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Eduardo Martínez del Campo Acosta

Biografía

Martínez del Campo Acosta, Eduardo. Belorado (Burgos), 24.X.1840 – Madrid, 11.IV.1911. Jurista y político.

Hijo del político liberal Antonio Martínez Acosta, y hermano de los también parlamentarios Antonio y Federico Martínez del Campo Acosta, con quienes estudió Derecho en la Universidad de Valladolid, fue el mayor de los tres hermanos, si bien todos se dedicaron al Derecho y la política, guiados por su padre.

Al parecer también estudió en la Universidad de Madrid.

En 1862 fue recibido como abogado en Burgos, ejerciendo al año siguiente como fiscal sustituto en dicha ciudad. Con posterioridad pasó a ser promotor fiscal de Bilbao, donde también ejerció como abogado, y de Vitoria, así como fiscal de la Audiencia de Zaragoza. Fue también fiscal de guerra de la Capitanía de Burgos, juez de Quintanar de la Orden, Vitoria y Bilbao.

Contrajo matrimonio con Eugenia Montero Ríos, y una de sus hijas se casaría con el general Yagüe.

Se presentó a diputado a Cortes por el distrito de Burgos en 1886, siendo ésa la única vez que optó a las elecciones por el Congreso. Quizás por ello, y por haber dejado este campo político a sus hermanos, no realizó actuaciones públicas importantes en su provincia natal, que dejaran huella de su paso y por las que fuera especialmente reconocido.

Senador electo por la provincia de Burgos en las legislaturas de 1891-1893, 1893-1894, 1896-1898, 1898-1899, en la legislatura de 1899-1900 optó por pasar a ser senador vitalicio, en sustitución de Romero Girón, al haber sido nombrado por Real Decreto (RD) de 2 de mayo de 1900, coincidiendo este hecho con la circunstancia de haber sido a la vez elegido poco antes por la provincia de Burgos. Cuando se produjo su fallecimiento, seguía ostentando su condición de senador. Llegó a desempeñar la vicepresidencia del Senado en 1894 y 1898. Fue su enorme patrimonio fruto tanto de su herencia, de su matrimonio y del ejercicio profesional, lo que le abrió las puertas del Senado, al ser poseedor de rentas muy elevadas, pero en realidad también logró que su padre fuera el que le dejara su puesto en el mismo, lo cual no deja de ser inusual en una época en la que los políticos solían ocupar sus escaños hasta su fallecimiento.

Coincidió, además, con un momento de cambio político importante en su provincia natal debido a la desaparición del escenario político de muchos de sus políticos locales más importantes, además de la introducción del sufragio universal en las elecciones, lo que propició la elección.

Fue nombrado magistrado del Tribunal Supremo el 24 de abril de 1882, y un Decreto de Montero Ríos le nombró fiscal del mismo por R.D. de 22 de diciembre de 1892, tras haber sido durante dos años presidente de Sala de la Audiencia de Madrid. Tomó posesión como presidente de la Sala de lo Criminal el 26 de abril de 1894 y fue nombrado presidente del propio Tribunal Supremo, mediante un Decreto de 5 de junio de 1901, expedido durante el gobierno de Sagasta, aunque ya antes había ejercido como tal interinamente.

Dejó la presidencia del Tribunal Supremo con motivo de su nombramiento como ministro de Gracia y Justicia, nombramiento que ostentó desde el 21 de octubre de 1909 hasta el 9 de febrero de 1910, en el último Gobierno presidio por Segismundo Moret Prendergast, siendo un completo desconocido como ministro, no así por sus parentescos familiares, pues era además yerno de Montero Ríos. De su etapa ministerial destacan las reformas que realizó en la Ley Hipotecaria con la ley de 16 de diciembre de 1909, y la elaboración de unas normas complementarias a la Ley Orgánica del Poder Judicial referentes a abogados y procuradores y a traslados, comisiones, destinos y faltas, que fue aprobada por Decreto de 10 de enero de 1910. El discurso que pronunció con ocasión de la apertura de los tribunales trató sobre “Deberes de la Administración de Justicia en orden a la sociedad y al Estado”.

Fue vocal de la Comisión General de Codificación, del Consejo Penitenciario y de la Junta Superior de Prisiones.

Fue condecorado con la Gran Cruz de Carlos III (1903).

 

Obras de ~: Notas al Libro primero de la ley de enjuiciamiento criminal, Madrid, Est. Tipográfico de P. Núñez, 1885-1886, 3 vols.; Discurso leído por el Excmo. Sr. D. ~ [...] en la [...] apertura de Tribunales [...] de 1908, Madrid, Fortanet, 1908.

 

Fuentes y bibl.: Archivo del Senado, Exps. personales, HIS-0271-042; Archivo del Congreso de los Diputados, Serie documentación electoral, 99 n.º 9; Archivo del Ministerio de Justicia, exps. personales, leg. 590-2, n.º 1158.

M. Martínez Añíbarro y Ribes, Diccionario Biográfico y Bibliográfico de Autores de la provincia de Burgos, Burgos, 1889; M. Sánchez de los Santos, Las Cortes españolas, las de 1907, votaciones, incidentes, anomalías, Madrid, Est. Tipográfico de Antonio Marzo, 1908; Las Cortes españolas, las de 1910, Madrid, Tipografía de A. Marzo, 1910; Las Cortes españolas, las de 1914, Madrid, Tipografía de A. Marzo, 1914; G. Bleiberg, Diccionario de Historia de España, Madrid, Alianza Editorial, 1979, 3 vols.; F. Lasso Gaite, El Ministerio de Justicia. Su imagen histórica (1714-1981), Madrid, Ministerio de Justicia, 1984; P. Carasa (dir.), Elites Castellanas de la Restauración. I. Diccionario biográfico de Parlamentarios castellano-leoneses (1876-1923). II. Una aproximación al poder político en Castilla, [Valladolid], Consejería de Educación y Cultura, 1997; J. R. Urquijo Goitia, Gobiernos y Ministros Españoles (1808- 2000), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2001; J. M.ª Jover Zamora (dir.), Historia de España de Menéndez Pidal, t. 38, vol. 1, Madrid, Espasa Calpe, 2001.

 

María del Mar Sánchez González