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Lorenzo Ferrer Maldonado

Biografía

Ferrer Maldonado, Lorenzo. Guadix (Granada), c. 1550 – Madrid, 12.I.1625. Navegante y geógrafo apócrifo, estafador y falsificador.

Perteneciente a una familia proveniente de Berja, en la Baja Alpujarra almeriense, que posiblemente se asentaran en Guadix buscando mejores perspectivas económicas y sociales en el interior granadino.

En Guadix nació Ferrer Maldonado y cuando la guerra granadina de los moriscos, entre los años 1568 y 1570, tomó parte a las órdenes de su paisano Lope de Figueroa, personaje, este último, que estuvo después en Lepanto, llevándose consigo numerosos accitanos.

Muy posiblemente, las noticias que a su vuelta trajeron aquellos hombres, junto con las que llegaban de las expediciones de otro accitano, Pedro de Mendoza, primer adelantado del Río de La Plata, debieron de influir en el imaginativo ánimo de Ferrer Maldonado.

En la década de 1580, Lorenzo Ferrer Maldonado, otro hermano varón y sus cuatro hermanas quedaron huérfanos de padre y, durante el bienio de 1581 a 1583, aparece la firma de Micer Lorenzo Ferrer en diversas escrituras como fiador de su madre, Inés Maldonado. En 1584, la situación económica de la familia había menguado considerablemente como consecuencia de la venta por parte de la viuda de las fincas habidas en la herencia, lo que dio lugar a ciertas desavenencias entre la madre y los hijos, que llevó a éstos a pedir la anulación de aquellas ventas. Paralelamente, Lorenzo Ferrer Maldonado se vio obligado a tomar oficio de jurado en el Cabildo de Guadix. Dos años más tarde, se aprecia nuevamente cómo el peculio de Ferrer Maldonado se deterioró aún más, al tener que vender su caballo por 26 ducados, por lo que decidió dar poder a su madre y a un cuñado para reclamar en la Corte ciertos bienes en la Alpujarra, que aún no habían sido entregados desde que los ganaran como botín en la guerra de los moriscos, gestión que dio sus frutos y permitió a Lorenzo Ferrer Maldonado contraer matrimonio con una dama de Granada, hija de Beatriz de Montiel.

Desapareció de Guadix en septiembre de 1587 y no retornó a la ciudad accitana hasta febrero de 1589 y con cierta fortuna, pues pagó con solvencia el ajuar doméstico de su esposa y compró esclavos.

Su ausencia y la prosperidad con la que retornó, según relató, fue debido a su discutida aventura marítima en la que supuestamente descubrió el paso del noroeste por el estrecho de Anián, que le permitió acceder por el norte de América navegando desde el océano Atlántico hasta el Pacífico, logrando acortar en varios meses la travesía entre España y sus territorios de ultramar en Asia. Este viaje apócrifo tuvo bastante trascendencia, con grandes detractores y partidarios de las posibilidades de éxito de la empresa, que incluso motivó en los siglos posteriores que la Corona sufragara diversas expediciones, como la de Antonio Valdés o Malaspina, para encontrar el canal que Ferrer Maldonado afirmaba haber descubierto.

Tuvo incluso repercusión internacional, cuando en 1789 el geógrafo francés, Buache de la Neuville, en la Academia de Ciencias de París defendió la veracidad de la existencia del estrecho encontrado por Ferrer Maldonado, a pesar de que en 1728 el danés Vittus Bering había logrado surcar el estrecho que hoy lleva su nombre y constatar que América y Asia se hallaban separadas, pero que los océanos Atlántico y Pacífico no se comunicaban por el norte; lo cierto es que, si bien difícilmente Ferrer Maldonado había podido concluir su hazaña marítima por las condiciones técnicas de su época, el explorador noruego Amundsen demostró en 1906 que tal mito geográfico era una realidad.

Con todo, parece que dilapidó rápidamente sus caudales desde que se asentó nuevamente en Guadix, en 1589, alquilando una casa, pues en enero de 1590 vendió sus esclavos y, un mes más tarde, él y sus hermanos también vendieron la capilla familiar que tenían en Berja, y, además, dio poder al procurador Luis Serrano para reclamar sus salarios del tiempo en que fue capitán de las naves La Esperanza y la Santa Ana, con las cuales presuntamente salió del puerto de Lisboa, cruzó el Atlántico y arribó a la península del Labrador para, después, pasar el estrecho de Davis y la bahía de Baffin, internándose entre las islas puertas del Glacial Ártico, cambiar el rumbo al llegar a este océano hacia el sudoeste y alcanzar el estrecho de Anián, el supuesto canal natural que unía los océanos Atlántico y Pacífico, gracias al cual llegó a China en sólo tres meses de navegación.

