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Beato Mariano de San José

Biografía

Altolaguirre Altolaguirre, Santiago. Beato Mariano de San José. Yurre (Vizcaya), 30.XII.1857 – Villanueva del Arzobispo (Jaén), 26.VII.1936. Religioso de la Orden de la Santísima Trinidad (OSST), teólogo, mártir, beato.

Hijo de padres muy cristianos, fue bautizado el mismo día de su nacimiento. Recibió una educación esmerada y, siendo muy joven, fue enviado a Begoña (Bilbao), donde ayudaba a la santa misa en el convento de las Clarisas. Allí, cuando tenía quince años, un religioso Trinitario le invitó a pertenecer a la Orden, a lo que accedió gustoso, trasladándose a Roma en 1872, pues no tenían casas en España. Hizo su aspirantado en el convento de San Carlino de las Cuatro Fuentes, de Roma; vistió el hábito en 1873 y profesó solemnemente en 1877. Estudió Filosofía y Teología en la Universidad Gregoriana. Se ordenó sacerdote en Roma el 28 de mayo de 1880. En 1881 fue destinado a la reciente fundación de Alcázar de San Juan, donde se dio de lleno a la vida apostólica.

Por su espíritu de abnegación y celo, acudían a él muchas personas en busca de consejo y dirección.

Nombrado para la fundación de Villanueva del Arzobispo (Jaén), en 1884, fue durante un año superior de dicha casa y hasta 1899, profesor de Teología Moral, excepto los años 1889-1890, en que fue superior del convento de Antequera (Málaga). Después fue superior de Alcázar de San Juan (1900-1903), secretario provincial (1903-1906), vicario de Villanueva del Arzobispo de 1910 a 1913, superior del mismo convento en 1906-1907 y en 1916-1920 y consejero provincial en los trienios 1907-1910, 1913-1916 y 1920-1929. Se distinguió por la ejemplaridad de su vida religiosa, con una intensa fe sobrenatural que le caracterizó siempre. Devotísimo de la Eucaristía, celebraba diariamente con fervor la santa misa. Era muy querido de todos en Villanueva del Arzobispo, y en este pueblo, que tantos beneficios había recibido de él, fue asesinado.

El 22 de julio de 1936 fueron detenidos los padres de la comunidad del santuario y llevados a los grupos escolares. Al día siguiente, 23 de julio, a las siete de la mañana, a él y al padre Lázaro los volvieron a subir al santuario, mientras eran maltratados por los milicianos y multitud de hombres y mujeres, que proferían gritos, blasfemias e insultos contra ellos. Los metieron en el convento con gran violencia y les pasearon por la huerta, preguntándoles insistentemente por las armas.

Contestaban que los religiosos no tenían armas, pero no satisfechos con la respuesta, los insultaban.

Luego les llevaron al templo y comenzaron a atormentarles, atándoles fuertemente por las muñecas y por los brazos, hasta dejarles en actitud orante. Entre tanto, les golpeaan con las culatas de los fusiles. Les introdujeron entre las uñas de la mano astillitas de madera arrancadas del piso de la iglesia, después simularon un disparo, los colgaron del techo... Así, se sucedieron los tormentos, hasta que les dejaron en un estado muy angustioso. Por fin, los desataron y los descolgaron y, entre el griterío de la gente, les llevaron desde el santuario hasta el grupo escolar, andando por unos tres kilómetros de carretera y calles mal empedradas y con un sol abrasador. Al día siguiente, 26 de julio, Altolaguirre fue asesinado a tiros dentro de la prisión. Su cuerpo se halla enterrado en el camarín del santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Villanueva del Arzobispo, junto al del padre José de Jesús y María, compañero de comunidad, asesinado días más tarde.

José Vicente Ormaechea y Apoitia, beato José de Jesús y María —Navárniz (Vizcaya), 1 de septiembre de 1880 – Villanueva del Arzobispo (Jaén), 4 de septiembre de 1936—, de cincuenta y seis años, era en aquel momento el superior del convento. Había hecho su noviciado con los Trinitarios de Algorta (Vizcaya), profesando en 1899. En 1903 recibió la ordenación sacerdotal en Madrid. Entre 1903 y 1913 formó parte de la comunidad Trinitaria de Cárdenas (Cuba), trabajando en la enseñanza. Entre 1922 y 1926 fue secretario provincial; vicario del convento de Belmonte (Cuenca) entre 1926 y 1929; superior de La Rambla (Córdoba) entre 1929 y 1933; y superior de Villanueva del Arzobispo desde 1933 hasta su muerte. Por ser el superior, se ensañaron especialmente con él, siendo objeto de continuas palizas y maltratos desde el 22 de julio de 1936, en que fue detenido y encarcelado, hasta su muerte. Al día siguiente, y a causa de una herida por arma de fuego, lo ingresaron en el HospitalAsilo de Villanueva. Allí fue asesinado de un tiro en la sien, en la noche del 4 de septiembre de 1936.

Poco después murieron tres Trinitarios del Santuario de la Virgen de la Cabeza en Andújar (Jaén).

