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José Mariano de la Riva Agüero y Sánchez Boquete

Biografía

Riva Agüero y Sánchez Boquete, José Mariano de la. Lima (Perú), 3.V.1783 – 21.V.1858. Primer presidente de la República del Perú tras la proclamación de su independencia, presidente del Estado Nor-Peruano (en la Confederación Perú-Boliviana) de 1838 a 1839.

Era el único hijo varón de José de la Riva Agüero y Basso Della Rovere, caballero de la Orden de Carlos III, y de María Josefa Sánchez Boquete y Román de Aulestia, cuyo hermano, Mariano Sánchez Boquete y Román de Aulestia, fue el IV marqués de Montealegre de Aulestia. Pertenecía, por lo tanto, a la nobleza virreinal, siendo su padre superintendente de la Real Casa de Moneda en Lima, con ilustres parientes en España; y su madre miembro de una de las primeras familias de la Ciudad de los Reyes (Lima) en el virreinato del Perú, a la que Felipe V le confirió el referido título en 1734. José Mariano de la Riva Agüero tuvo una sola hermana, Josefa de la Riva Agüero y Sánchez Boquete, que casó con Juan María de Gálvez y Montes de Oca, intendente del partido de Tarma.

Como muchos de los miembros de su clase, tuvo formación en el Ejército virreinal. Pronto se hizo notar por su carácter y por su afán de liderazgo, nutrido por la atención que desde su nacimiento recibiera de sus mayores, especialmente de su familia materna (de cuyo título era el eventual heredero). Fue enviado a España a comienzos del siglo XIX para completar su educación y seguir la carrera naval, proceso que interrumpió por visitar Francia tras la coronación de Napoleón I. De regreso en España, fue en 1807 hecho caballero de la Orden de Carlos III, como lo hubiera sido su padre años antes. Al poco tiempo, la invasión napoleónica de España le hizo participar en algunos enfrentamientos contra los franceses, concretamente en Guipúzcoa, en Burgos y en Córdoba. Al parecer, tuvo contactos con algunos criollos que desde España ya conspiraban por lograr la independencia americana, lo que decidió regresar a Perú para alentar dicha causa. Consiguió, para tal fin, que en 1810 se le nombrara contador y juez conservador del ramo de suertes y loterías del Tribunal Mayor de Cuentas de Lima. Tuvo dificultades en el viaje de regreso, concretamente en Buenos Aires, Montevideo y Mendoza, pues las autoridades españolas tenían noticias de sus actividades. Tras llegar a Lima se vinculó a varios intelectuales y aristócratas que, siguiendo los acontecimientos americanos, querían imitar a los rebeldes de Chile y Buenos Aires, ciudades en que se instalaron Juntas de Gobierno de corte independentista. Formó parte de una logia masónica que se reunía en su casa o la de alguno de sus pares, como José Matías Vásquez de Acuña y Menacho, VII conde de la Vega del Ren.

Gobernaba el virreinato del Perú José Fernando de Abascal y Sousa (1806-1816), viejo funcionario que, resuelto a mantener el status quo previo a la intervención francesa y las Cortes de Cádiz, vigilaba a los sospechosos de rebeldía o sedición, dentro y aún fuera del virreinato.

Durante esos años se señaló a José de la Riva Agüero como integrante de una conspiración elitista, en la propia Ciudad de los Reyes, junto al conde de la Vega del Ren, a los hermanos de Juan José y Diego de Aliaga y otros. Todos fueron investigados entre 1814 y 1818, a fines de la gestión de Abascal y a comienzos de la de su sucesor —Joaquín de la Pezuela— y pendió sobre ellos amenaza de prisión y posiblemente penas mayores. José de la Riva Agüero supo salir airoso, defendiendo su pretendida inocencia. En él preguntaba cómo podía ser sospechoso de deslealtad dada su posición y la de su familia, incluyendo la de sus parientes colaterales y remotos, muchos de los cuales ocupaban cargos cortesanos y administrativos que se afanó en listar. Su argumentación y las influencias de su familia le libraron de mayor castigo, pero no aplacaron su convicción por la causa independentista, que venía germinando en él desde tiempo atrás, pese a sus alegatos de inocencia.

