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Miguel López de Baños y Monsalve

Biografía

López de Baños y Monsalve, Miguel. Rueda (Valladolid), 30.IX.1779 – Carmona (Sevilla), 7.VIII.1861. Militar y político.

Nació en el seno de una ilustre familia castellana, siendo sus padres Francisco Javier López Baños, propietario, regidor perpetuo de varios Ayuntamientos y alguacil mayor de millones de la Corona de Castilla y del reino de León, y María de la Encarnación Monsalve, naturales ambos de Zamora. En 1793, inició su carrera militar como cadete en el colegio militar de Segovia. El 16 de enero de 1798 ascendió a subteniente de Artillería en el 5.º Regimiento, a teniente el 12 de julio de 1802 y a capitán 2.º el 31 de marzo de 1804, permaneciendo a lo largo de estos años en Segovia, Barcelona, Cartagena y en las fábricas de Oviedo, Trubia y Villafranca del Bierzo, regresando en 1806 al 1.er Regimiento de Barcelona. En julio de 1808 fue nombrado comandante de Artillería de Tarragona, plaza que fortificó y preparó para su defensa. Poco después comenzó una serie de operaciones contra los franceses en las inmediaciones de San Andrés, cerca de Barcelona, consiguiendo alejarlos de allí. Continuó en las acciones de Horta, Clot, Molins de Rei y otras hasta que fue nombrado comandante de Artillería del fuerte de Hostalrich donde permaneció. El 13 de enero de 1809 se incorporó al ejército del Centro, participando en la batalla de Uclés, en la que las tropas españolas fueron derrotadas y fue hecho prisionero, pero consiguió fugarse. El 9 de abril de 1809 ascendió a capitán y en 1810 ejerció sus funciones de nuevo en Hostalrich, lugar sitiado ferozmente por los franceses, obteniendo el 2 de abril grado de teniente coronel. Consiguió salvar a todas sus fuerzas conduciéndolas hasta el cuartel general de Tarragona por lo que mereció el 20 de mayo el grado de coronel. En junio fue nombrado gobernador de la plaza de Cardona, cuya defensa preparó de tal manera que los franceses no se atrevieron siquiera a atacarla, a pesar de sus intentos y desde donde consiguió reorganizar el ejército. El 23 de septiembre de ese mismo año fue ascendido a sargento mayor del 1.er Regimiento del cuerpo y el 29 de agosto de 1811 por méritos propios a teniente coronel, participando como comandante general de Artillería en la acción de Igualada y en el ataque que ocurrió entre esta villa y la de Cervera. El 19 de enero de 1812 asistió al frente de Villafranca y el 27 al ataque a San Feliú de Codinas. En mayo, fue nombrado jefe de la 1.ª sección de Infantería del ejército conservando el mando de la plaza de Cardona, colaborando en todas cuantas acciones tuvieron lugar en esos territorios, especialmente en la de Olot, pueblo que consiguió tomar. En noviembre destacó de nuevo en los ataques de Puiggracios y en Centellas, mereciendo la felicitación del general en jefe Lacy, quien le propuso para el grado de brigadier. A finales de diciembre, socorrió la plaza de Cardona, donde permaneció hasta marzo de 1814 en que fue destinado, como jefe superior de Artillería de ingenieros, al bloqueo de Lérida, lugar que había sido tomado por medio de una estratagema, y fue elegido para arreglar los términos de la capitulación, siendo nombrado gobernador de esta plaza, cargo que desempeñó hasta junio, en que pasó al mando de la plaza de San Fernando de Figueras, en la que permaneció durante siete meses como gobernador militar y político de la misma. En 1815 pasó como teniente coronel mayor del 1.er batallón de Artillería a la guarnición de Barcelona. En agosto de 1816 fue nombrado general mayor de Artillería del ejército de Ultramar y en 1819 comandante general.

