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Luciano Pérez Platero

Biografía

Pérez Platero, Luciano. Arizaleta (Navarra), 8.I.1882 – Burgos, 14.VI.1963. Obispo de Segovia, arzobispo de Burgos, procurador en Cortes y fundador de las Hermanas Misioneras de Acción Parroquial.

Los padres de Luciano, Pedro María Pérez Lánder, médico del pueblo, y Petra Platero Esténaga, ambos navarros, tuvieron siete hijos, ocupando Luciano el sexto lugar. Cuatro de sus miembros fueron religiosos.

Luciano revalidó los estudios de Humanidades en el Seminario de Pamplona. Realizó los cursos de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano. Se graduó de doctor en Teología en el Central de Salamanca, y de Cánones en el Pontificio de Comillas. Obtuvo el grado de bachiller en el Instituto de Santander, y de licenciado en Derecho Civil en la Universidad Literaria de Salamanca. Se ordenó de presbítero en Salamanca, en las témporas de Adviento de 1907. En 1912 obtuvo, por oposición, la canonjía doctoral en Santo Domingo de la Calzada. En 1917 pasó, también mediante oposición, a formar parte del Cabildo catedralicio de Calahorra, en cuya curia y Seminario desempeñó múltiples cargos. Su extensa y profunda cultura en la ciencia del Derecho le valió la promoción, en junio de 1926, al cargo de auditor supernumerario del Supremo Tribunal de la Rota y profesor de Derecho Canónico en el Seminario de Madrid.

El 5 de febrero de 1929, cuando contaba cuarenta y siete años de edad, fue preconizado obispo de Segovia, tomando posesión efectiva de la diócesis en la tarde del día de su consagración, el 8 de junio del mismo año.

Destacó Pérez Platero como uno de los jerarcas de la Iglesia española más comprometido desde sus posiciones radicalmente conservadoras en la lucha contra la República; y en los años de la Guerra Civil y los primeros de la posguerra, al frente de la diócesis segoviana, hizo pública su adhesión al levantamiento militar, colaborando activamente con los representantes locales del nuevo régimen.

El 14 de diciembre de 1944 aparece en el Boletín Oficial del Estado (BOE), el nombramiento de Luciano Pérez Platero para el arzobispado de Burgos.

Hizo su entrada solemne en la ciudad el día 15 de este mes de abril de 1945, domingo del Buen Pastor.

Tanto en Segovia como en Burgos quiso resumir el programa de su pontificado en una frase evangélica: “Dar la vida por sus ovejas”. Permaneció en la diócesis de Segovia dieciséis años y dieciocho en la archidiócesis de Burgos. Sus grandes ideales fueron la parroquia y el apostolado seglar, este último a través de la Acción Católica. Participó en Roma en la solemne inauguración oficial de la sesión preparatoria del Concilio Vaticano II, el 11 de octubre de 1962.

Fue al ser elegido por votación, en la tercera congregación general, miembro de la Comisión Conciliar de Misiones. A pesar de lo delicado de su salud, el 27 de marzo de 1963, Luciano viajó de nuevo a Roma para tomar parte en las sesiones de la Comisión Conciliar y estudiar los esquemas propios de la misma.

Con fecha 4 de junio escribió su última exhortación pastoral para anunciar a sus diocesanos la muerte del papa Juan XXIII. Es notoria, en sus escritos, la veneración y el amor filial que sentía por el Santo Padre, y que supo plasmar con especial delicadeza en esta carta pastoral, la última de su vida. La marcha de su enfermedad le impidió asistir en la Catedral a los solemnes funerales del día 5 de junio por el Papa fallecido. El 14 de junio de 1963, sobre las cuatro y media de la tarde, moría Luciano Pérez Platero.

Los orígenes de las Hermanas Misioneras de Acción Parroquial son humildes y sencillos. Luciano Pérez Platero, quien fue designado para fundar la Congregación de las Misioneras de Acción Parroquial, deseaba que un grupo de personas consagradas fuera el motor animador de estos movimientos de seglares y se convirtiera en célula vital de la parroquia. Este grupo surgió en Carbonero el Mayor (Segovia), en un centro de Juventud Femenina de Acción Católica, que colaboraba en las actividades parroquiales del lugar.

El 7 de marzo de 1942, en una sencilla ceremonia se fundaba la nueva Congregación. El 16 de agosto de 1943, se obtiene la aprobación de las primeras Constituciones y la aprobación diocesana de la Congregación, dada por el obispo Fundador. El “Decretum Laudis” de la aprobación pontificia se recibe el 14 de junio de 1968. La aprobación definitiva de las Constituciones acontece el 24 de noviembre de 1985.

Las Misioneras de Acción Parroquial están presentes hoy en varias diócesis de España, Brasil, Angola, Venezuela, Chile y México.

Procurador en Cortes sucesivamente en seis legislaturas desde 1946, designado por el jefe del Estado, Francisco Franco. Formó parte, en todas las legislaturas, de la Comisión de Justicia, siendo nombrado vocal de la misma Comisión a partir de 1949, y a partir de 1952 nombrado también vocal de la Comisión de Educación Nacional.

Cuando Franco anunció un referéndum sobre la Ley de Sucesión, el arzobispo de Burgos Pérez Platero, secundando al cardenal primado, Pla y Deniel, publicó una circular con fecha 26 de junio de 1947, adhiriéndose al referéndum convocado por Franco para refrendar la Ley de Sucesión.

 

Fuentes y bibl.: Informaciones aportadas por la hermana Maximina Alonso Díez, julio de 2007.

M. de Santa Cruz, Apuntes y Documentos para la historia del Tradicionalismo Español, 1939-1966, Colección completa 32 tomos más un índice temático, Madrid, Edición del autor, 1979-1993 [uno por año salvo cuatro años que son de dos tomos] (en concreto tomo IX, año 1947, págs. 139 y ss.); A. Rebollo Peña, El Padre, Burgos, Aldecoa, 1982; La Acción Católica y el Padre Fundador, Segunda reflexión escrita con motivo del Centenario del nacimiento de don Luciano, Burgos, Aldecoa, 1982; M. Garrido Boñano (OSB), Francisco Franco, Cristiano ejemplar, Madrid, Fundación Nacional Francisco Franco, 2003, págs. 123-125; S. Vega Sombría, “La represión en la provincia de Segovia en los orígenes del régimen de Franco”, en Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea, 4 (2004); De la esperanza a la persecución. La represión franquista en la provincia de Segovia, Barcelona, Crítica, 2005.

 

José Martín Brocos Fernández