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José Grases Riera

Biografía

Grases Riera, José. Barcelona, 23.IV.1850 – Madrid, 12.II.1919. Arquitecto, autor del Monumento a Alfonso XII en Madrid.

Nacido y criado en Barcelona, cursó sus estudios superiores en la Escuela de Arquitectura de esta ciudad, un establecimiento docente gestado entre 1871 y 1875 que, al amparo de una incipiente conciencia nacionalista, se impuso como alternativa a la enseñanza oficial impartida por la Escuela de Madrid. Por aquel entonces dirigía la institución barcelonesa el prestigioso arquitecto medievalista Elías Rogent, maestro de alguno de los principales representantes del modernisme.

Allí se tituló Grases Riera el 15 de marzo de 1878, el mismo día que su más famoso compañero de promoción, Antoni Gaudí. Pese a su formación catalana, casi toda su actividad profesional se desarrolló en Madrid, donde no implantó ni los modelos neomedievalistas ni el experimentalismo modernista que acabaron practicando la mayoría de sus colegas catalanes. En realidad el conjunto de su trabajo, especialmente significativo entre 1887 y 1904, constituye una de las mejores manifestaciones de la tendencia cosmopolita del eclecticismo, característico en buena parte de la arquitectura madrileña de aquella época.

Tanto es así que algunas de sus obras, como el Monumento al rey Alfonso XII en el parque del Retiro, han pasado a formar parte del grupo de imágenes más emblemáticas de la capital española.

Al igual que muchos de sus jóvenes compañeros, Grases comenzó a abrirse camino en el panorama arquitectónico español participando entre 1880 y 1887 en varios concursos y certámenes de diversa índole, en los que a menudo obtuvo reconocimientos y galardones.

De todos ellos deben resaltarse una Medalla de 3.ª clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1881, por un Proyecto de palacio para Diputación Provincial de Madrid, y una de 1.ª categoría en la Exposición de Escritores y Artistas de 1885. De aquel período data también su “proyecto de casas” para la reconstrucción de varios pueblos granadinos y malagueños devastados en 1884 por un terremoto. Esta etapa inicial culmina en 1887 con su triunfo en el concurso para la construcción en Madrid de la sede de La Equitativa, una aseguradora estadounidense que quería instalar sus oficinas en la ciudad. Fue un éxito importante que le animó a presentar el proyecto a la Exposición Nacional de Bellas Artes de aquel año, a la que también concurrió con otras obras, en concreto, tres proyectos para un monumento a Colón, un manicomio modelo y una imprenta nacional. Precisamente este último fue reconocido con una nueva Medalla de 3.ª Clase. A partir de entonces Grases se afincó definitivamente en la capital, integrándose plenamente en su vida social. Como arquitecto de la compañía, fijó su residencia durante unos años en la propia sede de La Equitativa, donde por aquel entonces también tenía sus locales el Casino de Madrid, la sociedad recreativa más influyente de la ciudad, en la cual ingresó en 1888.

El edificio de La Equitativa (hoy propiedad de un banco), ubicado en la confluencia de las calles Alcalá y Sevilla y concluido en 1891, supuso su fructífera irrupción en la arquitectura madrileña. A pesar de haber sufrido varias reformas y ampliaciones, la obra mantiene en sus fachadas la elegancia y el peculiar estilo internacional, con claras resonancias francesas, que caracterizarán la mayoría de sus creaciones posteriores. Éste es el caso de las viviendas para los duques de Prim (1889-1890) en la plaza de la Independencia, sobria manifestación de arquitectura domestica; el hotel de los Baños de Cestona (Guipúzcoa, (concluido en 1897), modelo de combinación ecléctica de diversos estilos; la sede de la sociedad New Club (1899-1902) en la calle de Alcalá, muestra típica de un lujoso neobarroco afrancesado; y el antiguo Teatro Lírico (1901-1902) en la calle Marqués de la Ensenada, que después de incendios y reformas apenas conserva la cuidada decoración original. Paralelamente comenzó a diseñar algunos proyectos urbanísticos (no realizados) para la reforma de la ciudad, entre los que destacan sus ideas para una Gran Vía Norte-Sur y un pasaje comercial en la calle Montera, ambos divulgados en 1901, además de algunas propuestas para mejorar el Retiro y su entorno.

