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Rafael María de Labra Cadrana

Biografía

Labra Cadrana, Rafael María de. La Habana (Cuba), 7.IX.1841 – Madrid, 16.IV.1918. Jurisconsulto, publicista y político demócrata.

Hijo del militar asturiano Ramón María de Labra que, tras sufrir once años de exilio en Londres por sus ideas liberales, fue enviado a Cuba en 1836, donde contrajo matrimonio con su paisana Rafaela G. Cadrana, hija del subintendente de la isla, y ejerció como brigadier de gobernador de Cienfuegos. Vivió en la isla caribeña hasta los ocho años de edad, trasladándose con su familia a España en 1849. Tras residir un tiempo en Andalucía y Oviedo, fijó su residencia en Madrid en 1851. Siendo aún niño, redactó una hoja autógrafa y a los diecisiete años de edad se inició en el periodismo como colaborador del diario demócrata La Discusión, al tiempo que cursaba con brillantez las carreras de Filosofía y Letras y Derecho. Dos años después recibió el Premio a la Elocuencia en la Academia Matritense de Jurisprudencia y Legislación de manos de Salustiano Olózaga. En 1860 se licenció en Derecho por la Universidad Central, en la que leyó su tesis doctoral sobre el Congreso de Viena y la abolición de la trata de esclavos. Sus inicios en la abogacía los hizo como pasante de Rivero Cidraque, con el que estuvo dos años antes de abrir su propio bufete, que contó con escasa clientela en los primeros años. En el Ateneo de Madrid, en el que había ingresado en 1857 y fue elegido secretario de la Sección de Ciencias Morales y Políticas en 1863, recibió clases de Oratoria de Alcalá Galiano. Su cuidada formación la completó con el estudio de varios idiomas, clases de Piano y de Dibujo, la práctica de la esgrima y la equitación y varios viajes por Europa. Abolicionista convencido, escribió en la prensa madrileña sobre temas coloniales, siendo colaborador de El Contemporáneo (1860- 1865) y La Democracia de Castelar (1864-1866), y fundador y director de la Revista Hispano-Americana (1864-1867), en la que defendió la autonomía política y económica para Cuba. Ligado a los jóvenes universitarios krausistas (Giner de los Ríos, Salmerón) y a los intelectuales antiesclavistas (Olózaga, Castelar), fue uno de los impulsores de la Sociedad Abolicionista Española, asistiendo a la reunión preparatoria organizada por Julio Vizcarrondo (1864) y a su fundación en la Academia de Jurisprudencia en abril de 1865. Poco antes de ser suspendida la sociedad por el gobierno moderado en julio de 1866, se encargó de su boletín El Abolicionista Español, en el que abogó por la inmediata desaparición de la esclavitud en las colonias y por el fin del tráfico de trabajadores chinos a Cuba. Identificado con el cambio político de la Revolución de 1868 y las nuevas libertades públicas, fue uno de los principales activistas de la reaparecida Sociedad Abolicionista, cuya junta directiva fue renovada el 23 de octubre, entrando él de vocal y sustituyendo el republicano José María Orense al monárquico Olózaga en la presidencia. Desde septiembre de 1869 formó parte de la comisión ministerial encargada de proponer las bases de reforma política y administrativa para la Pequeña Antilla. En julio de 1870, al aprobarse la Ley Moret, preparatoria de la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, fue nuevamente cambiada la junta directiva abolicionista, siendo nombrado el krausista Fernando de Castro presidente y él vicepresidente de la sociedad y presidente de su entonces creada comisión ejecutiva.

Desde este puesto dirigió e intensificó las campañas de propaganda antiesclavista, reforzando su liderazgo como director de El Correo de España (1870-1872) y principal redactor de El Abolicionista (1872-1876), además de colaborar en otros periódicos madrileños de la época, como Las Cortes, La América y El Pueblo.