En 1816, en franca contradicción a dichas proclamas de lealtad, escribió una Manifestación histórica y política de la revolución de América, que fue publicada anónimamente en Buenos Aires en 1818. En ella expuso 28 causas que justificaban la revolución contra el sistema español en esta parte del mundo, manifestando claramente su posición, bien que bajo un pseudónimo.

Cuando desembarcara la expedición libertadora de José de San Martín, en la bahía de Paracas, en septiembre de 1820, se enlistó en sus filas y pronto contribuyó a la deserción de los integrantes del fidelista batallón Numancia, que se pasaron al bando rebelde.

En julio de 1821 fue uno de los 3504 firmantes del Acta de la Independencia del Perú y pronto fue condecorado con la Orden del Sol del Perú, creada por el referido libertador, el mismo que lo nombró prefecto del partido de Lima.

A la salida de San Martín del Perú, en septiembre de 1822 y tras la conferencia que tuvo con Simón Bolívar en julio de dicho año, quedó al frente del nuevo Estado independiente del Perú, una junta de gobierno presidida por el militar cuencano (nacido en el que fuera virreinato de Nueva Granada) José de la Mar y Cortázar. Tras dos reveses bélicos sufridos por las fuerzas de la Junta Gubernativa contra los realistas, una facción del ejército instó al Congreso a su disolución, el 26 de febrero de 1823, lo que se efectuó al día siguiente.

A este episodio se le conoce como Motín de Balconcillo, por el nombre de la hacienda fuera de Lima en que tuvo lugar. El 28 del mismo mes, el Congreso eligió a Riva Agüero —uno de los más insignes peruanos natos y conspicuo partidario de la causa de la independencia desde varios años atrás— como presidente de la República. Sin duda Riva Agüero venía trabajando en busca de dicho nombramiento, que ahora lo colocaba al frente de su país. Coronó así sus ambiciones, siendo adicionalmente ascendido por el mismo Congreso a la dignidad de gran mariscal del Perú. Sin embargo, su jefatura era sólo parcial, pues el ejército leal a Fernando VII, bajo el último virrey (José de la Serna) aún ocupaba buena parte de la sierra peruana. El nuevo gobierno era, por lo tanto, bastante precario, máxime porque Simón Bolívar —que se aprestaba a ingresar en territorio peruano para proseguir la guerra por la independencia americana— tenía sus propios planes en torno al destino del Perú.

No obstante, Riva Agüero pudo llevar a cabo algunas obras de importancia, principalmente: 1) reorganizar el ejército y la armada, que colocó bajo las órdenes del militar paceño Andrés de Santa Cruz —el primero— y el marino de origen inglés Martín Jorge Guisse, la segunda; 2) ordenar una campaña a diferentes puntos del sur del país —conocida como Segunda Campaña de Intermedios— para enfrentar a los realistas, la que pese a algunos éxitos iniciales terminó con la derrota de Zepita (25 de agosto de 1823) a orillas del lago Titicaca; 3) obtención del primer préstamo inglés —1.200.000 libras— necesario tanto para la campaña contra las fuerzas del virrey como para sentar las bases de su gobierno; y 4) solicitar ayuda a Simón Bolívar para continuar en la gesta emancipadora, iniciativa que le resultaría —al poco tiempo— contraproducente.

La presencia del grueso del Ejército peruano en el sur hizo que Lima quedara desguarnecida y que de ello se aprovechara un brazo del ejército fidelista para tomarla el 19 de junio de 1823. Por precaución, Riva Agüero y su gobierno se trasladaron días antes a los castillos del Callao. El Congreso resolvió el traslado de los poderes ejecutivo y legislativo a la ciudad norteña de Trujillo, al tiempo que otorgó poderes militares especiales a Antonio José de Sucre, lugarteniente de Bolívar, cuya presencia en el Perú fue formalmente solicitada. Pero días después el mismo Congreso le otorgó facultades de mando político a Sucre, destituyendo a Riva Agüero el 23 del mismo mes y año. José de la Riva Agüero, que desconoció esta medida, partió a Trujillo para reorganizar su gobierno con quienes le eran aún leales, destituyendo a su vez al Congreso que le había depuesto. Este último nombró presidente provisorio al aristócrata —igualmente limeño— José Bernardo Tagle y Portocarrero, IV marqués de Torre Tagle, con lo que el bando independentista se vio con dos presidentes que se desautorizaban mutuamente.

