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Rafael Suárez Solís

Biografía

Suárez Solís, Rafael. Sabugo-Avilés (Asturias), 29.VIII.1881 – La Habana (Cuba), 27.X.1968. Periodista, dramaturgo y novelista.

Educado en centros de enseñanza de su concejo, estudió ingeniería en la Universidad de Oviedo. Antes de emigrar, en 1907, a Cuba, donde se nacionalizó cuatro años después, ya había velado armas en las columnas de diarios asturianos y castellanos. En la isla antillana, su actividad profesional está ligada al Diario de la Marina, en el cual ejerció, primero, de corrector de pruebas y, después, como crítico teatral, redactor jefe, corresponsal en el extranjero, subdirector y, en 1928, director. A lo largo de su intensa vida periodística (afirmaba haber escrito diecisiete mil artículos, por los que recibió, entre otros, los premios Justo de Lara y José Ignacio Rivero), Suárez Solís colaboró en numerosas publicaciones más: Bohemia, Carteles, España Republicana, Lyceum, Revista Cubana, Surco, Pueblo, El País, Luz, El Mundo, Mirador Literario, Nuestra España, Islas, etc.

En 1918 debutó como autor teatral con la pieza cómica Gargantúa —coescrita con E. A. de Quiñones—, a la que seguirían: Barrabás (1935), El señor Milímetro (1945), El loco del año (1946), El hombre es un adorno (1947), La rebelión de las canas (1948), Las tocineras (1952) o Camino de Cementerio (1954). Él mismo definía su teatro, de fondo costumbrista y filosofeante, como producto “de sueños de ayer, de hoy y de mañana”. No le resultaron ajenos otros géneros literarios, pues realizó ensayos poéticos en su juventud, recogidos en la antología de José María Uncal Los argonautas (1924), y compuso, ya en la vejez, una novela ambientada en Avilés. A su muerte, quedaron sin editar varias obras teatrales y dos novelas (El libro del mal amor y La torre de los papalotes).

Viajero infatigable por Europa y América, colocó su pluma al servicio de los ideales emanados de la Segunda República española, fundando en Cuba con otros intelectuales, en 1932, la Alianza Republicana Española e informando desde el frente durante los primeros meses de la Guerra Civil. En su madurez, cooperó en la puesta en marcha del Pen Club cubano y del Patronato del Teatro.

 

Obras de ~: Maldita, La Habana, Rambla y Bouza, 1914; La calle de los caldereros, La Habana, O’Reilly, 1925; Molde. Imagen, La Habana, Revista de Avance, 1928; El arte de picar piedra, La Habana, Hermes, 1931; Toros en Fermoselle, La Habana, Dirección de Cultura, 1937; La resonancia del silencio, La Habana, Trópico, 1941; Teatro, México, Humanismo, 1954, 3 ts.; El hombre, la guerra fría y la bomba de hidrógeno, La Habana, Esso, 1955; Un pueblo donde no pasaba nada (novela del tiempo quieto), La Habana, Universidad Central de las Villas, 1962.

 

Bibl.: A. Sánchez Veloso, “Rafael Suárez Solís”, en Cervantes, 5 (1933), págs. 10-11; J. Mañach, “Notas sobre el teatro de Suárez Solís”, en Diario de la Marina, 29 de abril de 1953, pág. 4; C. García Pons, “Rafael Suárez Solís”, en Diario de la Marina, 20 de marzo de 1955; Á. Lázaro, “Teatro de Suárez Solís”, en Carteles, 29 (1955), págs. 6 y 122; N. González Freire, Teatro cubano contemporáneo (1928- 1957), La Habana, Sociedad Colombista Panamericana, 1958, págs. 107-111; M. E. Muñiz, Historia de la literatura asturiana en castellano, Salinas, Ayalga, 1978, págs. 223- 224; J. D. Cuadriello, Los españoles en las letras cubanas durante el siglo xx, Sevilla, Renacimiento, 2002, págs. 161-162; L. Amado-Blanco, “Rafael Suárez Solís y Asturias”, en Poesía y periodismo, Avilés, Azucel, 2003, págs. 313-339; J. M. Feito, “Rafael Suárez Solís”, en El Bollo, 108 (2004), págs. 106-111.

 

José Luis Campal Fernández