En 1869 participó en el ciclo de conferencias sobre la Educación de la Mujer, que organizó el rector de la Universidad Central, Fernando de Castro, pidiendo para ella el derecho al sufragio. Como profesor se inició en el Ateneo impartiendo durante el año académico 1869-8070 el curso “Política y sistemas coloniales”, en el que defendió el autogobierno gradual del sistema colonial inglés. En 1871 obtuvo en reñida oposición la cátedra de Historia de la Colonización en la Universidad Central frente a Manuel María del Valle y Maldonado Macanaz, de la que no llegó a tomar posesión por imposición del ministro López de Ayala, que temió las consecuencias de su radicalismo político en la docencia. Durante el reinado de Amadeo I militó en el Partido Monárquico Radical de Ruiz Zorrilla, siendo elegido diputado a Cortes por el distrito asturiano de Infiesto en marzo de 1871 y, tras asumir el programa del Partido Reformista Puertorriqueño, por el de Sabana Grande en abril y agosto de 1872. Tras la abdicación del Monarca, votó en la Asamblea Nacional a favor de la proclamación de la República el 11 de febrero de 1873, tomando parte activa en las manifestaciones, reuniones y discusiones que llevaron a la abolición de la esclavitud en la Pequeña Antilla el 22 de marzo. Tras las elecciones de mayo de 1873, representó a dicho distrito puertorriqueño en las Cortes Constituyentes de la República, en las que figuró como republicano independiente y autonomista. En ellas defendió nuevamente la desaparición de la esclavitud cubana, la extensión de las libertades individuales y los derechos democráticos a las Antillas españolas y la concesión a las mismas de instituciones de autogobierno, como solución a los conflictos coloniales que habían llevado a la guerra de Cuba (1868-1878). Su proyecto político buscaba superar el viejo régimen colonial para dejar sin argumentos a los separatistas cubanos y fortalecer los lazos de la nacionalidad española entre americanos y peninsulares dentro de una organización estatal común, pero tal ideal patriótico se vio truncado en 1874 por el golpe de Pavía y la proclamación de Alfonso XII.

Durante la Restauración fue el líder parlamentario de los partidos autonomistas de Cuba y Puerto Rico y un defensor de la alianza entre los jefes nacionales del republicanismo, por lo que dio su apoyo a la Unión Democrática de 1879 y a otras fusiones y coaliciones posteriores. Aunque no logró integrar a los partidos liberales antillanos en los peninsulares, siempre sostuvo que el triunfo de la causa autonomista estaba unido al de la democracia española (cuyo ideal era la República), razón por la cual financió con dinero cubano diferentes periódicos demócratas de la capital.

Como republicano independiente perteneció a los partidos afines que se hicieron eco de sus ideas coloniales reformistas, basadas en la autonomía y el rechazo del federalismo. Primero militó en el Partido Republicano Demócrata Progresista de Ruiz Zorrilla y Salmerón (1881), luego siguió a este último y al leonés Gumersindo de Azcárate en el Partido Republicano Centralista (1890) y, tras mantenerse en la órbita de los demócratas krausistas, acabó en 1913 formando parte del Partido Republicano Reformista de Azcárate y el asturiano Melquíades Álvarez, del que terminaría apartándose por su benevolencia hacia el régimen monárquico. Tras la Paz de Zanjón, regresó a la política parlamentaria, siendo diputado por Cuba (La Habana, 1879; Guanabacoa, 1893 y 1898) y Puerto Rico (Sabana Grande, 1881, 1884, 1886 y 1891) y senador por la Universidad de La Habana (1896), resultando varias veces electo por más de un distrito. Activo parlamentario y brillante orador, en las Cortes fue el portavoz de los autonomistas antillanos que rechazaban la lucha armada, sin que sus medidas reformistas y democráticas, de extensión de las libertades para mantener a las islas en la órbita española, fuesen asumidas por el régimen canovista. Aunque consiguió la definitiva abolición de la esclavitud en Cuba, al desaparecer en 1886 el patronato creado por la ley abolicionista de 1880, no logró la eliminación de las excepciones al sufragio universal en las provincias americanas (1890) ni la adopción de medidas graduales de autogobierno que pudieran evitar el fracaso de la política colonial de los gobiernos monárquicos que, abocados a contrarrestar con las armas el nacionalismo independentista cubano y la política anexionista estadounidense, concedieron tardíamente un régimen autonómico que no evitó la derrota militar ni la pérdida de las colonias ultramarinas por la Paz de París de 1898. Tras el Desastre, aumentó su interés por la expansión española en África, sin que llegase a defender un régimen de autonomía para las nuevas y conflictivas colonias. En 1901 volvió al Senado por la Sociedad Económica de Amigos del País de León, a la que representó ininterrumpidamente en todas las legislaturas hasta su fallecimiento. Para cumplir con los requisitos exigibles a los senadores, durante estos años aportó en la Cámara Alta los certificados de sus pagos al Tesoro por su actividad de abogado, por una finca familiar en Oviedo, la Quinta de Abuli, y por las rentas que le producían un depósito de 20.000 pesetas en tres títulos de la Deuda Interior (1896) y doscientas veintinueve acciones del Banco de España (1908-1917).

