Ayuda

Tomás de Azula y Uríen

Biografía

Azula y Urien, Tomás de. Abadiano (Vizcaya), 7.3.1830 – Milán (Italia), I-II.1885. Tenor.  

Dio sus primeros pasos como tenor de zarzuela. En septiembre de 1854 aparece como primer tenor de la compañía que actúa en Vitoria, con la que interpreta El Dominó Azul, de Arrieta. La temporada se debió interrumpir en noviembre a causa de la epidemia de cólera.

Hasta 1858 continúa recorriendo distintas provincias españolas con compañías de zarzuela, si bien en abril de 1856 ya protagoniza Ernani, de Verdi, en La Coruña, sin abandonar por ello su dedicación preferente a la zarzuela. En estos primeros años algún crítico musical opina que está cantando fuera de su tesitura natural que es la de barítono. Igual juicio recibe en Sevilla, en 1856, aunque con anterioridad, en sus actuaciones en La Coruña, algún crítico ha resaltado su magnífica voz de tenor que, si se aplica, promete ser un segundo Unanúe. Como norma, las distintas crónicas coinciden en poner de relieve su voluminosa voz de tenor y la bravura de sus cantos. Cuando en 1858 debuta en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, un crítico de tanto prestigio como Julio Nombela le presenta como tenor con voz de mucha extensión, cuya figura le favorece mucho. Afirma que necesita escuela, que no duda que alcanzará pues se ha puesto bajo la dirección del maestro Cappa.

En marzo de 1865 figura como tenor en la compañía que actuará en el teatro de Porta Carinzia, en Viena, en la que le acompañan Elisa Volpini y Desirée Artot. El 23 de septiembre de ese año debuta en el teatro de la Scala, de Milán, cantando Giovanna d´Arco, de Verdi. La crítica destaca su voz de “tenor serio”, infrecuente en aquel momento, y de muy buenos timbre y extensión. Parece, por tanto, que ya estaba corregida aquella inicial cortedad en el agudo que había llevado a algún crítico a clasificarle como barítono. El 4 de noviembre interpreta en el mismo teatro Rebecca, ópera de Pisani, que protagoniza Teresina Stolz. Desde Milán pasa a Trieste, no atendiendo a la llamada que ha recibido para cantar en el teatro Real de Madrid. Su triunfo en aquella ciudad con Un Ballo in Maschera es pleno.

 Al fin, el 4 de abril de 1866 debuta en el teatro Real cantando Norma y a continuación La Favorita. La Gaceta Musical de Madrid le define como tenor joven y de agradable presencia, dotado de una voz de tenor serio robusta y afinada, que canta con desembarazo y laudable precisión. La Escena lo encuentra muy superior a los tenores que le han precedido ese año sobre las tablas del teatro Real. El Contemporáneo pone de manifiesto las grandes facultades vocales de que hizo alarde en La Favorita. Tras de esta ópera representó Un Ballo in Maschera. El día 23 de mayo intervendría en un gran concierto a beneficio de la Sociedad Artístico Musical de Socorros Mutuos junto a figuras de la categoría de Enrico Tamberlick, máximo tenor del momento, o del violinista Jesús Monasterio. En el resto del año actuará en Venecia y Roma, en esta última junto a Bárbara y Carlota Marchisio y Antonio Cotogni.                En febrero de 1868 repite en Liorna representaciones de Un Ballo in Maschera, en las que le resulta ineludible bisar siempre la barcarola “Di tu se fedele”. En diciembre de 1870 es el teatro Real de Malta el que presencia sus éxitos en esta misma ópera, añadiéndose a ellos los alcanzados con La Africana, en la que luce su voz de tenor serio, extensa y potente, mereciendo repetidos aplausos del público. Desde allí marcha a Piacenza donde canta “Jone”, de Petrella, de modo que supera las esperanzas puestas en él y desata el entusiasmo del público que le obliga a repetir el aria del cuarto acto. Asegura la crítica que después de Negrini nunca se había cantado tan perfectamente tan difícil papel. 

La sucesión de éxitos hace que el gobierno de Madrid le conceda la Cruz de Carlos III que antes había otorgado a Tamberlick, Fraschini, Mongini, Stagno y Naudin, tenores todos de relevantes méritos. En 1871 realiza una larga temporada en Lima interpretando óperas de bien diferenciados estilos, con títulos tan importantes como Roberto el Diablo, Il Trovatore o Lucrezia Borgia. El éxito alcanzado determina que al término de la misma firme contrato para el año siguiente. En el otoño de 1872 actúa en San Petersburgo y Odessa. A su repertorio ha añadido otras obras de gran reclamo como Il Profeta y La Forza del Destino. En 1873 canta en Catania donde a óperas habituales de su repertorio añade Roberto Devereux. Pasa después a Turín y desde allí marcha a Cádiz, donde termina el año con una temporada que se prolonga hasta los comienzos del siguiente, en la que ofrece la importante novedad, en su repertorio, de “Poliuto”.                                                           

En 1874 actúa en Méjico, desde el verano hasta terminar el año. El distrito federal y después Puebla asisten a sus actuaciones en las que ofrece otras obras nuevas como Rigoletto, Ruy Blas, Los Hugonotes y Lucia di Lammermoor.

En el teatro Liceo, de Barcelona, tiene sus más importantes actuaciones de 1875. En cambio, en 1876, las tendrá en el Teatro Nacional de Bucarest, en el que hace una temporada que basa, podríamos decir, en un ciclo verdiano, que incluye Aida, Un Ballo in Maschera, Ernani e Il Trovatore. En 1877 termina su estancia allí con representaciones de Roberto el Diablo en enero y Norma en febrero. Son las últimas actuaciones suyas de que tengo noticia. El 12 de febrero de 1885 La Correspondencia Musical daba la noticia de que había fallecido en Milán, ciudad en la que era muy querido.                                                    

Por las críticas de actuaciones suyas que han llegado a nosotros, podemos considerar a Azula como un tenor típico verdiano, de voz amplia y vibrante y agudos eficaces, capaz de extenderse a repertorio de spinto. Acaso Verdi era el compositor más apropiado para su voz, pero podía también hacer los debidos honores a obras belcantistas como Lucía di Lammermoor, La Favorita o Lucrezia Borgia. En síntesis, un tenor español perteneciente a un determinado grupo que presenta características peculiares y que tuvo sus máximos exponentes en Pedro Unanúe, Antonio Aramburo y Julián Biel.

 

Bibl.: La Suerte, 1856; La Zambomba, 1857; El Diario Español, 1858; La España Artística, 1858; Gaceta Musical de Madrid, 1866;  El Entreacto, 1871; N. Dentici: Diccionario Biográfico de Cantantes Vascos de Ópera y Zarzuela. Bilbao, Diputación Foral de Bizkaia, 2002; V. García de la Puerta López: Pedro Unanúe (En Edición)

 

 

Vicente García de la Puerta López