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Francesc Tamarit de Rifós

Biografía

Tamarit de Rifós, Francesc de. Barcelona, ú. t. s. xvi – c. 20.I.1654. Político, diputado militar, carlán de Montclar, Espuñola y Montmajor.

Hijo del doncel Perot de Tamarit de Salbà (muerto en 1615) y de Maria Anna de Rifós (muerta en 1634). Su padre había sido conseller en cap en 1590, dejando un mal sabor de boca a sus conciudadanos.

Era, éste, segundogénito del señor de Rodoñá, título del que gozaron su hermano mayor y sucesivos sobrinos, Huc de Tamarit de Torrelles y Joan de Tamarit de Tafurer (coetáneo este último de Francesc de Tamarit y, como él, uno de los dirigentes de la revolución de 1640). Otro de los tíos de Francesc de Tamarit fue el magistrado de la Real Audiencia Miquel de Tamarit de Salbà, que falleció en 1591. Además de a Francesc, sus padres procrearon a Lluís, Frederic y a Elena. Lluís (1564-1597) fue conseller en cap (1591) y diputado militar del trienio que empezaba en 1596, y Elena casó con Francesc de Llupià de Oms, señor de Corbera.

Miembro del Consell de Cent y perteneciente al Brazo Militar de Cataluña, Francesc de Tamarit se distinguió escasamente en política hasta el momento en que fue extraído diputado militar. Desde 1611 aparece como asistente en diversas convocatorias de estamentos o Juntas de Brazos, y no es sino a partir de 1619 en que empieza a alternar dichas asistencias con la realización de embajadas de diversa consideración (a los consellers, para recabar su apoyo en la protesta del principado por la obligación impuesta a algunos municipios de transportar madera a las atarazanas, o sobre el impuesto del quinto, 1621), sobre todo entre 1621 y 1623 por el cisma de la viceregía, y más tarde por el del coronatge (oposición a pagarlo, por considerarlo un “vectigal”, o impuesto no acordado por Cortes).

En mayo de 1625 formó parte de una embajada del Brazo Militar a los diputados, para enviar un síndico al Consejo Real en protesta por la contrafacción de la pragmática que prohibía las armas cortas; el siguiente mes de septiembre, Tamarit fue elegido síndico del Brazo Militar para detener los procedimientos de la Corte romana contra la inmunidad de las iglesias, asunto por el que llevaría a cabo todavía un par de embajadas más. A finales de 1626 formaba la comisión de nueve individuos para tratar el tema de la violación del privilegio militar de Pere de Santacília, detenido en el principado por la Inquisición, por crímenes cometidos fuera del país. En mayo de 1631 se integró en la comisión de dieciocho individuos para tratar de la petición del principado de armar algunas galeras para vigilancia de las costas. A mediados de enero de 1632 formaba parte de la célula de crisis de doce individuos que gestionó el peligro de la epidemia de peste del Rosellón. En febrero siguiente, se integraba en la embajada al virrey en protesta por la captura de Jordi de Fluvià y de Josep Estevanell.

A partir de la entrada en guerra contra Francia y del aumento de la presión de la Corona sobre el principado, Francesc de Tamarit intervino en continuas embajadas al virrey, casi siempre denunciando los excesos y/o incumplimientos de las Constituciones (contrafacciones). En marzo de 1635, formaba parte de una embajada al virrey en protesta por las largas ausencias de los jueces de la Real Audiencia, las cuales descuidaban el ejercicio de la justicia; el mes siguiente, asistió a la Junta de Brazos en la que se dio noticia del arresto de los mercaderes Rafael Matalí y Jaume Pi; en octubre de 1636 realizaba una nueva embajada al virrey, en protesta, esta vez, por los excesos del veguer Agustí Forés (quien secuestraba jóvenes para alistarlos al Ejército), en junio de 1638, otra para inquirir sobre los presos que el alguacil Montredón había excarcelado para trasladar a Madrid, etc. En abril de 1637, en las actas de la Diputación aparece como protector del Brazo Militar, asistiendo junto con muchos otros caballeros a los oficios solemnes por el sufragio de las almas de diputados y oidores.

En junio siguiente, fue nombrado miembro de la comisión Trentasisena para tratar de la contrafacción que representaba la convocatoria del usage Princeps Namquae (acaecida para obligar al país a servir en la campaña militar de Leucata) y en los meses siguientes integró diversas embajadas al virrey contra la convocatoria militar de somatén general.