Su actividad intelectual fue muy amplia y la desarrolló, sobre todo, en discursos parlamentarios, conferencias, clases y artículos periodísticos, de los que salieron más de un centenar de folletos y libros, siendo algunas obras reediciones de textos revisados y ampliados o, meramente, coleccionados por temas, como en el caso de Estudios biográfico-políticos (1887), Cuestiones palpitantes (1897), La reforma política de ultramar (1901), etc. Este trabajo político-pedagógico lo compaginó siempre con el ejercicio de la abogacía, gozando su bufete de creciente reputación durante la Restauración. Su labor periodística se plasmó en la dirección del periódico madrileño La Tribuna (1882-1884), sus corresponsalías en el Correo Español de Buenos Aires (y en el de México) y en sus colaboraciones en Revista de España, Revista de Andalucía, Revista Europea, El Globo, Revista Contemporánea, El Tribuno de Ariño, del que fue su principal inspirador, El Liberal de Moya y Araus, La Unión de Sánchez Pérez, El Voto Nacional, El Progreso, La Justicia, El Museo Escolar de Sevilla, Boletín de la Sociedad Geográfica, El Financiero Hispano-Americano, Nuestro Tiempo, La Escuela Moderna, El Popular de Málaga, Revista General de Legislación y Jurisprudencia, Revista de los Tribunales, El Mercurio de Barcelona y otros diarios y revistas, en los que firmó a veces con los pseudónimos de Crisófilo Sardanápalo, Regino Alvear, Juan Pérez, Fulano y otros. Su presencia fue habitual en las tribunas y cátedras madrileñas de la Sociedad Abolicionista, la Institución Libre de Enseñanza, el Ateneo, el Fomento de las Artes, la Sociedad Económica Matritense, la Academia de Jurisprudencia, la Sociedad Geográfica, la Sociedad de Africanistas y Colonialistas, el Círculo de la Unión Mercantil, etc. Dirigió los trabajos de propaganda de la Sociedad Abolicionista, primero como responsable de la comisión ejecutiva durante la presidencia de Joaquín María Sanromá (1875-1880), en que estuvieron prohibidas las reuniones públicas, y luego como presidente de la Sociedad desde 1881 hasta 1887, en que fue disuelta tras conseguir la abolición definitiva de la esclavitud en su Cuba natal. Como krausista y demócrata preocupado por la extensión de la educación y la igualdad de la mujer, contribuyó a fundar en 1876 la Institución Libre de Enseñanza, perteneciendo a su primera junta facultativa. De la Institución fue vicerrector (1882- 1883), rector (1885-1918) y catedrático de Derecho Civil, de Derecho Internacional Público y de Historia Política Contemporánea. Fundador de la Liga contra la Ignorancia y defensor de la ampliación de la instrucción estatal, especialmente de la escuela pública laica, y de la libertad de enseñanza como cimientos de la democracia, fue tres veces presidente del Fomento de las Artes y catedrático de mérito de este centro, organizando en él la enseñanza primaria y artística, conferencias científicas y debates sobre la situación de la clase obrera. Al respecto, también solicitó que estas sociedades para el fomento de la enseñanza popular estuviesen representadas en el Senado. Del Ateneo de Madrid fue socio de mérito desde 1894, catedrático de Historia de las Relaciones Internacionales de España en la Escuela de Estudios Superiores (1896- 1898), presidente de la Sección de Ciencias Históricas (1904-1911) y presidente de su junta de gobierno entre febrero de 1913 y 1917, consagrando además a la historia de esta institución dos de sus obras (1878 y 1906). Desde 1910 fue académico electo de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, ingresando como académico de número en mayo de 1912 con un discurso sobre la Personalidad Internacional de España, que fue contestado por su viejo amigo Azcárate. También fue consejero de Instrucción Pública (1902), vocal de la Comisión General de Codificación (1905), representante español en el Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya (1907) y miembro del Consejo Penitenciario, de la junta consultiva de las posesiones españolas del África Occidental, del Instituto de Derecho Internacional de Gante y de varias Academias francesas y portuguesas. Durante su vida renunció a ser embajador y ministro, rechazando también el “favor” de ser catedrático de Historia de América en la Universidad Central por nombramiento del Consejo de Intrucción Pública de 1904. Se encontró, en cambio, entre los organizadores del Congreso Pedagógico Hispano-Portugués-Americano de 1892, en el que dejó constancia de su viejo iberismo, y del Jurídico Iberoamericano, conmemorativo del IV Centenario del Descubrimiento de América. Inauguró el Congreso Hispano-Americano de 1900, presidió el Congreso de Emigración de 1909 y jugó un papel muy relevante en los Congresos Africanistas que auspiciaron los Centros Comerciales Hispano-Marroquíes entre 1907 y 1910. Gran animador del I Centenario de las Cortes de Cádiz y de la refundación de la Sociedad Económica Gaditana, su amplia participación en los actos conmemorativos le valieron, entre otras distinciones, el ser nombrado Hijo Adoptivo de Cádiz y el que uno de sus paseos llevase su apellido desde 1912.

