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Antonio Goicoechea y Cosculluela

Biografía

Goicoechea y Cosculluela, Antonio. Barcelona, 21.I.1876 – Madrid, 11.II.1953. Político y jurisconsulto.

Hijo de padre vasco y de madre cubana, pasó su infancia y adolescencia en Cuba, donde estudió en el colegio de los escolapios de Camagüey. Se trasladó a Madrid para cursar derecho en la Universidad Central y, tras doctorarse, se presentó en 1899 a las oposiciones a letrado del Consejo de Estado, que ganó junto con Niceto Alcalá-Zamora. Con él también fue, durante algunos años, profesor auxiliar en la facultad de Derecho de la Universidad madrileña. Siguieron, sin embargo, rumbos políticos distintos. Goicoechea, que se dedicó a la abogacía, representando a importantes intereses empresariales, se afilió al Partido Conservador, donde su oratoria florida y vehemente le hizo ganar puestos rápidamente, y en 1908 obtuvo un acta, como diputado “cunero”, por el distrito de Becerreá (Lugo).

Cuando se rompió la unidad de los conservadores, en 1913, siguió a Antonio Maura y se convirtió en uno de los dirigentes de las Juventudes Mauristas. Diputado por Madrid en 1918, fue subsecretario de Gracia y Justicia ese mismo año, en el Gobierno Nacional presidido por Maura. En abril de 1919, al formar este último un gabinete de concentración conservadora, ofreció la cartera de Gobernación a Goicoechea. Desde este puesto organizó unas elecciones parlamentarias tan manipuladas, que fue objeto de durísimos ataques por parte de la oposición, que provocaron su dimisión y poco después la caída del Gobierno. En los siguientes comicios presentó su candidatura al Senado y fue presidente de las comisiones de Fomento, Hacienda y Presupuestos de la Cámara Alta. En 1923 ingresó en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas con el discurso El problema de las limitaciones de la soberanía en el Derecho Público contemporáneo.

La llegada de la Dictadura, y la muerte de Antonio Maura (1925), facilitaron su ascenso a la jefatura del Partido Maurista, cuya adhesión a la Unión Patriótica, el partido oficialista puesto en marcha por el régimen, logró evitar, aunque a costa de una sangría de militantes. Aceptó participar a título personal en la Asamblea Nacional Consultiva y en ella formó parte de la Sección Primera, que elaboró el texto de la nonata Constitución de 1929. Tras la caída de Primo de Rivera, se vio un tanto eclipsado en el seno del maurismo por Gabriel Maura, al que siguió en la alianza con los regionalistas de Cambó en el efímero Centro Constitucional.

Con la Segunda República, Goicoechea volvió a desarrollar una intensa actividad política. Fue uno de los primeros fichajes de Ángel Herrera para Acción Nacional, cuyo programa escribió y de la que fue el primer presidente. Pero no logró sacar un acta en las elecciones a Cortes Constituyentes y ello, unido al hecho de que encabezaba el sector monárquico del partido, le colocó en el punto de mira de los accidentalistas, que promocionaban el liderazgo de José María Gil-Robles. Tras el fracaso del golpe de Estado en agosto de 1932, tuvo que cederle la presidencia del partido, y ello aumentó la tensión entre sus dos alas, hasta la ruptura de finales de año. Por entonces fue elegido presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación (1932-1934).

En febrero de 1933, Goicoechea encabezó al grupo de monárquicos leales a Alfonso XIII que fundaron Renovación Española. Pero el partido, encajonado entre dos organizaciones de masas como eran la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) y la Comunión Tradicionalista, no consiguió su objetivo de convertirse en una “tercera fuerza” de la derecha, capaz de imponer una alternativa propia, la restauración de la Monarquía alfonsina bajo principios políticos de corte autoritario, al régimen liberal republicano. En las elecciones de noviembre de 1933, Goicoechea fue uno de los portavoces de la Unión de Derechas y logró un acta de diputado por Cuenca, pero el partido que presidía no pasó de los dieciséis diputados, lo que le relegó a un papel marginal frente al poderío político de Gil-Robles y la CEDA. Intentó entonces el político catalán impulsar la opción fascista que representaba Falange Española, pero, pese al acuerdo de financiación suscrito con José Antonio Primo de Rivera, la operación no dio los frutos esperados. Tampoco lo hizo la colaboración política con el carlismo en el organismo común Tradicionalistas y Renovación Española (TYRE), o la participación alfonsina en las tramas conspirativas contra la República, aunque, en marzo de 1934, Goicoechea logró en Roma el compromiso de las autoridades fascistas de apoyar con dinero y armas un golpe de Estado monárquico.