En enero de 1901 concluyó, en colaboración con el escultor Joaquín Bilbao, el Monumento a Cánovas, situado frente al palacio del Senado en la plaza de la Marina Española. Y el mismo año alcanzó su éxito más sobresaliente al vencer en el concurso nacional para la construcción en el parque del Retiro del Monumento al rey Alfonso XII, que acabaría siendo un encargo de enorme repercusión. En este monumento áulico, superior a las mejores creaciones europeas coetáneas, Grases supo conciliar arquitectura y naturaleza diseñando una hermosa escalinata y una magnífica columnata semicirculares que, a modo de monumental embarcadero, se integran en el entorno boscoso de un gran estanque, todo ello presidido en el centro por un elevado pedestal coronado con un retrato ecuestre del difunto Rey. La estatua fue realizada por el prestigioso artista Mariano Benlliure, y el resto de la decoración (en bulto redondo y relieve) por algunos de los mejores escultores del momento, como Miguel Blay, Aniceto Marinas, Lorenzo Coullaut, Ricardo Bellver, Eusebi Arnau o Mateo Inurria, entre otros muchos. De esta forma, el conjunto quedó convertido en un verdadero museo de escultura de la época. Aunque los trabajos arquitectónicos estaban casi concluidos en 1906, los ornamentales se demoraron hasta 1922, por lo que Grases no pudo ver inaugurada su gran obra, que fue concluida bajo la dirección del arquitecto Teodoro de Anasagasti.

A la vez que se iniciaban las obras del monumento, Grases firmó los planos de la que sería su construcción más singular: el palacio Longoria (1902-1904) en la esquina de las calles Fernando VI y Pelayo, el edificio madrileño que exhibe una decoración modernista más exuberante, y que por ello constituye el mejor ejemplo de la influencia del art nouveau en la arquitectura de la ciudad. Este peculiar giro en los fundamentos estilísticos del arquitecto debe vincularse, además de a la influencia de las nuevas modas, a los deseos del propietario original, el banquero Javier González Longoria. Se trataba de un adinerado burgués que quería instalar en el edificio, junto a su residencia privada, la sede de su negocio financiero.

Para ello encomendó a Grases la introducción de un repertorio ornamental atractivo y novedoso, que el arquitecto interpretó prendiendo una profusa decoración modernista, inspirada en modelos franceses, sobre unos volúmenes que compositiva y espacialmente respondían a criterios tradicionales. Junto a la llamativa ornamentación exterior, destaca la soberbia escalera principal, sin duda una de las mejores piezas del modernismo español. A raíz de la ejecución de este trabajo, el arquitecto anunció la presentación, en el marco del VI Congreso Internacional de Arquitectos que iba a celebrarse en Madrid en 1904, de un informe sobre el nuevo estilo modernista, pero por motivos que se ignoran finalmente lo retiró.

Tras el palacio Longoria, Grases se alejó de la práctica arquitectónica —sólo está documentada la realización de una modesta sepultura para el compositor Federico Chueca (1908)—, dedicándose casi exclusivamente a la dirección de las labores decorativas del magno proyecto alfonsino y al diseño de algunos edificios no ejecutados. Su ejercicio profesional se centró entonces básicamente en la redacción de informes derivados de sus distintos cargos administrativos. En este ámbito cabría mencionar la elaboración, como vocal de la Junta Consultiva de Teatros, de una propuesta para el incremento de la seguridad de los espectadores (1904) y, como arquitecto del Gobierno Civil, de una memoria para mejorar el problema de la mendicidad en Madrid (1908). Al final de su trayectoria Grases había acumulado un buen número de puestos oficiales y reconocimientos meritorios (jefe superior honorario de Administración Civil y socio de mérito de las Academias de Ciencias y Artes de Bruselas y de Higiene de Cataluña). Era también arquitecto jefe de varias instituciones destacables (el Gobierno Civil y la embajada de Italia) y había atesorado algunas condecoraciones de relevancia (Grandes Cruces de Isabel la Católica y de Beneficencia y caballero de la Corona de Italia). Todo lo cual sirvió para que, en el momento de su muerte, fuese un arquitecto de reconocido prestigio.