En este mismo año participó en la velada necrológica en honor a Joaquín Costa y al año siguiente visitó, en nombre del Ateneo y a pesar de su republicanismo, al rey Alfonso XIII para felicitarle por salir ileso del atentado. Desde principios del siglo xx, fue miembro honorífico y portavoz de los más importantes centros de la inmigración española en América, desde Santiago de Chile y Buenos Aires a Tampa, pasando por La Habana y Panamá. Presidió la comisión del monumento al general Vara del Rey y los héroes del Caney, de Madrid, a cuya inauguración en 1915 asistió el Monarca, el presidente Dato y un representante del gobierno cubano. Sus esfuerzos por mejorar las relaciones diplomáticas entre España y la Gran Antilla obtuvieron un reconocimiento de gratitud al ponerse su nombre a una calle de La Habana en dicho año.

A su muerte, rindieron tributo a su memoria, entre otras muchas instituciones políticas, culturales y científicas, los Parlamentos de Cuba y Puerto Rico y el Ayuntamiento de Oviedo, que le había hecho Hijo Adoptivo en 1913 y le dedicó una calle en 1918. Su hijo Rafael María de Labra Martínez fue también jurisconsulto, escritor y político.

 

Obras de ~: La justicia en Ultramar, Madrid, Escuela de Derecho, 1863; Notas de viajes por Asturias, Madrid, 1864; La abolición de la esclavitud en las Antillas españolas, Madrid, J. E. Morete, 1869; La pérdida de las Américas, Madrid, F. Roig, 1869; La cuestión colonial: Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Madrid, Estrada, 1869; La mujer y la legislación castellana, Madrid, M. Rivadeneyra, 1869; La cuestión de Puerto Rico, Madrid, Morete, 1870; La cuestión de Ultramar, Madrid, 1871 [Mi primer discurso parlamentario. La cuestión colonial en 1871, 1875, 1915]; La cuestión social en las Antillas españolas, Madrid, Sociedad Abolicionista Española, 1872; Carta que a varios electores del distrito de Infiesto (Oviedo) dirige su ex-diputado a Cortes, Madrid, J. Noguera, 1872; La abolición de la esclavitud en el orden económico, Madrid, Noguera, 1873; La emancipación de los esclavos en los Estados Unidos, Madrid, M. G. Hernández, 1873; Instancia elevada al Poder Ejecutivo por D. Agustín Mendoza, Madrid, P. Núñez, 1873; La libertad de los negros de Puerto Rico, Madrid, SAE, 1873; La abolición de la esclavitud en Puerto Rico, Madrid, SAE, 1873; A los electores de Sabana Grande (Puerto Rico), Madrid, Hernández, 1873; La abolición y la Sociedad Abolicionista Española en 1873, Madrid, SAE, 1874; Una campaña parlamentaria, Madrid, Hernández, 1874; Política y sistemas coloniales, Madrid, Noguera, 1874; Las colonias de Inglaterra en América, Madrid, Noguera, 1874; La brutalidad de los negros, Madrid, A. J. Alaria, 1876; La colonización en la historia, Madrid, A. de San Martín, 1876, 2 vols.; Derecho Internacional Público. Programa de las lecciones [...], Málaga, Revista de Andalucía, 1877; De la representación e influencia de los Estados Unidos de América en el Derecho Internacional, Madrid, Alaria, 1877; Un aspecto de la Cuestión de Oriente, Madrid, Alaria, 