La escasez de medios económicos le hizo emigrar nuevamente de Guadix, donde aparecía esporádicamente en los años 1593 y 1595, declarando en noviembre de este último año ser vecino de Granada.

Por una causa que se siguió en el año 1600 en la Sala del Crimen de la Chancillería de Granada como consecuencia de una denuncia por estafa de Juan Bautista Centurión, II marqués de Estepa, contra Lorenzo Ferrer Maldonado, se sabe de este personaje por los testigos que declararon en la misma que lo tenían por “hombre de grande ingenio, que había compuesto un libro muy curioso, que sabía muchas lenguas, y cantar, pintar y levantar figuras; que era gran retórico, latino y astrólogo”, y que era conocido por haber falsificado escrituras y otros documentos públicos. Cuando se le intentó prender en Guadix, huyó a Madrid, donde podía pasar algo más desapercibido. En la capital de España hizo lo posible para acercarse a la Corte con sus artes embaucadoras y, así, en 1615, logró, tras presentar varios memoriales dirigidos al rey Felipe III detallando sus descubrimientos y afirmando que, como alquimista, había conseguido descifrar las claves ocultas en las Clavículas de Salomón, uno de los grimorios más enigmáticos de la literatura exotérica, con lo que adquirió el conocimiento de poder transformar los bajos metales en oro, a la vez que, como matemático, astrólogo y cosmógrafo, ofrecía su descubrimiento de la aguja fija y el modo de hallar la longitud en el mar; es decir, el primer compás de navegación fijo con el que se podía hallar en todo momento la longitud por la que se navegaba, toda una revolución para la ciencia náutica de la época, logrando sacar de la Corona más de 5.000 ducados por este aparato que afirmaba haber inventado. Ante el éxito de su estafa, incluso se aventuró a pedir del Rey el sobreseimiento de la causa abierta en la Chancillería de Granada, lo que también logró. Parece que continuó aplicando sus experiencias encomendadas, hasta su muerte a primeros de 1625, en una casa posada de la calle Silva de Madrid, siendo enterrado en la capilla de Nuestra Señora de la parroquia de San Martín por disposición testamentaria. Póstumamente, apareció en Alcalá de Henares su obra Imagen del mundo sobre la esfera, cosmografía, geografía y arte de navegar. Entre sus notas biográficas hacía mención de haber sido un consumado marinero, que empezó su carrera a los quince años navegando por los mares de Levante y Poniente, el de las Indias, y haciendo otras navegaciones más difíciles, que quiso examinarse de piloto porque así lo vio hacer a otros hidalgos que servían al Rey en las armadas, que se había criado en Flandes y en alguna de las ciudades hanseáticas. De las ocho partes en que divide esta obra, tan sólo la última trata de la hidrografía y el arte de navegar, pero con muy poco interés, y ni siquiera menciona el estrecho de Anián, ni su invento para hallar la longitud, algo propio del arte de navegar.

 

Obras de ~: Relación del descubrimiento del estrecho de Anian, que hice yo el capitan Lorenzo Ferrer Maldonado el año 1588, en la cual está la órden de la Navegacion y la disposicion del sitio y el modo de fortalecerle y asimismo las utilidades de esta Navegacion, y los daños que de no hacerla se siguen (en Archivo del Duque del Infantado, La Monclova, Sevilla); Señor. El Capitan Lorenço Ferrer Maldonado, dize qē ha mas de ocho años que con curioso desseo de saber cosas de importācia, que fuessen del seruicio de Dios y de V. Magestad, y bien comū, estudio prolijamēte el arte de fixar las agujar de nauegar... [Exposición de Lorenzo Ferrer Maldonado, solicitando se le den instrucciones para hacer los experimentos de la aguja fija de navegar y de la determinación de la longitud], 1601-1625 (en Biblioteca Nacional de España, sign. A4, http://bibliotecadigitalhispanica.bne.es:80/webclient/DeliveryManager?pid=2696445&custom_att_2=simple_ viewer); Imagen del mundo sobre la esfera, cosmografia, y geografia, teorica de planetas, y arte de navegar, Alcalá de Henares (Madrid), Iuan García, y Antonio Duplastre, 1626.

