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Luis Ceballos y Fernández de Córdoba

Biografía

Ceballos y Fernández de Córdoba, Luis. San Lorenzo de El Escorial (Madrid), 31.VII.1896 – Madrid, 26.IX.1967. Ingeniero de montes.

Hijo de Luis Ceballos Medrano, ingeniero de montes y profesor de la Escuela Especial de Ingenieros de Montes, decidió seguir los pasos de su padre al ingresar en la Escuela en 1914. Una vez concluidos los estudios de ingeniero de montes (1920), prestó servicio en varias empresas privadas, entre ellas en la Unión Resinera Española (de 1924 a 1928), hasta que en 1928 ingresó en el Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias.

Dentro del Instituto, en el período 1928-1932, con la ayuda de Manuel Martín Bolaños, trabajó en la zona de Cádiz y Málaga, y en Marruecos. Juntos publicaron, en 1930, el Estudio sobre la vegetación forestal de la provincia de Cádiz, y en 1933, Ceballos con Carlos Vicioso, los de la flora y la vegetación forestal de la provincia de Málaga.

Por lo que hace referencia a su contacto con la naturaleza norteafricana, éste fue breve. Dejando aparte el período de nueve meses en que fue movilizado para prestar servicio militar en Yebala (1921-1922), se limitó a la visita que hizo en la primavera de 1928 a las masas boscosas del monte Magó, en las proximidades del Xauen. Acompañado de Martín Bolaños, se trataba de una continuación de los estudios sobre el Abies pinsapo Boiss. Los resultados obtenidos los dieron a conocer en sendos trabajos publicados en 1928 en las páginas de Conferencias y Reseñas Científicas de la Real Sociedad Española de Historia Natural y, de un modo más extenso, en el Boletín del Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias.

En 1939, una vez concluida la guerra civil, realizó, junto a Ximénez de Embún, el Plan General de Repoblación Forestal de España que servirá de base para la repoblación llevada a cabo en la posguerra. Al año siguiente fue nombrado profesor de botánica y geografía botánica en la Escuela Especial de Ingenieros de Montes. En 1941 diseña los jardines de la Ciudad Universitaria madrileña y el arboreto de la Escuela.

Consejero del Patrimonio Forestal del Estado entre 1940 y 1945, este último año se le encargó la lección inaugural en la Escuela Especial de Ingenieros de Montes, que versó sobre las tres coníferas mediterráneas de estado progresivo que consideraba de interés para la reconstrucción de la selva ibérica: el cedro, el ciprés y el pinsapo (1945).

En 1953, con ocasión del Centenario del Instituto Superior de Agronomía y Selvicultura de Lisboa, pronunció una conferencia sobre la vegetación y la flora forestal de Macaronesia, en la que tras explicar la historia y significación del vocablo “macaronesia”, que viene a ser sinónimo de “islas afortunadas”, que se aplica a los cuatro archipiélagos principales atlánticos: Azores, Madera, Canarias y Cabo Verde, analizó las semejanzas y diferencias entre ellos, pasando revista a su flora y vegetación.

Antes, concretamente el 17 de noviembre de 1943, había sido elegido académico numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, leyendo su discurso de ingreso dos años después, el 12 de diciembre de 1945. Trató, en el mismo, sobre “Los matorrales españoles y su significación”. Hizo Ceballos una amplia y densa exposición sobre la dinámica de los vegetales y el papel de los matorrales que, al cubrir gran parte de las zonas forestales, son responsables de la diversidad de aspectos que presentan.

Aparte de la amplia actividad científica que desarrolló en el seno de esta Academia, hay que dejar constancia de que también colaboró en las tareas de gestión desempeñando, durante algún tiempo, los cargos de vicepresidente y contador.

Al cumplirse, en 1949, el centenario de la Academia de Ciencias, fue invitado a intervenir en una de las sesiones extraordinarias que se organizaron para conmemorar la efemérides, concretamente en la celebrada el día 29 de abril de ese año, dedicada a “La obra de los naturalistas españoles en el hemisferio occidental”.