1877; Turquía y el Tratado de París de 1856, Madrid, J. C. Conde, 1877; Una villa del Cantábrico: Gijón, Oviedo, E. de Uría, 1877 [1878]; Portugal y sus códigos, Madrid, E. Medina, 1877; El Ateneo de Madrid, Madrid, Alaria, 1878; La cuestión colonial española en 1869, Madrid, 1878; Introducción a un curso de historia política contemporánea, Madrid, Alaria, 1879; Las armas en Madrid. Cartas sobre la esgrima, Madrid, Alaria, 1879; Los Códigos negros, Madrid, Alaria, 1879; Discurso sobre la abolición de la esclavitud en Inglaterra, Madrid, A. Bolero, 1880; Los diputados americanos en las Cortes españolas. Los diputados de Puerto Rico. 1872-73, Madrid, Alaria, 1880; El negro Santos de Santo Domingo (Toussaint L’Ouverture), Madrid, Alaria, 1880; La Revolución Norte-Americana del siglo xviii, Madrid, Alaria, 1881; El reto del esclavismo, Madrid, SAE, 1881; Asturias. De Madrid a Oviedo, Madrid, Alaria, 1881; El primer Presupuesto de Cuba, Madrid, Alaria, 1881; Don José María Orense, Madrid, Alaria, 1882; La violación de las leyes de Cuba, Madrid, Alaria, 1882; La política en las Antillas. El Partido Liberal de Cuba, Madrid, Alaria, 1882; El principio de intervención, Madrid, Alaria, 1882; Noveno aniversario de la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, Madrid, Alaria, 1883; La situación en Cuba en 1884, Madrid, Alaria, 1884; Las Cortes de Cádiz, Madrid, El Fomento de las Artes, 1884; Discursos políticos, académicos y forenses, Madrid, Alaria y M. Burgase, 1884-1886, 2 vols.; Mi campaña en las Cortes Españolas de 1881 a 1883, Madrid, Alaria, 1885; Puerto Rico en 1885, Madrid, Alaria, 1885; El Fomento de las Artes en 1885, Madrid, Alaria, 1885; Muñoz Torrero y las Cortes de Cádiz, Madrid, S. Martín, 1886, 2 vols.; Algo de todo, Barcelona, Delclós y Bosch, 1886; Introducción a la política contemporánea, Madrid, 1886; Estudios biográfico-políticos, Madrid, La Guirnalda, 1887; D. Fernando de Castro, Madrid, El Correo, 1888 [1895]; El Instituto de Derecho Internacional, Madrid, J. Góngora y Álvarez, 1889 [1907]; El Marqués de la Sonora y la reforma colonial, Madrid, 1889; Portugal contemporáneo, Madrid, T. Minuesa, 1889; Los empeños sociales de El Fomento de las Artes de Madrid, Madrid, H. de J. A. García, 1889; Legislación portuguesa contemporánea, Madrid, Minuesa, 1890; Estudios literarios, Madrid, 1890; La reforma electoral en las Antillas españolas, Madrid, El Liberal, 1891; La política antillana en la metrópoli española, Madrid, El Liberal, 1891; Las relaciones jurídicas de España y el Sur de América, Madrid, 1891; Personalidades antillanas: D. Calixto Bernal. El Maestro Rafael, Madrid, 1891; El Presupuesto de Cuba de 1891-92, Madrid, 1891; Un viaje por Levante, Madrid, La Justicia, 1892; Estudios de Economía Social, Madrid, Minuesa, 1892; La autonomía colonial en España, Madrid, Suc. de Cuesta, 1892; El Congreso Pedagógico Hispano-Portugués-Americano de 1892, Madrid, Viuda de Hernando, 1893; La intimidad iberoamericana, Madrid, Hernando, 1894; La raza de color de Cuba, Madrid, Fortanet, 1894; La