto” descubrimiento, y denominación del nuevo continente americano (como analiza de forma pormenorizada Pohl y Arciniegas).

El libro de Waldseemüller probablemente es el mejor que da a conocer el Nuevo Mundo con el nombre de América, aunque su verdadero valor práctico —según Fischer— es que en él Waldseemüller indica que sobre la base de la información suministrada por los viajes de Américo Vespucio se evidencian al oeste nuevas tierras de un continente desconocido hasta entonces, y por esto pensó que debía existir un océano que a su vez lo debía separar del continente de Asia. Estas conclusiones enfriaron un poco el entusiasmo que Colón había despertado con “su anuncio del descubrimiento de una ruta directa al Oriente”.

Asimismo, Waldseemüller en la introducción de su libro señala que “nadie puede obtener conocimientos de Cosmografía sin tener ningún entendimiento anterior de astronomía, ni astronomía sin saber los principios generales de geometría”. Por esta razón, Waldseemüller empleó los primeros capitulos del libro para elaborar una introducción general al tema o familizarizar a los lectores con los elementos básicos de estas ciencias, antes de adentrarse en la discusión sobre geografía mundial. En este sentido, reconoció la deuda que tenía con geógrafos anteriores a él, y especialmente Tolomeo, pero aún así no seguía siempre los principios establecidos previamente por Tolomeo, y “en particular en cuanto a las nuevas tierras”, porque pensó prestar más atención a la información existente en su época sobre los descubrimientos de nuevos mundos. Sobre la discusión de la división del mundo (globo terráqueo), Waldseemüller hizo pública su famosa frase de que “una cuarta parte [del mundo] ha sido descubierta por Americo Vespucio [...] [por lo que] yo no veo ninguna razón por la qué alguien pueda oponerse a llamar a esta parte [de la Tierra] ‘América’, por ejemplo, la tierra de Americo, o América, después de que Americo [Vespucio], hubiera sido su descubridor”, pero un posterior “mejor conocido de los descubrimientos de Colón” —según Fischer— le condujo al geógrafo alemán a omitir el empleo del término en su mapa de 1516, pero ya era tarde, pues su anterior nombre había arraigado en su uso público.

La difusión de la carta que escribió Américo Vespucio a Pier Soderini, publicada con el título de Lettera o Quatour Navigationis, fue realizada por Martin Waldseemüller (aunque Padrón señala que es obra “de un grupo de sabios de Saint Dié empeñados en editar una versión depurada de los Ocho libros de Geografía por Tolomeo”), que realiza el prólogo con el título de “Cosmographiae Introductio”, aunque también lo publicó por separado con igual título como un pequeño libro u opúsculo. Según Padrón, el proceso seguido en esta difusión internacional de Vespucio en su época, es el siguiente: recibieron el relato vespuciano en versión francesa, donde el florentino manifestaba haber descubierto el continente americano en 1497, un año antes de haberlo hecho Colón, y lo tradujeron al latín, publicándolo a continuación con un mapa con el nombre indicativo de América (que proponía a semejanza de los demás topónimos femeninos puesto al resto de continentes conocidos) en 1507, con tal éxito, en ese primer año, que realizan siete ediciones. Pero también es posible, obviando la falsedad del descubrimiento vespuciano, alegar exclusivamente a sus conocimientos geográficos e información privilegiada adquirida en su época, inclusive en la Casa de Contratación, para que Vespucio sea el primero que alude a un nuevo continente. A continuación de ser aceptada esta idea, se demanda un nombre distinto al que se venía empleado oficialmente en la corona española y en el resto de países, de Indias, para el Nuevo Mundo, desconocido hasta entonces por los europeos. Y, es en ese momento en el que Martín Waldseemüller idea el topónimo de “América” en clara y conocida alusión a Américo Vespucio.

Mientras en España, Vespucio es considerado por sus amplios conocimientos geográficos y por el eco que tiene su nombre con la publicación de Cosmographiae Introductio de Martín Waldseemüller, en 1507, en Europa, y por ello un año más tarde, en 1508, le nombraron piloto mayor de la Casa de Contratación, en Sevilla.

Los trabajos importantes de Waldseemüller están incluidos en Carta Itineraria Europae (1511, 1520, de Strabenkarte Europa), en Geographia de Tolomeo (1513, con 20 Tabulae modernae adicionales), y en Carta marina navigatoria (1516, con mapa de pared con doce grabados xilográficos).

 

Obras de ~: Cosmographiae Introductio, trad. e intr. de J. Fischer y F. von Wieser, Washington, University Microfilms, 1966.

 

Bibl.: F. J. Pohl, Amerigo Vespucci, Pilot Major, New York, Columbia University Press, 1944; G. Arciniegas, Amérigo y el Nuevo Mundo, México-Buenos Aires, Editorial Hermes, 1955 (Amerigo and the New World, New York, 1955); G. Bleiberg (dir.), Diccionario de Historia de España, Madrid, Alianza Editorial, 1981; F. Morales Padrón, Atlas Histórico Cultural de América, Las Palmas de Gran Canarias, Gobierno de Canarias, 1988; W. Killy y R. Vierhaus, Deutsche Biographische Enzyklopädie, Munich, Saur, 1999, 13 vols.

 

Miguel Héctor Fernández-Carrión