Su posición política era, por tanto, bastante débil en el seno del movimiento alfonsino cuando José Calvo Sotelo, recién llegado del exilio, le disputó el liderazgo. El político gallego logró hacerse con la vicepresidencia de Renovación y llevó al partido a apoyar la creación del Bloque Nacional, una plataforma política que, bajo su dirección, defendía una monarquía neotradicionalista, instaurada en la persona de Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII. El escaso crecimiento del Bloque, y la adhesión de la mayoría de la militancia de Renovación a la causa dinástica de Alfonso XIII, permitieron a Goicoechea mantener el control del partido, aunque hubo de ceder el protagonismo en la minoría parlamentaria a su fogoso rival.

En las elecciones de febrero de 1936 volvió a presentar su candidatura en la lista derechista por Cuenca, pero fue derrotado, a pesar de que hubo que celebrar dos veces los comicios en la provincia. Tomó luego parte muy activa en la preparación del levantamiento contra el Gobierno del Frente Popular, y el 25 de julio, comisionado por el general Mola, se desplazó con Pedro Sainz Rodríguez a Roma y negoció con el conde Ciano el inicio de una ayuda italiana al bando rebelde, que se mostraría de enorme importancia para su triunfo en la Guerra Civil. Goicoechea apostó pronto por Franco, y en abril de 1937 procedió a disolver Renovación Española en el seno del nuevo partido único franquista.

A partir de entonces se mantuvo en un plano político muy secundario. Gobernador del Banco de España en la zona franquista, en 1938 fue nombrado comisario de la banca oficial, y en este cargo, que desempeñó hasta su fallecimiento, presidió los bancos Hipotecario, Exterior y de Crédito Industrial. También fue decano del Colegio de Abogados de Madrid, presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (en la que había ingresado el 24 de junio de 1923), presidente de la Academia de Jurisprudencia y Legislación (electo el 19 de noviembre de 1932) y académico de mérito de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Pese a su lealtad a Franco, siguió siendo sinceramente monárquico. En 1943 figuró entre el grupo de procuradores en Cortes que le dirigieron un manifiesto exigiendo la pronta restauración de la Monarquía, pero su apoyo a la opción “juanista” no llegó más lejos.

 

Obras de ~: Hacia la democracia conservadora (Artículos y discursos), Madrid, Tipografía Stampa, 1914; Problemas del día. Mosaico de conferencias, discursos y artículos, Madrid, Imprenta El Mentidero, 1916; Conferencias y discursos varios, Madrid, Juan Pérez Torres, 1917; Programa de la asignatura de Historia de los Tratados y relaciones internacionales de España a partir de 1815, Madrid, Jaime Ratés, 1921; Política de derechas (Orientaciones y juicios), Madrid, Tipografía Blass, 1922; El problema de las limitaciones de la soberanía en el Derecho Público contemporáneo, Madrid, Tipografía Blass, 1923; La crisis del constitucionalismo moderno, Madrid, Voluntad, 1925; Horas de ocio (artículos y discursos literarios), Madrid, Voluntad, 1925; Ensayos críticos (Artículos y discursos), Madrid, Voluntad, 1926; Alfonso XIII, Madrid, Figuras de la Raza, 1927.

 

Bibl.: El Caballero Audaz, Goicoechea y la Restauración, Madrid, Ediciones Al Servicio del Pueblo, 1935; S. Galindo Herrero, Los partidos monárquicos bajo la Segunda República, Madrid, Rialp, 1956; J. Gutiérrez-Ravé, Antonio Goicoechea, Madrid, Celebridades, 1965; R. A. H. Robinson, Los orígenes de la España de Franco. Derecha, República y Revolución 1931-1936, Barcelona, Grijalbo, 1974; J. Tusell y J. Avilés, La derecha española contemporánea. Sus orígenes: el maurismo, Madrid, Espasa Calpe, 1986; I. Saz Campos, Mussolini contra la II República. Hostilidad, conspiraciones, intervención (1931- 1936), Valencia, Edicions Alfons el Magnànim, 1986; F. de Luis Martín, El grupo monárquico de “ABC” en la Segunda República Española (1931-1933), Salamanca, Ediciones Universidad, 1987; M.ª J. González Hernández, Ciudadanía y acción. El conservadurismo maurista, 1907-1923, Madrid, Siglo XXI, 1990; J. Gil Pecharromán, Conservadores subversivos. La derecha autoritaria alfonsina, 1913-1936, Madrid, Eudema, 1994; P. González Cuevas, Acción Española. Teología política y nacionalismo autoritario en España (1913-1936), Madrid, Tecnos, 1998; J. M. Cuenca Toribio y S. Miranda García, El poder y sus hombres. ¿Por quiénes hemos sido gobernados los españoles? (1705-1998), Madrid, Editorial Actas, 1998; P. C. González Cuevas, “Antonio Goicoechea. Político y doctrinario monárquico”, Historia y Política. Ideas, procesos y movimientos sociales, nº 6, 2001, pp. 161-190 

 

Julio Gil Pecharromán