Ceballos tituló su intervención con el escueto título de Aspecto botánico, por ser el aspecto botánico de la labor de los españoles en América el tema al que debía ajustar su intervención. En la misma, como puede verse en el tomo 11 de la Serie 2.ª de las Memorias (1950), pasó revista a lo que califica de “hazañas” hechas por los expedicionarios españoles de los siglos xvi al xix, que —en su opinión— no era justo que siguieran reposando en la oscuridad y en el silencio de los archivos. Diez años después, en 1959, le tocó dictar el discurso inaugural de ese año en la Academia.

El tema elegido, en esa ocasión, fue El pasado y presente del bosque en la región mediterránea.

Entre 1961 y 1966, año en que se jubiló, fue consejero del Consejo Superior de Montes. Aunque su gran empeño era haber hecho el mapa forestal de cada provincia antes de jubilarse, por la magnitud de la empresa hubo de limitar ésta a hacer el mapa forestal de España.

Fue también académico de la Real Academia Española, dedicando su discurso de ingreso en ésta a la flora del Quijote (1965) y doctor honoris causa por la Universidad Técnica de Lisboa (1956). Como reconocimiento a sus méritos científicos le fueron concedidas la Gran Cruz del Mérito Agrícola (1959) y la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio (1964).

 

Obras de ~: con M. Martín Bolaño, “El abeto de Marruecos. Una excursión al monte Magó”, en Conferencias y Reseñas Científicas de la Real Sociedad Española de Historia Natural, 3 (1928), págs. 37-47; con M. Martín Bolaño, “El pinsapo y el abeto de Marruecos”, en Boletín del Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias, 1(2) (1928), págs. 47-101; con M. Martín Bolaño, Estudio sobre la vegetación forestal de la provincia de Cádiz, Madrid, Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias, 1930; con C. Vicioso, Estudios sobre la flora y la vegetación forestal de la provincia de Málaga, Madrid, 1933; “Notas geobotánicas. Regresión del encinar (Quercetum ilicis) en los terrenos graníticos próximos a Ávila”, en Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural, 35 (1935), págs. 407- 421; Tres Coníferas mediterráneas de estado progresivo, Madrid, Escuela Especial de Ingenieros de Montes, 1945; Discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias, Exactas, Físicas y Naturales [tema: “Los matorrales españoles y su significación”], Madrid, Real Academia de Ciencias, Exactas, Físicas y Naturales, 1945; “La laurisilva canaria (Bosquejo geobotánico)”, en Memorias de la Real Academia de Ciencias, Exactas, Físicas y Naturales, Serie 2.ª, n.º 10 (1949), págs. 577-596; “Aspecto botánico”, Memorias de la Real Academia de Ciencias, Exactas, Físicas y Naturales, Serie 2.ª, n.º 11 (1950), págs. 177-184; Macaronesia. Consideraciones sobre su flora y vegetación forestal, Madrid, Escuela Especial de Ingenieros de Montes, 1953; Discurso de recepción del académico [...] en la Real Academia Española [tema: “Flora del Quijote”], Madrid, 1965.

 

Bibl.: “Necrología [Luis Ceballos y Fernández de Córdoba]”, en Montes, 23 (1967), pág. 404; F. Bustinza, “In memoriam. Luis Ceballos y Fernández de Córdoba”, en Montes, 24 (1968), págs. 82-86; J. Ruiz de la Torre, “El profesor D. Luis Cevallos en las publicaciones de la Escuela de Montes de Madrid”, en ETS de Ingenieros de Montes-EUIT Forestal, Homenaje a don Luis Cevallos en el Centenario de su Nacimiento, Madrid, Fundación Conde del Valle de Salazar, págs. 1-13; J. M. Torroja Menéndez, “Los ingenieros en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales”, en P. García Barreno, et al., La Real Academia de Ciencias 1582- 1995, Madrid, Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 1995, págs. 385-429.

 

Alberto Gomis Blanco