 

Fuentes y bibl.: Archivo del Duque del Infantado (La Monclova, Sevilla), op. cit.; Archivo Histórico Nacional, Colección de Documentos de Indias, Diversos-Colecciones, 31, n. 104 (Disertación sobre la lexitimidad de La Navegación hecha en 1588 por Ferrer Maldonado desde las inmediaciones de Terranova a el Mar Pacífico; y a el contrario se examinan en esta ocasión las refleciones del S. de Buache presentadas a la Real Academia de Ciencias de París, el 31 de noviembre de 1790); Archivo General de Indias (Sevilla), Patronato Real, 262, r. 6 (Lorenzo Ferrer Maldonado: aguja fija y grados de longitud); Indiferente General, 428, leg. 34, fols. 181v.-182r. (Real Cédula al Presidente y jueces oficiales de la Casa de la Contratación de Sevilla para que, con cargo a la avería, se pague al capitán Lorenzo Ferrer Maldonado 40 escudos de matenimiento al mes y una ración ordinaria desde el dia que salga de la Corte y todo el tiempo que dure el viaje de ida y vuelta de la flota de Tierra Firme en la cual se ha de embarcar para experimientar sus proposiciones sobre la aguja fija y navegación de este a oeste), fols. 183v.-185r. (Real Cédula dando seguridad a Lorenzo Ferrer Maldonado de que sabiendo ciertas las 4 proposiciones que ha hecho sobre la aguja fija y punto fijo de navegación de este a oeste, se le darán 5.000 ducados de tenta anual para él y sus herederos), fols. 191r.-192v. (Real Cédula para que don Alonso de Sotomayor se embarque en la flota de Tierra Firme y asista a las experiencias que, el capitán Lorenzo Ferrer Maldonado, ha de hacer de sus cuatro proposiciones sobre la aguja fija y punto fijo de navegación de este a oeste, y desde el día que salga de la Corte y mientras dure el viaje se le paguen, con cargo a la avería, 50 escudos al mes, dándole 5 pagas adelantadas y 2 raciones ordinarias, diariamente en el barco), fols. 202r.-202v. (Real Cédula a Diego de Vergara Gaviria, receptor en el Consejo de Indias, para que, con cargo a lo aplicado a Cámara, entregue al capitán Lorenzo Ferrer Maldonado 200 ducados como ayuda a fabricar sus instrumentos para hacer la experiencias sobre la fijación de la aguja y navegación de Este a Oeste); Archivo de Protocolos Notariales de Guadix, Antonio de Cózar, marzo de 1586; Francisco de Molina, 18 de agosto de 1586; Juan Bautista Pisa, 23 de septiembre de 1587; José de Molina, 27 de septiembre de 1587; Melchor Gutiérrez, XXI, 14 de enero de 1589; Gregorio Mola, LIX, 24 de febrero de 1589; D. Gutiérrez, DCCLXVII, 10 de enero de 1590; Jerónimo de Mola, XIV-XV, 21 de enero de 1590; Santa Cruz, CCCXXVIII, 10 de mayo de 1593; Luis Bdo. Sanmartín, CCCLI, 19 de diciembre de 1593; Francisco Oliveros, DLIV, 22 de octubre de 1595; Juan Espinosa, 12 de octubre de 1632.

M. Fernández de Navarrete, Examen histórico-crítico de los viajes y descubrimientos apócrifos del Capitán Lorenzo Ferrer Maldonado, de Juan de Fuca, y del Almirante Bartolomé de Fonte, Madrid, Imprenta de la Viuda de Calero, 1849; P. de Novo y Colson, Sobre los viajes apócrifos de Juan de Fuca y de Lorenzo Ferrer Maldonado, Madrid, Imprenta de Fortanet, 1881, págs. 49-188; C. Asenjo Sedano, “El misterioso navegante descubridor Lorenzo Ferrer Maldonado, siglos xvi-xvii”, en Revista de Historia Naval (Instituto de Historia y Cultura Naval Armada Española, Madrid), año VI, n.º 22 (1988), págs. 17-25; M.ª P. de San Pío Aladrén, Expediciones Españolas del Siglo xviii, Madrid, Mapfre, 1992 (col. Mar y América, 12); C. Alonso Mendizábal, Lorenzo Ferrer Maldonado: el misterio del paso del noroeste, Barcelona, Noray, 2004 (col. Narrativa Marítima, 5); G. Fernández Morente e I. Fernández Vial, “Lorenzo Ferrer Maldonado: Hombre de guerra, astrólogo, alquimista y ¿marino embaucador?”, en ABC (Sevilla), 3 de enero de 2009, pág. 37; L. Conde Salazar, “El fabulador fabuloso Lorenzo Ferrer Maldonado”, en ABC (Sevilla), 21 de julio de 2010, págs. 88-89.

 

María Luisa Rovira Jiménez de la Serna, condesa de los Andes