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Manuel I de Portugal

Biografía

Manuel I de Portugal. El Afortunado. Alcochete (Portugal), 31.V.1469 – Lisboa (Portugal), 13.XII.1521. Rey de Portugal.

Era el noveno hijo del infante Fernando, hermano del rey Alfonso V y de Beatriz. Nieto, por parte de su padre, del rey Duarte, el Eloquente, y, por la de su madre, del infante Juan, hijo de Juan I. Por ambos lados era biznieto de este último Monarca, fundador de la dinastía de Avís. Hijo adoptivo del príncipe Juan, que le antecedió como Monarca con el título de Juan II. Cuando murió su hermano mayor Diego, fue nombrado duque de Beja, señor de Viseu, da Covilhã y Vila Viçosa, gobernador de la Orden de Cristo, condestable del reino y frontero-mor de Entre- Tejo-y-Guadiana.

A causa de la muerte del príncipe heredero Alfonso y debido a la hostilidad de la reina Leonor hacia el hijo natural del Monarca, Jorge, fue nombrado sucesor del Rey en su testamento, el 29 de septiembre de 1495. Manuel fue aclamado rey de Portugal el 27 de octubre de 1495. Casó por primera vez en octubre de 1497 con Isabel de Castilla, hija de los Reyes Católicos, viuda del príncipe Alfonso, el heredero de la Corona de Portugal, que murió prematuramente en un accidente cuando montaba a caballo.

Su esposa Isabel murió poco después de haberse casado de nuevo, el 24 de agosto de 1498, víctima de un mal parto. Dejó un niño, el príncipe Miguel de la Paz, que falleció en Granada el 20 de junio de 1500.

Después de que este niño, hijo de Manuel I e Isabel, hubo nacido, en Zaragoza, en 1498, fue proclamado heredero de las tres Coronas peninsulares: Portugal, Castilla y Aragón. Volvió Manuel I a casarse, en segundas nupcias, con la infanta María, hermana de su primera mujer. Las bodas se celebraron en Alcacer do Sal, el 30 de octubre de 1500. De esta pareja nació numerosa descendencia. Un total de diez hijos. El mayor, Juan, nacido en Lisboa el 6 de junio de 1502, fue heredero de la Corona con el título de Juan III.

La reina María, hija de los Reyes Católicos, había nacido en Córdoba el 29 de junio de 1482, y falleció en Lisboa, el 7 de marzo de 1517, a la edad de treinta y cuatro años. En terceras nupcias, se casó Manuel I en la villa del Crato, el 24 de noviembre de 1518. La novia, la infanta Leonor, hija mayor de Felipe I el Hermoso y Juana, madre de Carlos V, nació en Lovaina el 15 de noviembre de 1498. Este matrimonio fue negociado dentro del mayor secretismo, pues la princesa estaba anteriormente prometida al hijo heredero del Monarca, el príncipe Juan. Al fallecer Manuel I, en los Pazos da Ribeira, en Lisboa, el 13 de diciembre de 1521, su viuda Leonor volvió a casarse con Francisco I de Francia, del cual quedó viuda el 31 de marzo de 1457. Tras esta muerte, se retiró a Flandes y poco tiempo después en España. Murió el 18 de febrero de 1558, en Talavera de la Reina, con la edad de cincuenta y nueve años. De su matrimonio con Manuel tuvo dos hijos.

Mientras vivió su cuñado, el rey Juan II, Manuel se presentó como una personalidad discreta y temerosa, conocedora de la práctica violenta del Monarca que había asesinado a su hermano el duque de Viseu. Su cronista Damião de Goes ofrece su semblanza como una persona amable y preocupada por el bienestar de sus súbditos. Con tres palabras caracteriza su persona: estoico, apacible y piadoso. Su voz era muy clara, y revelaba un particular cuidado en el modo en que entonaba.

El Rey apreciaba rodearse de gente culta y de formación humanista, denotando un acentuado interés por la lectura de las crónicas de los reyes. Amante de la música, cuidaba del despacho de los negocios del reino con gran rigor. Como hombre de Estado actuaba determinado por el interés nacional. Dominado por este objetivo, se apoyaba en una acentuada afirmación de su imagen. Una visión del estado absolutista y con un pendón fuertemente centralizador. A él se debió el gran empuje reformista en lo referente a las instituciones, cuyo gran alcance se centró en la revisión de los viejos fueros y consecuentemente en la elaboración de un cuerpo de nuevos fueros que abarcaran la totalidad del reino. Otro aspecto fundamental de su obra reformista consistió en la revisión de las ordenaciones del reino, las cuales originarán un nuevo cuerpo legislativo designado como Ordenaciones Manuelinas.

Al ascender al poder el 27 de octubre de 1495 reunió Cortes en Montemor-o-Novo. En todo su reinado apenas las convocó tres veces más. En 1498, 1499 y 1502. En las primeras Cortes adoptó un conjunto de medidas que apuntaban hacia una profunda centralización de la Administración pública. Confirmó las donaciones que, en los últimos años del reinado de Juan II, los nobles habían conseguido obtener de la Corona. Lo que no impidió que exigiese a todos los hidalgos la presentación de las cartas de mercedes y privilegios para examen y confirmación cuando fuera necesario. Para que este proceso se desarrollase con normalidad, el Rey nombró un grupo de legistas encargados de elaborar pareceres jurídicos que el Rey confirmaba o informaba. Su acción reformista se extendió a los tribunales superiores, aumentando el número de los jueces superiores de la Casa del Civil.