Contando Tagle con el apoyo de Bolívar, Riva Agüero no le quedó otro camino sino tratar de entablar negociaciones con el virrey, para encontrar alguna fórmula que permitiera la independencia con la anuencia de España. Falló en sus intentos y, ordenada su captura por Bolívar, logró exiliarse a Guayaquil, de donde partió a Europa al poco tiempo.

Luego de fracasar en sus intentos de obtener el apoyo de Inglaterra, José de la Riva Agüero pasó a Bruselas, donde casó el 26 de julio de 1826 con la princesa Carolina de Looz-Corswarem y Nue (o Nu, como también figura), perteneciente a una familia de duques y príncipes soberanos de un micro estado en el extinguido Sacro Imperio Romano Germánico. El acta de registro matrimonial civil (seguido o precedido por el matrimonio religioso, oficiado según declaraciones del propio Riva Agüero en su testamento de 1854) dice lo siguiente: de “Su Excelencia el muy noble Señor Don José Mariano de la Riva Agüero, de edad de treinta y ocho años pasados, nacido en Lima en el Perú, sucesor inmediato del Marquesado de Montealegre de Aulestia, Caballero de la Real y distinguida Orden de España de Carlos III; elegido Presidente de la República del Perú y Gran Mariscal de los Ejércitos de dicha República, que habita en Bruselas en la calle de Parchemin, sección 7; hijo mayor de edad del difunto Señor don José de la Riva Agüero [y Basso della Rovere], en vida caballero de la orden de España de Carlos III, del consejo de Su Majestad el Rey de España y Superintendente de la Casa de Moneda, y de la Señora doña Josefa Sánchez-Boquete [y Román de Aulestia] su viuda... y de la otra la muy noble Señorita Arnoldina Carolina Irene, Princesa de Looz Corswarren [sic], de edad de diez y nueve años y un mes, nacida en Niel, distrito de Hafselt, Provincia de Limbourg, el 28 de junio de 1807, que vive en esta Comuna de Uccle, casa de su madre y de su padrastro, hija de menor edad de su Alteza Serenísima el Príncipe Carlos Luis Augusto Fernando Manuel, Duque de Looz Corswarren y de Corswarren Looz [sic], en su vida reputado Príncipe del Imperio Germánico, en Rheina Wolbeck, miembro del orden ecuestre de la provincia de Limbourg, que falleció en esta Comuna el 16 de Septiembre de 1822; y de la muy noble Señora Maria Carolina, de los Barones de Nu, que todavía vive, de edad de cuarenta y seis años, su madre, domiciliada en la misma Comuna, aquí presente y dando su consentimiento y a este efecto asistida y autorizada por su esposo actual el Noble Señor Alfonso Prudente Huyttens de Beaufort de edad de 45 años, propietario domiciliado en esta Comuna”. Se rumoreó que tras su matrimonio pretendía zarpar hacia Perú para hacerse coronar en estas tierras, o apoyar la de un infante español. Se embarcó en 1828, estableciéndose en Santiago de Chile, desde donde logró regresar al Perú en 1831. Incorporado como diputado en la Convención Nacional que en 1833 nombró presidente a Luis José de Orbegoso y Moncada, le prestó su adhesión a lo largo de su gobierno, el mismo que lo nombrara ministro plenipotenciario en Santiago de Chile. Creada la Confederación Perú- Boliviana, entre el mariscal Santa Cruz y el mariscal de Orbegoso, Riva Agüero volvió al Perú en julio de 1836 cuando se preparaba en Chile la llamada Expedición Restauradora, que pretendía desbaratar la mencionada confederación. Dos años después y en reemplazo de Orbegoso fue nombrado presidente del Estado Nor Peruano (que junto con Sur Peruano y con el de Bolivia conformaban la mencionada Confederación), cargo que ocupó del 11 de julio de 1838 al 24 de enero de 1839, en que derrotado el estado confederado en la batalla de Yungay, hubo de partir nuevamente al destierro en Guayaquil. Regresó al Perú en 1843, para tratar de recuperar los restos de su antigua fortuna. Ya retirado de la actividad pública se entretuvo redactando sus Memorias, que se publicaron en dos volúmenes, bajo el seudónimo de P. Pruvonena.