 

Obras de ~: Proyecto de un palacio para la Excma. Diputación Provincial de Madrid, 1881; Proyecto de casas para la reconstrucción de Alhama, Granada, 1885; Proyecto para una Imprenta Nacional, 1887; Sede de La Equitativa en las calles Alcalá con Sevilla (actual Banesto), Madrid, 1887-1891; Edificio de viviendas para los duques de Prim en la plaza de la Independencia, Madrid, 1889- 1890; Panteón de la familia Arcos Cuadrado en el cementerio de la Sacramental de San Isidro, Madrid, 1890; Hotel de los Baños de Cestona, Guipúzcoa, 1897; Sede del New Club en la calle Alcalá, Madrid, 1899-1902; Monumento a Cánovas en la plaza de la Marina Española, Madrid, 1901; Proyecto de pasaje comercial con viviendas entre las calles Montera y Alcalá, Madrid, 1901; Proyecto de Gran Vía Norte-Sur, Madrid, 1901; Teatro Lírico en la calle Marqués de la Ensenada (actual Consejo General del Poder Judicial), Madrid, 1901-1902; Monumento a Alfonso XII en el parque del Retiro, Madrid, 1901-1919; Palacio Longoria en la calle Fernando VI (actual sede de la Sociedad General de Autores y Editores), Madrid, 1902-1904; Sepultura de Federico Chueca en el cementerio de la sacramental de San Justo, Madrid, 1908.

Escritos: La mejor calle de Europa, en Madrid. Gran Vía central de Norte a Sur, Madrid, 1901 [también en Arquitectura y Construcción, 107 (1901), págs. 229-233]; Reformas interiores de Madrid. Pasaje comercial, Madrid, Imprenta M. Romero, 1901; Memoria del Monumento que se erige en Madrid a la Patria Española, personificada en el rey don Alfonso XII, Madrid, Imprenta M. Romero, 1902; Memoria sobre las reformas más necesarias en los teatros de Madrid para poder garantizar en lo posible la seguridad de los espectadores, Madrid, M. Romero, 1904; Mejoras y reformas de Madrid. El parque de Madrid, los jardines del Buen Retiro y el Salón del Prado, Madrid, Est. Tipográfico Fortanet, 1905; Proyecto de Monumento al rey Alfonso XII, Madrid, 1905; Manicomio modelo español en la posesión de Vista Alegre, Madrid, 1905; Mejoras y reformas de Madrid. La mendicidad, Madrid, 1908.

 

Bibl.: B. de Pantorba, Historia y crítica de la Exposiciones Nacionales de Bellas Artes celebradas en España, Madrid, Alcor, 1948 (reed., Madrid, José Ramón García-Rama, 1980); P. Navascués Palacio, Arquitectura y arquitectos madrileños del siglo xix, Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1973, págs. 319-321; E. Ruiz Palomeque, Ordenaciones y transformaciones urbanas del casco antiguo de Madrid durante los siglos xix y xx, Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1976; J. R. Alonso Pereira, Madrid 1898-1931 de corte a metrópoli, Madrid, Comunidad de Madrid, 1985, págs. 58-60; C. Díez de Baldeón, Arquitectura y clases sociales en el Madrid del siglo xix, Madrid, Siglo XXI, 1986; J. Hernando, Arquitectura en España, 1770-1900, Madrid, Cátedra, 1989; C. Saguar Quer, Arquitectura funeraria madrileña del siglo xix, Madrid, Universidad Complutense, 1989; A. U rrutia Núñez, “Bibliografía básica de arquitectura en Madrid. Siglos xix y xx”, en Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte de la Universidad Autónoma de Madrid, 3 (1991), págs. 199-266; Arquitectura española siglo xx, Madrid, Cátedra, 1997, págs. 121-125; VV. AA., Arquitectura de Madrid: casco histórico y ensanches, Madrid, Fundación Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, 2003; O. da Rocha Aranda y R. Muñoz Fajardo, Madrid Modernista. Guía de arquitectura, Madrid, Tébar, 2006.

 

Óscar da Rocha Aranda