Con el intento de alargar su capacidad de intervención en las corregidurías del reino, aumentó el número de corregidores y de jueces de fuera. Manuel I, desde Montemor, dio conocimiento a los Reyes Católicos de que había ascendido al trono de Portugal y que daría instrucciones para permitir el regreso de los nobles obligados a exilarse en Castilla durante el reinado de su antecesor Juan II. Expresó también a los Monarcas vecinos que se encontraba dispuesto a tratar con tolerancia a los judíos expulsados de Castilla.

Solicitado por los Reyes Católicos para unirse a ellos durante el año de 1496 en una alianza conjunta contra Carlos VIII de Francia, Manuel I se limitó apenas a declarar su disponibilidad de auxilio en el caso de que Castilla y Aragón fuesen invadidos por los franceses.

Esta actitud no impidió que en 1498, al firmarse el tratado de alianza entre Francia, Castilla y Aragón, Manuel e Isabel figuraron como herederos de las Coronas de Castilla y Aragón. Años más tarde, en 1511, invitado a participar en una liga constituida por Fernando de Aragón, el Papa, Maximiliano de Austria y los suizos, Manuel volvió a expresar su política de neutralidad.

A pesar de sus intenciones anteriores de protección a los judíos castellanos, que Juan II había reducido al estatuto de esclavitud, no tardaría mucho en cambiar de idea. Antes de que esto ocurriese, los judíos del reino, en reconocimiento de la generosidad regia, decidieron concederle una gran suma de dinero que beneficiaría al erario regio. El Rey no lo permitió y les manifestó su agrado con las rentas ordinarias provenientes de los judíos castellanos y portugueses. Esta protección de la Corona aumentó la oposición del pueblo contra los judíos.

Cuando en 1496 Manuel negoció su matrimonio con Isabel de Castilla, viuda del príncipe Alfonso, una de las condiciones nupciales consistía en la expulsión de los judíos del reino, antes de la boda. Cumplió el Rey la exigencia de la novia por decreto en diciembre de 1496. El que no obedeciese la orden real sería muerto y sus bienes confiscados. Disponían de un plazo de diez meses para abandonar el reino. El Monarca tuvo que enfrentarse con cierta oposición. Una buena parte de sus consejeros le recordaban que así dejarían de pagar sus contribuciones a la Corona y se llevarían muchas de sus riquezas. Eran, además, considerados expertos en sus labores profesionales. Sólo se quedarían los que se convirtiesen a la fe católica y recibiesen el bautismo. La expulsión afectó a unos veinte mil judíos, siendo numerosos los casos de violencia practicados contra ellos. Como la Corona no les facilitó las embarcaciones para irse, muchos fueron obligados a un bautismo forzado. Los conversos eran protegidos por una amnistía de veinte años cuya duración terminaría en febrero de 1518. Una ley del 21 de abril de 1512 prorrogó este plazo por dieciséis años, lo que alargaba el período de protección hasta 1534. A pesar de estas medidas la situación de los conversos se mantuvo inestable en el reino.

Al heredar la Corona Manuel I mantuvo el impulso de Juan II en el desarrollo de la expansión ultramarina. Siguiendo esta política de su antecesor, organizó una escuadra, para la que designó al frente al almirante Vasco da Gama. Partió la flota de Lisboa el 8 de julio de 1497 y llegó a la India el 20 de mayo de 1498. En 1500 mandó el Rey una nueva armada a la India, comandada por Pedro Alvares Cabral, que llegó el 22 de abril de ese año a la costa brasileña.

Otras expediciones se dirigieron a Oriente, entre las que destaca la del virrey Alfonso de Alburquerque, cuyo objetivo apuntaba a la formación de un imperio anclado en Ormuz, Goa y Malaca.

El rey Afortunado falleció en los Pazos de la Ribeira, en Lisboa, el 13 de diciembre de 1521, a los cincuenta y dos años. Le sucedió su hijo Juan III. El reinado duró veintiséis años.

 

Bibl.: F. Lopes de Castanheda, História do Descobrimento e conquista da Índia pelos portugueses, Coimbra, Pedro de Azevedo, 1924-1933; J. Osório, Da vida e feitos de El Rey D. Manuel, Barcelos, Civilização, 1944; P. Mexia, História del Emperador Carlos V, ed. y est. de J. de Mata Carriazo, Madrid, Espasa Calpe, 1945; F. del Pulgar, Crónica de los Reyes Católicos, ed. y est. de J. de Mata Carriazo, vols. I-II, Madrid, Espasa Calpe, 1948; D. de Goes, Cronica do Felicissimo Rei D. Manuel, introd. de D. Lopes, Coimbra, Universidad, 1949-1955; D. Freitas do Amaral, H. Baquero Moreno, N. Amorim, J. Marques, M.ª da Conceição Falcão y F. Matias, “D. Manuel e a sua época”, en VV. AA., Actas do III Congreso Histórico de Guimarães, Guimarães, Câmara Municipal de Guimarães, 2004.

 

Humberto Baquero Moreno