Prudencio Gueréquiz Guezuraga, beato Prudencio de la Cruz —Rigoitia (Vizcaya), 28 de abril de 1883 – Andújar (Jaén), 31 de julio de 1936—, entonces de cincuenta y tres años, había hecho el noviciado en Algorta (Vizcaya) y profesó en el convento de La Rambla (Córdoba) en 1903. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1905. Fue profesor de primera enseñanza en La Rambla; conventual de Madrid durante tres años; profesor de teología en Córdoba entre 1926 y 1929; director espiritual del noviciado del Santuario de la Bien Aparecida (Cantabria) desde 1929. En 1936 estaba en el Santuario de la Virgen de la Cabeza.

Segundo García Cabezas, beato Segundo de Santa Teresa —Barrios de Nistoso (León), 24 de marzo de 1891 – Andújar (Jaén), 31 de julio de 1936—, de cuarenta y cinco años, había tomado el hábito trinitario en Alcázar de San Juan en 1906, y emitido su profesión en 1907. Estuvo en el convento romano de San Carlino, se doctoró en Filosofía por la Pontificia Universidad Gregoriana (1907-1910); entre 1910 y 1913 cursó Teología en la misma Universidad. De regreso a España, recibió la ordenación sacerdotal en Madrid, en 1914. Entre 1915 y 1919 fue conventual de Dalmacio-Vélez (Córdoba, Argentina).

De nuevo en España, fue profesor de Teología en La Rambla (1919-1922); vicario del convento de Barcelona (1922-1923); profesor en Algorta (1923-1928), en Villanueva del Arzobispo (1928-1931) y en el Santuario de la Virgen de la Cabeza (1931-1934). Fue buen organista, articulista en la revista El Santo Trisagio y buen orador.

Al ser dispersada la comunidad el día 28 de julio de 1936, tres religiosos se hospedaron en un domicilio particular. El 31 de julio, el padre Prudencio y el padre Segundo fueron sacados por la fuerza de dicho domicilio y mientras iban por la calle del Hoyo fueron asesinados a tiros, por la espalda, junto con otros tres vecinos de Andújar. El padre Prudencio fue el único religioso que se negó a despojarse de su hábito —“Si por vestir de religioso me asesinan, estoy conforme”—.

Llevaba en la mano el breviario y el rosario.

El padre Segundo, cuando lo detuvieron, dijo a los milicianos: “¿Qué va a ser de esta sociedad, de un régimen que no admite religiosos? ¿No sabéis que los religiosos han sido los más grandes bienhechores de la humanidad en todos sus ramos y los más amigos de los pobres y trabajadores?”.

También fue asesinado, en la provincia de Jaén, el religioso Trinitario Juan Otazua y Madariaga, beato Juan de Jesús y María —Rigoitia (Vizcaya), 8 de febrero de 1895 – Mancha Real (Jaén), 3 de abril de 1937—, de cuarenta y dos años. Novicio en el Santuario de la Bien Aparecida (Cantabria), profesó en 1914. Estudió Filosofía y Teología en los conventos trinitarios de la Bien Aparecida y La Rambla, ambos en Córdoba. Fue ordenado sacerdote en Madrid el 23 de octubre de 1921. Durante bastantes años fue conventual de la casa de Madrid, ocupándose del culto en la iglesia de San Ignacio de Loyola; fue buen músico. El 13 de marzo de 1936, tras el incendio de la iglesia por las turbas, la comunidad trinitaria madrileña abandonó su casa, y fueron acogidos los religiosos en domicilios de bienhechores.

El padre Juan fue enviado al Santuario de la Virgen de la Cabeza (Andújar, Jaén). Expulsada la comunidad del santuario el 28 de julio de 1936, el padre Juan se refugió en una casa. Pero fue detenido y apresado en la cárcel de Andújar; él mismo pidió que lo llevaran con los condenados a muerte, para ayudarlos a bien morir. Un tribunal popular lo condenó a veinte años de prisión. Sin embargo, la noche del 2 de abril de 1937 lo sacaron de la prisión y lo llevaron a las inmediaciones del cementerio de Mancha Real (Jaén), donde lo fusilaron en la madrugada del 3 de abril.

Estos religiosos Trinitarios fueron beatificados en Roma el 28 de octubre de 2007.

 

Bibl.: A. Sáez de Albéniz, Postulación General, págs. 1-3; P. Aliaga Asensio, Entre palmas y olivos, Mártires Trinitarios del siglo xx en Jaén y Cuenca, Córdoba-Madrid, Provincia España Sur, 2007; Vicepostulación, Mártires Trinitarios de Jaén, Roma 28 de octubre de 2007, Andújar, 2007; M.ª E. González Rodríguez (ed.), Quiénes son y de dónde vienen. 498 mártires del siglo xx en España, Madrid, Conferencia Episcopal Española, Edice, 2007, págs. 147-153; Hablar hoy de martirio y de santidad, Madrid, Conferencia Episcopal Española, Edice, 2007, págs. 145-206; “28 de octubre de 2007. Beatificación de 462 Religiosos y Religiosas Mártires de España, ‘Vosotros sois la luz del mundo’”, en Folletos Con Él. Testimonio y Testigos n.º 282 (octubre de 2007).

 

María Encarnación González Rodríguez