República Francesa, Madrid, La Catalana, 1894; La acción particular en el movimiento pedagógico de la España contemporánea, Madrid, Hernando, 1894; La enseñanza primaria por el Estado, Madrid, A. Alonso, 1895; Las relaciones de España y las repúblicas sud-americanas, Madrid, 1895; La reforma colonial en las Antillas, Madrid, Alonso, 1895; El Partido Autonomista Cubano y la Ley de Reformas de 1895, Madrid, Alonso, 1896; La reforma colonial en España, Madrid, Alonso, 1896; Las posesiones españolas del Golfo de Guinea, Madrid, Alonso, 1896; Sanromá, Madrid, Alonso, 1896; Los errores judiciales, Madrid, Alonso, 1896; La autonomía colonial ante las Cortes españolas. La opinión pública de la Península, Madrid, 1896; La República de los Estados Unidos de América, Madrid, Alonso, 1897; Historia de las relaciones internacionales de España: Introducción, Madrid, Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús, 1897; La República y las libertades de Ultramar, Madrid, Alonso, 1897 [1903]; Cuestiones palpitantes de política, derecho y administración, Madrid, Alonso, 1897; El problema político-pedagógico en España, Madrid, A. Avrial, 1898; Nuestras colonias de África, Madrid, Alonso, 1898; La cuestión de Cuba en 1898, Madrid, Alonso, 1898; La cuestión colonial (1871-96-98), Madrid, Alonso, 1898; Las relaciones exteriores de España, Madrid, Alonso, 1899; El Tratado de París de 1898 entre España y los Estados Unidos, Madrid, Alonso, 1899; El pesimismo de última hora, Madrid, Alonso, 1899; El Partido Republicano en España, Madrid, Alonso, 1900; Aspecto internacional de la cuestión de Cuba, Madrid, Alonso, 1900; El Derecho Público contemporáneo determinado por los Tratados Internacionales, Madrid, Alonso, 1900; Las colonias españolas después del Tratado de París de 1898, Madrid, Fortanet, 1900; La crisis colonial de España, 1868 a 1898, Madrid, Alonso, 1901; La educación de los republicanos, Madrid, Alonso, 1901; El Congreso Hispano-Americano de 1900, Madrid, Alonso, 1901; La reforma política de Ultramar. Discursos y folletos, 1868-1900, Madrid, Alonso, 1901; Las Sociedades Económicas de Amigos del País en el siglo xx, Madrid, Alonso, 1901; 1898-1902. Discursos y conferencias, Madrid, Alonso, 1902; Los maestros, la educación popular y el Estado, Madrid, Hernando, 1902; El Consejo de Instrucción Pública, Madrid, Hernando, 1902; La Francia republicana en 1902, Madrid, Alonso, 1902; Repúblicas contemporáneas: Francia, los Estados Unidos de América, Madrid, Alonso, 1903; Las Sociedades Económicas de Amigos del País, Madrid, Alonso, 1905; Discurso en honra y memoria del Sr. D. Rafael Torres Campos, Madrid, E. Arias, 1905; El Derecho Internacional en España, Madrid, Hijos de Hernández, 1905; El Derecho Internacional y los actuales problemas internacionales y jurídicos, Madrid, Hernández, 1905; El problema jurídico de la mujer, Madrid, Góngora y Álvarez, 1905; El problema hispano-americano, Madrid, Hernández, 1906; El Instituto de Agricultura, Industria y Comercio y las Sociedades Económicas de Amigos del País, Madrid, Alonso, 