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Pedro Ceballos Cortes y Calderón

Biografía

Ceballos Cortés y Calderón, Pedro. Cádiz, 29.VI.1715 – Córdoba, 26.XII.1778. Militar, virrey del Río de la Plata.

El 28 de octubre de 1739, por el servicio que hizo de cuarenta y dos mil reales de vellón a la Real Hacienda y los méritos de su difunto padre, Juan Antonio Ceballos, que perdió la vida violentamente en Canarias, donde se encontraba destinado para establecer las aduanas, ingresó en el Ejército con el grado de capitán del Regimiento de Caballería de Órdenes, cubriendo la vacante que se produjo al retirarse del servicio Manuel Gaspar de Hoyos.

Siendo capitán del Regimiento de Caballería de Órdenes, el 1 de diciembre de 1741 fue nombrado coronel del Regimiento de Aragón, encomendándosele la formación del 2.º batallón de dicho cuerpo.

Por la distinción con que obró en el ataque de las trincheras de Villafranca de Niza, el 6 de mayo de 1744 se le concedió el grado de brigadier de infantería. En 1746 ascendió a brigadier y el 12 de abril de 1747 alcanzó el empleo de mariscal de campo.

El 27 de octubre de 1749 se le encomendó la comisión de averiguar los desórdenes de los hospitales y el 19 de noviembre del mismo año se le concedió la dirección de ellos.

El 19 de noviembre de 1755 ascendió a teniente general, siendo enviado a Parma con una delicada misión del Rey, que desempeñó con tanto acierto como celo.

Al año siguiente fue enviado al Río de la Plata con mil hombres, siendo nombrado en 1757 gobernador de Buenos Aires con el encargo de apoderarse de la colonia portuguesa de Sacramento, situada enfrente de su gobierno, en la margen septentrional del Río de la Plata. Puso sitio a la plaza, y en veintiocho días la rindió, inutilizando los poderosos medios de defensa con que aquélla contaba. Poco después, y en ocasión en que se hallaba enfermo en cama, siete buques ingleses y portugueses se presentaron ante Sacramento con el ánimo de apoderarse nuevamente de ella, pero Ceballos, después de un tiroteo de cuatro horas, pudo rechazar a los barcos enemigos, infligiendo sensibles bajas a sus tripulantes, cuyas circunstancias aún se agravaron con el incendio de la nave comandante, de modo que murieron los quinientos hombres que la tripulaban. El cargamento de veintiséis buques ingleses que se hallaban en el puerto cayó en manos de los españoles, y Ceballos, después de haber reparado los daños que causara el sitio y de artillar convenientemente la plaza, partió hacia el norte de la Banda Oriental, cruzó el Río Negro, entró en el territorio de Río Grande, batió a los portugueses en Santa Teresa, San Miguel y Chuy y llegó hasta el emplazamiento actual de las Pelotas, realizando una brillante campaña.

Por el Tratado de París (1763), se devolvió la colonia de Sacramento a Portugal, pero Ceballos se mantuvo en las posiciones que había conquistado en Río Grande, y por medio de una estrecha vigilancia neutralizó durante algún tiempo los efectos que la reconquista de aquella plaza significaba para los contrabandistas ingleses y portugueses. Llamado por el gobierno de Carlos III, regresó a la Península en 1767.

El 11 de julio de 1771, partió de Madrid para la Corte de Parma con una comisión del real servicio, regresando a Madrid el 6 de agosto de 1772.

El 7 de agosto se le nombró capitán general del Ejército y provincia de Extremadura por fallecimiento de Juan Gregorio Muniaín, y el 18 de septiembre de 1775, gobernador y comandante general de Madrid. El 1 de agosto de 1776, Carlos III creó el virreinato de la Plata. Abarcaba los territorios que hoy pertenecen a Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y partes de Chile y Brasil que dependían del reino del Perú.

La enorme superficie que comprendía el virreinato del Perú dificultaba las tareas del gobierno, por lo que parte de su territorio pasó a formar parte del virreinato del Río de la Plata. Otros motivos que influyeron en la decisión de efectuar esta separación fueron los avances de los ingleses, la presión de los portugueses sobre la colonia de Sacramento, la creciente importancia que iba cobrando Buenos Aires como centro comercial y las sucesivas expediciones inglesas y francesas sobre las costas patagónicas que pretendían esas zonas.

Ese mismo año se rompieron nuevamente las hostilidades entre España y Portugal. El 25 de julio, Pedro Ceballos fue destinado a Buenos Aires como virrey del Río de la Plata, cargo que había sido creado para él, conservando los empleos de consejero de guerra y gobernador y comandante general de Madrid y su distrito.

Con ciento dieciséis naves y nueve mil hombres de desembarco a sus órdenes, salió de Cádiz el 13 de noviembre. Llegó a América en febrero del año siguiente.

La isla de Santa Catalina se rindió sin resistencia, y desde allí se dirigió a Río Grande con objeto de continuar las operaciones con tanto éxito comenzadas, pero a causa del temporal que se desencadenó y ante el temor de que se dispersasen los barcos de la escuadra, desistió de momento, y se dirigió a Sacramento, que tomó sin resistencia, por juzgarla inútil el gobernador portugués de la plaza. Se apoderó, además, de un gran depósito de armas y municiones y de ciento noventa y cinco cañones.

Se disponía a reanudar la campaña de Río Grande cuando recibió órdenes de cesar en las hostilidades, a consecuencia del nuevo tratado o pacto entre Carlos III y su hermana María I de Portugal. Se estableció entonces en Buenos Aires, la capital de su virreinato, y comenzó a desarrollar una política no por pacífica menos fructuosa para la metrópoli y para la colonia. De aquella época datan no pocas medidas beneficiosas entre las que merece citarse preferentemente aquélla por la que se permitía en el puerto de Buenos Aires la entrada de todos los buques procedentes de España, con lo que se dio un gran impulso a la riqueza de la colonia. Además, propuso la dimisión de muchas de las intendencias y el establecimiento de una Audiencia en Buenos Aires.

El 8 de junio de 1777 se le nombró capitán general de los ejércitos, en atención al mérito que contrajo en la expedición a Buenos Aires y conquista de la isla de Santa Catalina.

Llamado nuevamente a España, nombró sucesor suyo a Juan José Verliz. Regresó a la Península y desembarcó en Cádiz el 17 de septiembre de 1778.

Pedro Ceballos falleció en Córdoba el 26 de diciembre de 1778. Otorgó su testamento en la Corte ante el escribano Fernando Fernández de Andrade el 5 de agosto de 1776 y dejó como única heredera a su hermana Antonia Ceballos.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar (Segovia), exp. personal.

VV. AA., Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Bilbao, Espasa Calpe, 1928; G. Bleiberg (dir.), Diccionario de Historia de España, Madrid, Alianza, 1981; M. Artola Gallego (dir.), Enciclopedia de Historia de España, vol. 4, Madrid, Alianza, 1991.

 

Emilio Montero Herrero