Testó en Lima el 18 de julio de 1854.

José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete falleció en la misma ciudad el 21 de mayo de 1858, siendo sepultados sus restos en el cuartel de San Lino de su Cementerio General (hoy llamado Cementerio Presbítero Maestro) y luego trasladados al mausoleo de sus descendientes en el mismo camposanto. Algunos años antes y contra su voluntad, su esposa regresó a Europa, donde vivía aún en 1871 llamándose “Madame Douairière de la Riva Agüero, Marquise de Monte Alegre-d’Aulestia, née Princesse de Looz-Corswarem” (pasaporte dado en Bruselas el 4 de agosto de 1871). Fueron padres de: 1) José Carlos Fulgencio Pedro Regalado, nacido en Bruselas el 27 de mayo de 1827; 2) Carolina Xaviera Nicolasa Josefina, nacida en Bruselas el 16 de junio de 1829, que luego vivió acompañando a su madre; 3) Carlos Manuel Alfonso, bautizado el 8 de octubre de 1831 (de cuatro meses y veintiún días) en la parroquia de Valparaíso, Chile; 4) Alfonso Octavio Luis Manuel, nacido en Lima el 6 de diciembre de 1834; y 5) Andrés Manuel Severino, nacido en Lima el 28 de junio de 1837. El primogénito fue hombre público destacado, firmante del tratado de mutua defensa entre Perú y Bolivia en 1873 (tratado que en 1879 arrastraría al Perú a la llamada Guerra del Pacífico, de Chile contra Bolivia y el Perú). También fue presidente transitorio del Senado en 1878, falleciendo en 1881. Nieto de este último (y bisnieto del primer presidente del Perú) fue el insigne historiador, literato y político peruano José de la Riva Agüero y Osma (1885-1944).

 

Obras de ~: P. Pruvonena (seud. de ~), Memorias y documentos para la historia de la Independencia del Perú y causas del mal éxito que ha tenido ésta. Obra póstuma, París, Librairie Garnier, 1858, 2 vols.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Riva Agüero (Lima), en Colección Documental de la Independencia del Perú, t. XVI, investigación y pról. de José A. de la Puente Candamo y Carlos Deustua Pimentel, Lima (Perú), Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, 1976, págs. 32-34 y 195-224; Archivo General de Indias (Sevilla), Audiencia de Lima, leg. n.º 603 (Carta del 21 de abril de 1818 y declaración del 25 de septiembre de 1819); Archivo General de la Nación del Perú (Lima), Protocolo 177, siglo XIX, Notario José Cubillas, folio 157.

M. de Mendiburu, “Riva Agüero, José de la”, en Diccionario Histórico Biográfico del Perú, t. IX, Lima, Librería e Imprenta Gil, 1934, págs. 370-376; J. Basadre, Historia de la República del Perú, t. I, Lima, Ediciones Historia, 1961, págs. 26-57; R. Vargas Ugarte (SI), Historia General del Perú. La Emancipación, ts. VI y VIII, Lima, Editor Carlos Milla Batres, 1971, págs. 258-311 y págs. 102-150 y 214-247, respect.; “Riva Agüero, José de la” y C. Milla Batres, “José de la Riva Agüero y Looz Corswarem” y “José de la Riva Agüero y Osma”, en C. Milla Batres (ed.), Diccionario Histórico y Biográfico del Perú. Siglos XV-XX, Lima, Editorial Milla Batres, 1986, págs. 24- 27; A. Rosas Siles, “La nobleza titulada del virreinato del Perú”, en Revista del Instituto Peruano de Investigaciones Genealógicas (Lima), n.° 21 (1995), págs. 165-169; P. H. Marks, Deconstructing Legitimacy: Viceroys, Merchants, and the Military in Late Colonial Peru, Pennsylvania (Estados Unidos), University Park-Pennsylvania State University Press, 2007, pág. 222.

 

Paul Rizo Patrón Boylan