Estando en Osuna en 1820 conoció la noticia del alzamiento de una parte del ejército expedicionario bajo el mando de Antonio Quiroga para restablecer la Constitución. Su ideología liberal le animó a colaborar a esos fines, incorporándose desde Fuentes de la Campana, con la Artillería y el batallón Ligero de Canarias a las tropas constitucionales en la Isla de León. Dirigió la toma del arsenal de La Carraca e intentó la toma de La Cortadura fortificando la isla. Un suceso alteró sus planes, pues los oficiales parlamentarios que se encontraban en Cádiz habían sido apresados a traición el 10 de marzo y asesinados la mayoría de los habitantes que esperaban proclamar la Constitución de nuevo, lo que estaba previsto que sucediera ese día. Esa misma noche, preparó una famosa batería que llevó su nombre y se encontraba dispuesta a atacar cuando fueron puestos los parlamentarios en libertad el día 16, contribuyendo con esta rápida acción al triunfo del levantamiento de Riego y a la proclamación de nuevo de la Constitución de 1812, que daría origen al Trienio Liberal. En abril de 1821, fue promovido a brigadier y mariscal de campo, nombrándosele al tiempo caballero de la Orden Militar de San Fernando y condecorado con la Cruz de Oro, Banda y Orla de Laurel alrededor de la Venera. Las Cortes Generales le premiaron con una pensión de 40.000 reales anuales, transmisible a su fallecimiento a su esposa e hijos, premiándole así los servicios prestados en la defensa de la Isla de León. El 28 de noviembre del mismo año fue designado gobernador de Málaga, plaza de la que no llegó a tomar posesión, ya que el 16 de enero de 1822 fue nombrado capitán general del ejército y provincia de Navarra, donde las conspiraciones y ataques al sistema constitucional le mantuvieron en permanente actividad. El 23 de agosto se trasladó a las Provincias Vascongadas, regresando a Vitoria cuando con la nueva organización del ejército se instaló en esa ciudad el 5.º distrito militar, que comprendía dichas provincias y Navarra y del que estaba al mando. Allí permaneció hasta que, como consecuencia del asesinato del teniente liberal Landáburu, tuvo lugar una gran agitación en Madrid y el Rey convocó a sus ministros a Palacio, presididos por Martínez de la Rosa, donde los encerró y mantuvo prisioneros, haciendo que cuatro batallones de guardias a las órdenes de Luis Fernández de Córdoba, cómplice de la traición regia, viniesen a Madrid desde el Pardo y tomasen la Plaza Mayor, donde se habían hecho fuertes los milicianos nacionales mandados por Evaristo San Miguel, pero éstos lucharon con gran valor derrotando a los guardias, a los que persiguieron y exterminaron en la carretera de Extremadura.

El Rey, viendo el fracaso de sus intenciones, se colocó contra sus propios guardias y, como el Ministerio dimitiera, fue nombrado por Su Majestad secretario de Estado y del Despacho de la Guerra, encargándole la formación de un nuevo gabinete. El día 11 se formó uno interino presidido por Nicolás María Garelli, que duraría hasta el 6 de agosto, en que se hizo cargo del Gobierno Evaristo San Miguel, continuando López de Baños como ministro de Guerra. Relevado el Gobierno fue destinado al mando del 3.er ejército de operaciones para intentar salvar Sevilla de la invasión francesa de los Cien Mil Hijos de San Luis, encabezada por Angulema y, al tener que retirarse el Gobierno a Cádiz, tuvo orden de entrar en la ciudad, donde permaneció hasta que hubo de emigrar al extranjero tras el cambio político que supuso la vuelta del absolutismo.

Desde Francia participó activamente en el movimiento contra Fernando VII de 1830, que no tuvo éxito, y sólo pudo regresar en 1834 tras la amnistía concedida por la Regente cuando había fallecido el Rey. Ya en España, fue rehabilitado en todos sus empleos y distinciones y el 17 de marzo de 1835 fue nombrado comandante general de la provincia de Santander. El 16 de octubre de ese mismo año pasó a Cádiz como gobernador militar y político. El 2 de diciembre fue nombrado consejero de Estado y el 11 de ese mes pasó a encargarse de la Capitanía General de Andalucía, donde permaneció hasta el 24 de febrero de 1836 en que fue nombrado comandante general del Campo de Gibraltar, cargo al que renunció, quedando de cuartel en Sevilla hasta su nombramiento como capitán general de Granada y Jaén en 30 de mayo, cargo en el que permaneció hasta los acontecimientos de La Granja, ocasionados por haberse constituido un gabinete moderado contra el que los liberales fueron fraguando la revolución que se iba extendiendo por todo el país. Los jefes y oficiales de la guardia abandonaron La Granja, donde veraneaba la Reina gobernadora, y en la noche del 12 al 13 de agosto se produjo la sublevación de los sargentos, que entraron a Palacio exigiendo a la Reina la publicación de la Constitución de 1812, lo que finalmente hizo, y los sargentos entraron triunfales en Madrid, por lo que fue obligado a permanecer de nuevo en la Corte en situación de cuartel. En septiembre de 1837 fue nombrado gobernador, jefe superior político y capitán general de Puerto Rico, puestos que desempeñó con gran eficacia, proporcionando a este territorio una gran seguridad y colaborando en el desarrollo y urbanismo de la capital. A este fin y a las obras de beneficencia dedicó incluso partidas económicas que le correspondían personalmente a él en el ejercicio de su cargo, como las multas y los de firma de gobierno. Dio un importante bando contra la vagancia, por el que los vagos tenían que buscar un propietario donde trabajar o, si no, eran obligados a trabajar en las obras públicas, pero también es cierto que se lucró con la esclavitud y disponía de una gran fortuna cuando regresó a España en 1841. Desde entonces permaneció de cuartel en su ciudad natal, la villa de Rueda, hasta producirse el alzamiento de 1843 en que el Gobierno Provisional le ascendió a teniente general con fecha 29 de julio, nombrándole al tiempo, capitán general del distrito y reino de Aragón, zona que se hallaba todavía en difíciles circunstancias. El 17 de septiembre se produjeron graves disturbios, por lo que organizó las tropas y se puso a disposición de las autoridades civiles y locales que pensaron, no obstante, que sólo con la milicia nacional se podría contener la algarada, aunque al día siguiente recibió una carta del alcalde primero constitucional comunicándole su imposibilidad de hacer frente a la situación y su retirada a la vida privada. Reunió entonces todas las fuerzas posibles e intentó convocar a otras cercanas, que no lo consideraron oportuno, puesto que el ejército hasta ese momento había estado fraternizando permanentemente con el pueblo. Por ello y por no estar tampoco dispuesto a atacar de forma sangrienta al pueblo, dispuso el abandono de la plaza, retirando sus tropas y acantonándolas en el cuartel y castillo de la Aljafería. Continuaron los alzamientos populares el día siguiente y las tropas permanecieron bloqueadas. El día 22 era relevado de sus cargos y enviado de cuartel a Madrid.