En 22 de julio de 1638 se produjo una nueva extracción para nombrar a los tres diputados del trienio, y Francesc de Tamarit salió elegido diputado militar, uno de los cargos supremos en el gobierno del país, cargo que le implicaría muy directamente en los principales hechos por los que éste atravesaría. Del partido de Pau Claris, luchó junto a éste para oponerse políticamente a los proyectos del conde duque de Olivares que pretendían implicar al principado en la guerra contra Francia. A lo largo de 1639, tomó parte activa en la campaña para la recuperación de la fortaleza de Salses, no tan sólo en la formación y organización de levas, sino también en la cobertura de los soldados catalanes en el frente. Constituyó uno de los episodios más significativos la visita que realizó a las trincheras de Salses, donde pudo comprobar personalmente el enorme drama humano que supuso; allí se ganó Tamarit, el cariño y el respeto general de las capas más humildes del pueblo catalán. Una vez finalizada la campaña militar (enero de 1640), Tamarit y el virrey, conde de Santa Coloma, pudieron regresar a Barcelona, y, mientras éste fue gélidamente recibido a su llegada a la capital, la recepción que los barceloneses reservaron a su diputado militar fue triunfante.

A partir de estos hechos, se disparan los acontecimientos, el equipo de gobierno catalán, con Tamarit al frente, se opuso con más fuerza que nunca a las disposiciones militares de la Corona, adoptando una actitud de pasiva rebeldía, hasta que el 18 de marzo de 1640 el alguacil Montredón arrestó al diputado Francesc de Tamarit y lo encarceló en las prisiones reales, junto con los consellers Francesc-Joan de Vergòs y Lleonard Serra. La conmoción que sacudió a la clase política catalana fue terrible. Se enviaron embajadas al virrey, y una nutrida delegación a la Corte, a la cual no quiso recibir el Monarca; entre otras disposiciones y muestras de inconformidad, no se celebró en Barcelona el día de Sant Jordi. El 22 de mayo siguiente, se produjo en la capital el primero de los motines de la revuelta de los Segadors, en el decurso del cual, el populacho (más de tres mil enfurecidos segadores) asaltó las prisiones reales y liberó a Tamarit, Vergòs y Serra, sin que el virrey conde de Santa Coloma osase oponerse ni volver a arrestarlos. Asesinado Santa Coloma, Tamarit acudió a asistir al nuevo virrey, el duque de Cardona, a quien acompañó a Perpiñán. Sin embargo, Cardona falleció al cabo de poco, el Ejército del Norte estaba del todo descontrolado y las revueltas por todo el país imposibles de atajar.

Consumada la revolución política, Tamarit se dispuso a consolidarla, y, como mayor autoridad entendida en la milicia, fue destinado al Rosellón para someter al Ejército Real, frente en el que permaneció hostigando las tropas de Felipe IV, hasta que en enero de 1641, ante la inminente llegada del Ejército del marqués de Los Vélez, fue nombrado miembro del Consejo de Guerra y llamado a gobernar las pocas fuerzas catalanas en la defensa de la capital. En esa guisa participó en la victoriosa jornada de Montjuic, siendo ese día la máxima autoridad política y militar sobre el campo de batalla, junto con el conseller en cap y el francés Du Plessis. Llegada toda la ayuda militar de Luis XIII, se organizó rápidamente una contraofensiva general con el objeto de expulsar al Ejército felipista del principado, y Tamarit fue nombrado generalísimo del Ejército catalán en el asedio de Tarragona.

Participó en dicho sitio, tomando parte activa en la batalla de Tamarit (10 de junio de 1641), hasta que el 5 de julio tuvo que regresar a Barcelona.

Francesc de Tamarit ha sido considerado en la historiografía como uno de los padres de la revolución catalana de 1640. Melo dijo de él, en uno de los pocos comentarios de admiración hacia uno de los dirigentes de la sedición, que fue “hombre, que juntamente llegó a enseñar la milicia a los suyos y aprender entre ellos; pero ya en opinión de capitán [...]”. En absoluto partidario de la ayuda militar francesa, Tamarit se opuso siempre a ella e intentó limitarla de manera que las fuerzas catalanas fueran siempre superiores a las francesas y de que ningún mando militar francés estuviera por encima de uno catalán. Al no conseguirlo, por el ascenso imparable del general La Mothe, Tamarit fue progresivamente retirándose de la actividad política y militar. A principios de 1642 ocupaba el cargo de lugarteniente del capitán general, en cuyo puesto tuvo que entregar al prisionero Juanetín Doria a los franceses; poco más tarde figura con el cargo de lugarteniente de maestre racional, pero su rastro desaparece ya de las actas de la Diputación.