1906; El Ateneo de Madrid, 1835-1905, Madrid, Alonso, 1906; La Constitución de Cádiz de 1812, Madrid, Alonso, 1907; Estudios de Derecho Público, Madrid, Alonso, 1907; Orientación americana de España, Madrid, Alonso, 1909 [1910]; La orientación internacional de España, Madrid, Alonso, 1910; El trato hispano-americano, Madrid, Alonso, 1910; Las relaciones de España con las repúblicas hispanoamericanas, Madrid, Alonso, 1910; La política exterior de España, Madrid, Alonso, 1910; Las Cortes españolas de 1810-13, Madrid, V. Tordesillas, 1910; La República de 1873, Madrid, 1910; El impuesto progresivo y la Caja especial de educación popular, Madrid, Sindicato de Publicidad, 1910; A los españoles que viven en América, Madrid, S. de Publicidad, 1911; La educación popular y el Ministerio de Instrucción Pública de España, Madrid, S. de Publicidad, 1911; La educación y el Presupuesto de Instrucción Pública en España, Madrid, S. de Publicidad, 1911; Los diputados americanos en las Cortes de Cádiz, Madrid, S. de Publicidad, 1911; El programa de la campaña de intimidad hispano- americana, Madrid, 1911; El impuesto de consumos, Madrid, S. de Publicidad, 1911; Las instituciones docentes y sociales de la República de Cuba, Madrid, Fortanet, 1912; La personalidad internacional de España, Madrid, Fortanet, 1912 [1915, 1916]; Las declaraciones y los decretos de las Cortes de Cádiz sobre América, Madrid, Fortanet, 1912; Centenario de la Constitución de 1812, Cádiz, M. Álvarez, 1912; España y América, 1812- 1912, Madrid, S. de Publicidad, 1912 [1913]; El Panteón doceañista de Cádiz, Madrid, Fortanet, 1913; El Centenario español de 1812. Discursos pronunciados en Cádiz (1912), Madrid, 1913; La enseñanza de la religión oficial de España en las escuelas públicas españolas, Madrid, S. de Publicidad, 1913; Discurso presidencial pronunciado en el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid el día 10 de marzo de 1913, Madrid, Fortanet, 1913; Condiciones y maneras de educar y enseñar, Madrid, Fortanet, 1913; América y la Constitución española de 1812. Las Cortes de Cádiz de 1810-1813, Madrid, S. de Publicidad, 1914; La política exterior de España en 1914: la cuestión de Marruecos, la cuestión de América, Madrid, S. de Publicidad, 1914; Propaganda de expansión internacional. La intimidad hispano-portuguesa, Madrid, S. de Publicidad, 1914; En honor de Canalejas, Madrid, El Liberal, 1914; La política colonial y la revolución española de 1868, Madrid, S. de Publicidad, 1915; El problema hispano-americano, Madrid, J. Ratés, 1915; Españoles y cubanos después de la separación de 1900, Madrid, Ratés, 1916; Echegaray, Concas y Vicente en el Ateneo, Madrid, Ratés, 1916; La campaña hispano-americana en el noroeste de España, Madrid, Ratés, 1916; El estado moral de España y la acción del Ateneo de Madrid y de las Sociedades Económicas de Amigos del País, Madrid, Ratés, 1917.

 

Fuentes y bibl.: Archivo del Senado, exps. personales, HIS-0237-05.

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Gregorio de la Fuente Monge