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Macías

Biografía

Macías. El Enamorado. ¿Padrón (La Coruña)?, s. t. s. XIV – ?, ú. t. s. XIV. Poeta.

Poeta de la escuela galaico-castellana del que conservamos siete poemas que le son atribuidos en diversos cancioneros (con verosimilitud muy desigual), todos ellos en gallego, más otros cuya atribución comparte con poetas del mismo período (Villasandino y Fernán Pérez de Guzmán, por ejemplo). A diferencia de otros autores coetáneos como el propio Villasandino, su obra más segura se incluye por completo en el género amoroso cantiga en el seno de un cancionero, el de Baena, dominado por las pretensiones alegóricas retóricas y eruditas del dezir. Alterna los versos largos con los de pie quebrado, practica una dicción natural, exenta de los recursos de la annominatio, que dominaron tanto la cantiga de amor como la poesía de los grandes cancioneros cuatrocentistas y recurre con cierta frecuencia al símil. Practica también la poesía con citas, poco frecuente en la tradición ibérica (Cancionero de Baena, 310), en la que, sin lugar a dudas, se erigió en modelo, como lo fue en tantas otras cosas. Con todo, su posición histórica resulta difícil de establecer por la imprecisión de la cronología.

Quizá por su fijación en la temática amorosa, su obra no contiene referencias que podamos relacionar con hechos históricos conocidos. Sólo una rúbrica informa de que el poema lo “fizo Maçias contra el amor, enpero algunos trobadores dizen que la fizo contra el rrey don Pedro” (Cancionero de Baena, 308). El resto viene dado por la tradición poética que se forjó en torno a su persona.

Probablemente el hecho de ser el poeta de esta época más apegado a la temática amorosa, quizá también por alguna circunstancia biográfica más o menos próxima a la leyenda, durante el siglo XV se convirtió en el arquetipo de poeta amoroso y de leal enamorado.

De esta tradición se hicieron eco el condestable Pedro de Portugal, Hernán Núñez en sus comentarios al Laberinto de fortuna de Juan de Mena y Argote de Molina en su Nobleza del Andaluzía. El rasgo común a todos ellos es la muerte del poeta a manos del marido de la mujer que amaba; aunque los detalles cambian según las fuentes, se introducen en su leyenda personajes a todas luces ajenos, como Enrique de Villena, y hasta se convierte en su epitafio una canción donde afirma que “Aquesta lança sin falla [...] me firió e sin tardança” (Cancionero de Baena, 307), construyendo sobre su texto los pormenores del relato de su muerte.

Sobre la cronología, descartada la hipótesis de que fuera Enrique de Villena el maestre de Calatrava a quien servía (Argote de Molina), tiende a aceptarse, con Rennert, que vivió en la época del rey Pedro el Cruel, bajo el maestrazgo de Pedro de Muñiz y Godoy (1367-1384), lo cual es coherente con la rúbrica citada y con el período en que parece situarlo el marqués de Santillana; en este caso, sería el autor más antiguo entre los que sucedieron en Castilla a los trovadores galaico-portugueses. Juan Rodríguez del Padrón parece sugerir una relación de paisanaje, de donde puede inferirse que era gallego e, incluso, padronés.

Es, sin duda, el más difundido de los poetas de este período, anterior a la proliferación de cancioneros que se produce desde el segundo cuarto del siglo XV.

Tres composiciones, “Amor cruel e brioso”, “Con tan alto poderío” y “Probé de buscar mesura”, aparecen en cuatro cancioneros, “Cativo de minha tristura”, en cinco y “Ay señora en que fianza”, en seis. El recuento de las composiciones que citaron versos suyos resulta amplísimo: el marqués de Santillana, Antón de Montoro, Gonçalvo de Torquemada, Pere Torrelles, Diego de San Pedro y el anónimo del Cancionero de Herberey, por ejemplo. Pero lo es aún más el de los autores que lo mencionaron como arquetipo de enamorados: Juan de Mena lo sitúa en el círculo de Venus, el marqués de Santillana, en el Infierno de amor, así como su imitador Garci Sánchez de Badajoz, preso de Fortuna lo encontramos también en la Visión de amor de Juan de Andújar, y de nuevo en la Residencia de amor de Gregorio Silvestre. Lo citan, en otros contextos, Juan Rodríguez del Padrón, Juan Pimentel, fray Íñigo de Mendoza, Tapia, Rodrigo de Cota y el comendador Estúñiga entre los castellanos, Fernan Silveira, Juan de Meneses, Juan Manuel, Antonio Méndez y Camões en Portugal, donde aparece en el ciclo “cuidar e sospirar”. Si bien el siglo XVII lo trató, por lo general, en tono burlesco, el Romanticismo le devolvería un papel estelar a través de dos obras de Mariano José de Larra: el drama Macías y la novela histórica El doncel de don Enrique el Doliente.

 

Bibl.: A. H. Rennert, Macías o namorado, a Galician Trobador, Philadelphia, 1900 (Macías “o namorado”, un trovador gallego, est. crít. en ingl. por H. A. Rennert, trad. de J. Carré Alvarellos, La Coruña, Imprenta Ferrer, 1904); K. H. Vanderford, “Macías in Legend and Literature”, en Modern Philology, 31 (1933), págs. 35-64; J. Casas Rigall, “El enigma literario del trovador Macías”, en El Extramundi y los papeles de Iria Flavia, 6 (1966), págs. 11-45; T. Rodríguez Sánchez, “Macías en la literatura española”, en VV. AA., Homenaje a Pedro Sáinz Rodríguez, vol. II, Madrid, Fundación Universitaria Española, 1986, págs. 555-572; A. Zinato, Macías. L’esperienza poetica galego-castigliana, Venezia, Cafoscarina, 1996; M. Á. Pérez Priego, “Apuntes sobre la presencia de la literatura medieval en la poesía contemporánea”, en Medievalismo, 10 (2000), págs. 361-384; A. Cortijo Ocaña, “Galicia-Macías y la ficción sentimental. A propósito de la Historia de Leonardo y Camila del Viaje entretenido”, en A. Cortijo Ocaña, Estudos Galegos Medievais, Santa Barbara, University of California, 2001, págs. 155-175; C. Tato, “Apuntes sobre Macías”, en Quaderni del Dipartimento di Lingue e Letterature straniere moderne dell’Università di Pavia, 18 (2001), págs. 5-31; “Leyendo ID 0128 ‘Amor cruel e brioso’ de Macías”, en C. Parrilla y M. Pampín, Actas del IX Congreso de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval, vol. III, Noia, Toxosoutos, 2005, págs. 547-562.

 

Vicenç Beltran

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