Testó el 30 de marzo de 1653, disponiendo su reposo en la iglesia del arcángel San Miguel y dejando por heredero al doncel Josep de Jover.

Francesc de Tamarit fue carlán de Montclar, Espuñola y Montmajor, feudos que poseyó su tío Miquel por habérselos comprado a su hermano mayor Francesc, señor de Rodoñá, pero habitaba en Barcelona, en su casa entre la bajada de San Miquel y la plaza de Camprodó. Tamarit de Rifós compró las carlanías a su primo Miquel, sucesor del anterior, en 1628. Se había desposado con Maria de Amat Desbosch, hija de Joan de Amat de Astor y de Petronila Desbosch, y se cree que en 1636 volvió a hacerlo con Joana de Viver, viuda dos veces (de Rafael de Santmartí, doncel gerundense, y de Francesc de Ardena d’Ortaffà).

De su primera unión tuvo a sus dos hijos, Miquel y Eulàlia, casada en 1643 con Felip de Copons de Aiguaviva- Tamarit, señor de Salomó. Miquel de Tamarit de Amat (1632-c. 1688) combatió en la guerra en el bando catalano-francés, por lo que, en 1652 tuvo que exiliarse a Perpiñán. Luis XIV le recompensó con los bienes confiscados a Francesc de Orís, señor de Nefrach y de Joan Cornell, y en 1660 recuperó las carlanías de Montclar, Espuñola y Montmajor, que su padre había enajenado antes de morir, así como el resto de sus bienes paternos (que le cedió Josep de Jover en mayo de 1660). Miquel de Tamarit casó en 1663 con Magdalena de Ros, viuda de Aleix de Sentmenat, de quienes continuó la sucesión de sus carlanías.

 

Fuentes y bibl.: Archivo de la Corona de Aragón, Arxiu Pablo de Sàrraga, caja n.º 108, camisa “Tamarit”; Archivo Histórico de Protocolos de Barcelona, Pedro Pablo Vives, notario, libro sexto de testamentos (1640-1652), fol. 152v.

A. y A. García Carrafa, Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano Americana, t. LXXXIV, Madrid, Hauser y Menet, 1961, págs. 72-73; Ph. Lazerme, Noblesa catalana. Cavallers y burgesos honrats de Rosselló y Cerdanya, vols. I, II y III, La Roche- sur-Yon, Imprimerie Centrale de l’Ouest, 1976, pág. 338, págs. 296, 386 y 418 y págs. 182 y 388, respect.; J. Capeille, Dictionnaire de biographies roussillonnaises, Marseille, Laffitte reprints, 1978, págs. 599-600; F. M. de Melo, Historia de los movimientos de separación y guerra de Cataluña en tiempos de Felipe IV [...], Cadiz, Universidad, 1990, pág. 202; Dietaris de la Generalitat de Catalunya, IV (1611-1623), Barcelona, Generalitat de Catalunya, 1997, págs. 14, 372, 510, 570, 580, 589 y 591-592; V (1623-1644), 1999, págs. 37, 78, 88, 100, 166, 369, 400, 585, 714, 729, 811, 816, 827, 1018, 1032, 1041, 1134, 1146, 1159, 1162, 1184, 1186, 1239 y 1253; VI (1644-1656), 2000, págs. 1252 y 1424; M. Güell, “La batalla de Tamarit (10 de juny de 1641)”, en Estudis Altafullencs, 26 (2002) 7-21, págs. 15 y 17; El setge de Tarragona de 1641, Tarragona, Arola Editors, 2003, págs. 40-41, 46-47 y 78; J. M. Solé i Sabaté (ed.), Història de la Generalitat de Catalunya i dels seus presidents, t. II, Barcelona, Generalitat de Catalunya- Enciclopèdia Catalana, 2003, pág. 145; N. Florensa i Soler y M. Güell, “Pro Deo, Pro Regi, et Pro Patria”, en La revolució i la campanya militar de Catalunya de 1640 a les terres de Tarragona, Barcelona, Fundació Salvador Vives CasajuanaÒmnium, 2005, págs. 38, 53, 83, 91, 93, 247 y 250.

 

Manuel Güell Junkert