En 1843 fue nombrado senador por la provincia de Valladolid y el 16 de diciembre de 1846 senador vitalicio. Por la correspondencia que a partir de ese momento mantuvo con la Cámara Alta se constata que permaneció retirado en su ciudad natal y con una salud bastante quebrada, que no le permitía siquiera asistir a las sesiones del Senado. En 1855 fue nombrado vocal de la Junta Consultiva de Guerra. Falleció en Carmona (Sevilla), el 7 de agosto de 1861. Pasó de liberal exaltado a moderado y según fue acercándose al final de su vida fue evolucionando cada vez a ideas más conservadoras, hasta convertirse en uno de los más duros represores de la Revolución de 1836.

Además de los honores y condecoraciones expresados, le fue concedida la Gran Cruz de San Hermenegildo y la sencilla de la misma Orden, la de 1.ª Clase de San Fernando y otras varias de distinción. Sus acciones en la Guerra de la Independencia y la defensa de la Isla de León en 1820, páginas principales de su historia militar, le sitúan entre los militares más destacados de la historia española.

 

Obras de ~: Discurso que el día 2 de enero de 1840 en la [...] apertura de la Audiencia [...] de Puerto Rico dijo él ~, s. l., Imprenta del Gobierno, s. f.

 

Fuentes y bibl.: Archivo del Senado, Exps. personales, HIS-249-10.

P. Chamorro y Baquerizo (ed.), Estado Mayor del Ejército. Historia Individual de su cuadro en los años de 1851 a 1856 [...] Tenientes Generales, Madrid, Ramón Santacana, 1852; Ministros (Los) en España desde 1800 a 1869. Historia contemporánea por Uno que siendo español no cobra del Presupuesto, Madrid, J. Castro y Cía., 1869-1870; C. Fernández Duro, Colección bibliográfico-biográfica de noticias referentes a la provincia de Zamora o materiales para su historia, Madrid, Imprenta Manuel Tello, 1891; A. Ossorio, Diccionario político español: histórico y biográfico (desde Carlos IV a 1936), Buenos Aires, Editorial Mundo Atlántico, 1945; G. Bleiberg (dir.), Diccionario de Historia de España, Madrid, Alianza Editorial, 1979; F. Pérez Ollo (dir.) y C. Jusu Simonena (red.) et al., Gran Enciclopedia Navarra, Pamplona, Caja de Ahorros de Navarra, 1990; F. Ruiz Cortés y F. Sánchez Cobos, Diccionario biográfico de personajes históricos del siglo xix español, Madrid, Rubiños-1860, 1998; J. M. Cuenca Toribio y S. Miranda García, El poder y sus hombres. ¿Por quiénes hemos sido gobernados los españoles? (1705-1998), Madrid, Actas, 1998, págs. 618-621; A. Gil Novales, Diccionario biográfico de España (1808-1833). De los orígenes del liberalismo a la reacción absolutista, vol. II, Madrid, Fundación Mapfre, 2010, págs. 1744-1745.

 

María de los Ángeles Valle de Juan